Entre Canasta y Canasta

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EL ENTRENADOR – EDUCADOR

LA LABOR DEL ENTRENADOR EN UN COLEGIO

 

Indice

1. CÓMO DEBE SER EL ENTRENADOR

2. MEDIOS EDUCATIVOS QUE DEBE EMPLEAR

3. PEDAGOGÍA. FUNDAMENTOS BÁSICOS

4. VALORES QUE DEBE FOMENTAR

5. PLANIFICAR LA TEMPORADA

6. LIDERAZGO

 

INTRODUCCIÓN

Soy entrenador. En un Colegio, en un Club. Tengo a mi cargo un grupo de chicos o chicas. Yo les doy mi tiempo y mi persona, a ellos y al Club. Pero el Club me los confía, se fía de mí.

Inevitablemente voy a influir en ellos; al menos en bastantes. Más que la mayoría de las personas; a veces, mucho. Les puedo dar lo mejor de mí, o darles poco, o no darles nada. Tengo un grupo de chicos o chicas a mi cargo. Es grande aceptar ese desafío y ser entrenador.

 

1. CÓMO DEBE SER EL ENTRENADOR

1.1.- Ante todo el entrenador debe ser él, ser persona, tener valores. Porque cualquiera que enseñe algo a un grupo, más que conocimientos, acaba dando lo que es él. Debe ser coherente. Debe haber coherencia entre sus ideas, sus palabras y sus hechos. Los jugadores deben llegar a experimentar que se pueden fiar de él.   Debe ser honesto: con sus jugadores, con los contrarios, con el Reglamento, con los árbitros, con su Club, con sus directivos. Honesto y honrado no quiere decir servil ni sumiso.

1.2.- El entrenador debe ser un maestro, debe "enseñar" baloncesto o ayudar a "aprender", en la medida de sus posibilidades y de las de sus jugadores, pero enseñarles. Si no les enseña baloncesto, se viene abajo su credibilidad y no va a poder transmitir otros valores.

Pero para "enseñar" tiene que "saber", y por ello tiene que estar siempre en actitud de aprender: leer, estudiar, preguntar, aprender de otros entrenadores, ver partidos "con ojos de entrenador", aprender de las situaciones en que se va encontrando... Aprendiendo siempre de todo y enseñando con todo. De todos se puede aprender. Sentirnos siempre en proceso y ver al jugador/a siempre en proceso. Lo que no es posible hoy, puede que lo sea mañana. Estar atentos al momento.

1.3.- El entrenador debe amar al baloncesto, le debe encantar, querer que sea cada vez más bonito, más fuerte, más espectacular, más inteligente, más limpio, más digno de ser jugado por las actuales y futuras generaciones.

1.4.- El entrenador debe ser un líder, no simplemente una persona investida de autoridad. Debe ganarse esa autoridad.
 
Un buen líder:

  • Tiene fe y convicción en lo que enseña. También cree en la importancia de su misión.
  • Cree en las personas y por tanto tiene fe en sus jugadores; transmite esa fe; cree y espera lo mejor de ellos.
  • No se sirve a sí mismo, sino que sirve al equipo, a sus jugadores y al Club. Conoce a sus jugadores y al grupo y les quiere. Tiene paciencia y constancia.
  • Tiene una gran mentalidad de equipo, se siente parte de un equipo. Le sale decir "vamos", no"vais"; más "trabajo con" que "entreno a"; jamás le sale "he ganado" y "habéis perdido".
  • Usa la cabeza y el corazón.
  • Tiene un estilo de juego propio para su equipo y es capaz de comunicarlo. Ese estilo viene de su propia formación y experiencia, del estilo del Club y de los jugadores concretos que tiene.
  • Deja claro el nivel de exigencia y las normas de funcionamiento. Sabe razonarlas (tienen que ser para el bien del equipo) y exigirlas con firmeza y con cariño.
  • Tiene capacidad de decisión. Piensa y plantea todo con antelación, pero debe ser capaz de variar sobre la marcha.
  • Tiene dedicación, dentro de las posibilidades reales de cada uno. El ideal es que piense, que planee, que prepare. Que trabaje en el campo con el equipo y con los individuos, si es posible. Que hable en el momento oportuno con todo el grupo o con jugadores/as concretos. Si además puede tener alguna merienda o convivencia con ellos, mejor, pero no es lo esencial.
  • Intenta ganar. Quiere ganar, pero la victoria no es la última palabra. Su máxima aspiración debe ser poder decir que ha dado lo mejor de sí mismo. En los niveles escolares, incluso, se debe aspirar a hacer una gran labor con un equipo perdedor y a quedarse muy satisfecho con ello.
  • Sabe que los hechos enseñan más que las palabras, que hay que experimentar las cosas para asimilarlas, pero que los hechos y las experiencias necesitan la palabra oportuna que los aclare y los ilumine. Pero no palabras sin hechos o sin experiencia. Hay mil ocasiones para ello: victorias, derrotas, momentos tensos o vibrantes en los entrenamientos, errores propios o de otros que debe reconocer, aciertos o valores propios o de los contrarios, campos o balones en malas condiciones, ejercicios exigentes de los entrenamientos, momentos en los que el contrario se nos está yendo, derrotas claras en las que ya sólo podemos salvar la unión y la dignidad del equipo, etc.

 

2. MEDIOS EDUCATIVOS QUE DEBE EMPLEAR

Están prácticamente dichos en el apartado anterior, pero no está mal tratar de recogerlos expresamente.

2.1.- Ser él. Nadie da lo que no tiene. Esto es lo esencial.

2.2.- Comunicar con claridad sus ideas y normas. Creer en ellas. Ser coherente con ellas. No estar cerrado a revisarlas, pero a la larga, escuchando, pensando, experimentando. No estar a merced de cualquier moda, reclamación o exigencia.

2.3.- Ser exigente y alentador en la realización del trabajo específico del baloncesto. Los jóvenes de hoy están a merced de una propaganda falsa: el triunfo fácil y la estrella maravillosa; lo demás y los demás no existen.
Pues sí: existe el trabajo, el esfuerzo, el sufrimiento a veces, el banquillo, el afán de superación, la derrota, los compañeros, el contrario, el dar lo mejor de sí mismo prescindiendo del resultado. Todo eso es hermoso y educa si se afronta positivamente.

2.4.- Reuniones de motivación, de reflexión, de puesta en común..., breves en general y que tengan contenido: antes del partido, en el descanso, al acabar (sólo una palabra), en el primer entrenamiento semanal, en el último de cara al partido, al acabar un Torneo o un trimestre, al exponer un plan nuevo, al final de la temporada, etc.

2.5.- También encuentros personales. En ellos hay que procurar interés por toda la persona y buena comunicación.

2.6.- Acostumbrarles a que colaboren en las cosas necesarias para su propia práctica deportiva: "Nadie me lo da hecho. Me lo hago yo; mejor, nos lo hacemos todos". Preparación de campos, traslados de material, anotadores, cronometradores, arbitros...

2.7.- Implicarles en la vida y las necesidades de todo el Club: conocer sus necesidades económicas y colaborar en ellas, conocer su historia y sus tradiciones, fomentar el deseo de transmitir un Club que merezca la pena a las futuras generaciones, fomentar el deseo de representarlo con dignidad y dejarle bien en todas las circunstancias.
Cada persona del Club es muy importante, pero el Club nos supera a todos; es más que la actual Directiva y los actuales entrenadores/as y jugadores/as; incluye a los anteriores y a los futuros, y queremos que estén orgullosos del Club que ahora estamos haciendo y representando.

2.8.- Impregnar todo de una atmósfera de gratuidad. Lo hago porque quiero, porque merece la pena. Lo hago lo mejor que puedo; eso es lo importante para mí. No voy a vivir del baloncesto, pero me encanta jugar y hacerme persona en este Club, y jugar lo mejor que yo puedo en estas circunstancias.

2.9.- La utilización sabia del banquillo. El banquillo es una gran arma educativa. En Clubes aficionados, y más en la edad escolar, hay que escoger estilos de juego que fomenten la utilización de muchos jugadores, para que se sientan más implicados el máximo de ellos. Sin embargo, hay que saber administrar dosis de banquillo por razones oportunas: disciplina, distintas necesidades del equipo en cada momento, hay que trabajar para merecerse un sitio... De todas formas hay que cuidar y motivar al jugador poco utilizado, ya sea porque aporta cosas importantes al equipo, o porque se le pueden proponer metas que lograr o hacer ver los beneficios que está obteniendo, o tal vez hay que hacerle ver que no merece otra cosa si no cambia.

 

3. PEDAGOGÍA. FUNDAMENTOS BÁSICOS

3.1.- Actitud positiva. Si me entrego honradamente, si pongo lo mejor de mí mismo, no hay derrotas, sólo crecimiento y victoria. Ponen un grupo humano en mis manos. Por mucho que avancen los medios, la relación interpersonal es decisiva en el crecimiento de las personas. De nuevo la misma idea: les voy a dar lo mejor de mi mismo. Hacer crecer un grupo como tal, hacer equipo. Aprendizaje necesario para la vida.

Actitud positiva, no ingenuamente optimista. Las dificultades son fuertes. La autoridad moral se gana, no viene dada. La humildad para aprender constantemente de todo y de todos es muy buena compañera; así los fallos nunca son graves y se aprende de ellos, y se solucionan. Ellos aprenderán y crecerán algo. Pero yo sí que voy a aprender y crecer.

“Tengo por delante una tarea hermosa. Mi tarea es un don. Me encanta mi tarea”

3.2.- Formo parte de un equipo mayor que el mío y que yo.
El Colegio es antes que yo, es mayor que yo, seguirá después de mí. Muchas personas han trabajado y han representado antes que yo al deporte, al baloncesto del Colegio, y mucha otras me seguirán. Recoger lo mejor de ese estilo, por poco que sea; sumar en una línea común, con garantías de continuidad; mejorar lo que recibo; transmitirlo con posibilidades de permanencia; que algunos de los que esté conmigo reciban y puedan transmitir ese espíritu.

Esto supone, como todo lo que merece la pena, un poco de muerte (alguna renuncia personal) y bastante de vida (garantía de continuidad) Si tengo este sentido equilibrado de pertenencia, de identidad, lo transmitiré.

“Que en el futuro pueda sentirme humildemente integrante de la historia del Colegio y sus personas”

3.3.- Conciencia de que, en definitiva, voy a transmitir lo que soy. Porque está comprobado que, en definitiva, "todo maestro transmite lo que él es". Debo mejorarme, aprender de todo, estar a la altura. Merecen que les dé lo que merece la pena. Sólo merece la pena transmitir lo que no tiene fecha de caducidad, tanto técnica como humanamente.

3.4.- Aprecio por mis chicos o chicas de hoy.
Sin nostalgias por los de tiempos pasados. Son el producto de nuestra Sociedad; como todos los de cada época tienen limitaciones, valores y necesidad de crecer, lo manifiesten o no. Conociendo su Contexto. Sabiendo lo que vende y no vende hoy. Aprovechando lo que les atrae, pero descubriéndoles los valores que son irrenunciables.

Es "mi equipo". No como "posesión" o cortijo mío, sino como "donación": me voy a entregar a ellos y voy a ser del equipo, desde mi puesto.

“El líder tiene que tener capacidad afectiva y transmitir bien, con claridad, lo que ve y quiere”

3.5.- Doy todo su valor al deporte o actividad escogidos por mi grupo.
Ellos y yo somos aficionados. En este terreno lo más importante es ayudar al crecimiento de la persona en sus valores personales y sociales. Pero sería un grave error olvidar o dar poca importancia a su mejor desarrollo en el deporte o actividad en que está. No puedo engañar a mis jugadores. Debo ayudarles a crecer en la actividad escogida. Sin eso, perderán la ilusión y no adquirirán el hábito de comprometerse con las realidades en las que transcurre su vida y con el grupo humano en el que están. Uno se hace viviendo de verdad la realidad. No hablo de obsesionarles sólo con este deporte o esta afición. Hablamos de habituarles a hacer bien las cosas que hacen por gusto o por obligación. Los desafíos, ánimos, desánimos, esfuerzos, búsquedas de equilibrio, aceptación de mi realidad, etc., que surgen de esta actitud son los que enseñan y hacen crecer.

“Enseño lo mejor que puedo. Aprendo para enseñar más. Trato de transmitir mejor lo que sé”

 

4. VALORES QUE DEBE FOMENTAR

4.1.- Identificación con el Club. Con este Club, el realmente existente, con sus personas pasadas, presentes y futuras. Quiero a este club, con sus luces y sus sombras. Le dejo siempre bien: entrenando, utilizando las instalaciones y el material, perdiendo y ganando.

4.2.- Gratuidad. Me lo han dado gratis; lo doy gratis.

4.3.- Sentido de equipo. En la vida ordinaria, en los entrenamientos, en el banquillo, en el campo. Como contrapeso a esta exigencia, el entrenador debe preocuparse de motivar a cada uno, darle si se puede alguna función.

4.4.- Deportividad. Respeto y aprecio por el esfuerzo del contrario. Respeto y aprecio por el árbitro: sin él no podemos jugar. Respeto en nuestra enseñanza por el Reglamento, pero conocimiento serio del mismo para sacarle todo el partido deportivo posible.

4.5.- Capacidad de afrontar los acontecimientos con realismo y de forma positiva: campos, circunstancias meteorológicas, públicos, balones, arbitrajes, actitudes de los contrarios, victorias, derrotas, la presión de los partidos decisivos, el enfrentamiento con equipos teóricamente superiores o inferiores, etc.

4.6.- Actitud de aprender de todo: de los grandes jugadores, de un compañero, de un contrario, de los valores del equipo rival, de la dureza o blandura del tablero, de una derrota, de una victoria, etc. De todo se pueden sacar consecuencias positivas.

4.7.- Afán de aprender, de mejorar, de ganar deportivamente.

4.8.- Determinación y concentración para afrontar los partidos. "Podemos" y vamos a poner los medios.

4.9.- Capacidad de esfuerzo. Tenacidad, voluntad, capacidad de lucha, fuerza sicológica, confianza en nosotros mismos basada en los medios que ponemos.

4.10.- Capacidad de autocontrolarse (descanso, concentración, etc.) y autoentrenarse.

4.11.- Capacidad de "hacérnoslo nosotros". Que no nos lo den todo hecho. No fomentar "hijos/as de papá".

4.12.- El deseo de poder decir al final individual y colectivamente: "He o hemos dado lo mejor de mí o de nosotros mismos".

 

5. PLANIFICAR LA TEMPORADA

Elijo una de las formas posibles de hacerlo. Los apartados pueden ser los que yo cito o algunos otros, y el orden puede variar, pero lo importante son algunas ideas de fondo que irán apareciendo.

5.1.- Jugadores/as de mi equipo o grupo.

5.1.1- Escribo sus nombres, tal vez sus puestos o funciones posibles.

5.1.2- Pienso en cada uno de ellos: valores, limitaciones, qué pasos próximos puede dar o le puedo proponer, cómo hacerlo cómplice conmigo de su desarrollo. Siempre hay algo que se puede desarrollar: técnico, físico o humano. ¿Cómo o en qué puedo hacerle sentirse importante y útil para el equipo? En las personas difíciles: ¿qué pequeña mejora le puedo presentar como desafío asequible?

5.1.3.- Pienso en el grupo como tal: estilo de grupo, de relaciones entre ellos, de ilusiones o valores que manejan, sus estudios, sus aficiones... Supuesta mi verdad, a la que no debo nunca traicionar, ¿cuál es el tono, la manera, en que debo transmitirla?

5.1.4.- Soy el entrenador, nunca seré ni debo ser uno del grupo de ellos, pero ¿cómo puedo lograr un clima de transmisión fluida y de trabajo a gusto, pero serio?

No hay trabajos o misiones mejores o peores. Cada persona es distinta, con cualidades e inclinaciones distintas. Tiene que haber misiones distintas, y la cuestión está en hacerlas con gusto y bien o no. Cada uno y cada tarea es muy importante para el equipo y el equipo es más importante que cada uno. También es más importante que el Entrenador o que el Líder, pues también éste es bueno en algunas cosas y necesita de todos los demás para muchas otras. Hay que transmitir en todo el valor de cada uno y el valor del equipo. Equipo, Equipo, Equipo.

5.2.- Objetivos humanos o formativos.
Pocos. Concretos. En función de la edad. Debe haber siempre alguno de tipo social: relativo al grupo, a los restantes equipos, a los espectadores, etc. Tal vez algo sobre los estudios. Además de esos colectivos, aparecerán necesidades humanas de individuos: cómo mejorar la confianza de uno en sí mismo; la actitud de este otro ante el grupo; la tendencia de aquél a la desmoralización; la facilidad de autojustificarse con los fallos de los compañeros; de los demás, del árbitro, de la meteorología, etc.

Se deben trabajar en toda la actividad y la vida del equipo, no al margen de ellas. Y eso es bastante más que el entrenamiento y el partido.

Transmitir esos Objetivos. Renovarlos. Adaptarlos si se ve necesario. Evaluarlos periódicamente y al final.

5.3.- Metas deportivas.
Dependen del grupo, momento, Categoría... Tal vez un año haya que plantearse el ir a por el Campeonato. A mí me gusta más la meta de sentirnos campeones por el trabajo y la evolución individuales y colectivos realizados. Nos podemos sentir Campeones quedando los sextos, y también lo contrario. Proponernos dar pasos adelante en algún aspecto táctico y en detalles de técnica o táctica individual para la generalidad y para cada jugador.

Transmitir esas Metas. Renovarlas. Adaptarlas si se ve necesario. Evaluarlas periódicamente y al final.

5.4.- Estilo de juego.
Decisión importantísima. En función de mi personalidad y conocimientos, de mis jugadores, tipo de campos, nivel de los contrarios, edad, categoría...

Pero no todos esos criterios deben tener el mismo peso. Y, aceptado todo lo anterior, hay para mí una pregunta clave:

¿Cuál debe ser el estilo de juego de un equipo joven?

Para mí está claro que no el conservadurismo, el que no desarrolle cualidades en el jugador, el que le coarte en exceso en función de "amarrar no sé qué". Yo siempre he optado por el riesgo (calculado, si queréis), la creatividad, el ritmo, la rapidez, el marcar la iniciativa, hacer que el partido se juegue como yo quiero...

Hay que pensar que con el estilo de juego estamos decidiendo muchas cosas. Unas muy inmediatas: el tipo y ritmo de los entrenamientos, el tipo de ejercicios que voy a utilizar, el nivel de concentración que tengo que pedir, los ratos de desarrollo de la creatividad, los de esfuerzo y aguante... Pero también otras no tan inmediatas, pero sí muy importantes: con el estilo de juego estoy fomentando una manera de actuar ante todas las tareas de la vida, estoy favoreciendo la formación de un tipo de carácter u otro.

5.5.- Planificación del trabajo físico, de técnica individual, de táctica individual y de táctica de equipo para la temporada.
Ahí entrarían Fases, Temporalización, Ejercicios que voy a emplear... hasta llegar al Entrenamiento diario.

5.6.- El entrenamiento diario.
Con "diario" no quiero decir que se haga todos los días. Me refiero con ello al Entrenamiento normal, que solemos hacer 3 ó 4 veces por semana. Sabéis que es vital. Es ya muy viejo el axioma: “Se acaba jugando como se entrena”

Cuidarlo mucho. Es decisivo. Variaciones según el día de la semana.

Atractivo y serio. Coherente con todo lo planificado. Ejemplos: no puedo pretender tener un equipo espabilado, que reacciona con rapidez en toda situación, si no hago ejercicios expresos para ello o el cambio de ejercicio a ejercicio requiere miles de explicaciones y lleva una vida. No puedo pedir creatividad, evolución en la técnica personal, arriesgar penetrando a canasta, etc. si me asusto a las primeras pérdidas de balón. No puedo decir "hay que encarar siempre al aro y tirar siempre si estoy libre en mi distancia", para después censurar los fallos en vez de alabar la decisión de tirar, etc.

“Como Entrenadores debemos aprovechar cualquier situación, acontecimiento o persona, además de las actividades que programemos, para provocar la experiencia y la reflexión de nuestros educandos, de forma que se comprometan con una acción más constructiva de ellos, del grupo, de los demás”

 

6. LIDERAZGO

El Entrenador debe encarnar en sí mismo un estilo de Experiencia - Reflexión - Acción. Debe ser como connatural a él la actitud de reflexionar sobre sus propias actuaciones, los comportamientos del equipo y de los individuos del mismo. También sobre cómo ha ido el entrenamiento, el partido...; cómo va el ambiente y el estado de ánimo del grupo en una época. Esa reflexión la debe hacer a la luz de los Objetivos, Metas y Valores propuestos. Así tomará decisiones que deberá saber explicar y transmitir al grupo, que pueden llegar en algún caso al reconocimiento de errores o petición de disculpas. Su obligación es reaparecer en el próximo entrenamiento marcando el camino, dando motivos que renueven el ánimo o moderen la euforia ingenua.

El Criterio sobre qué es lo que debe decir o hacer el Entrenador tras esas reflexiones, en mi opinión, es el siguiente: aquello que puede resituar al grupo en el camino hacia nuestros mejores Objetivos.

“El Entrenador puede pasar desanimado o perdido día y medio, no más. Tiene que liderar algrupo”

En relación con la Acción: tras la Reflexión viene la Acción: hay que Actuar. Hay veces que se ve cómo y hay veces que no. Si me tengo que decir "No veo", tal vez es el tiempo de la paciencia. Mañana puede ser el tiempo de ver y de Actuar. Pero a veces hay que probar: empieza y mira cómo va.
Por otra parte la Realidad está ahí, es como es. No hay que perderse en lamentos ni en deseos vanos de cómo debería ser. Hay que aceptarla y actuar en consecuencia. Lo expresa muy bien aquella oración que dice algo así:

"Señor, dame fortaleza paciente para cambiar lo que debo y puedo cambiar. Dame paciencia para soportar lo que no se puede cambiar. Dame sabiduría para distinguir lo que se puede y lo que no se puede cambiar "

Debe crear este mismo estilo de Experiencia - Reflexión - Acción en los jugadores. No todas las situaciones o experiencias merecen ese detenimiento, pero sí las que pueden ser significativas. Enumero algunas:

  • Un éxito y sus razones, o un fracaso y sus causas.
  • El "salirse del partido" justificándose con "las culpas" de los otros: el arbitro, el compañero, los contrarios, el campo, el tiempo...
  • Los méritos, valores y lo que podemos aprender del equipo contrario, sea por su nivel técnico o por su lucha o por su deportividad.
  • Los errores de cualquier tipo cometidos por los contrarios.
  • Nuestra actitud ganando, perdiendo, en la victoria o derrota contundentes, en el momento en que en un partido parece que "no tenemos nada que hacer".
  • Actitudes en los viajes, en el vestuario (antes del partido, en el descanso y después del partido), en el calentamiento...

“Las experiencias significativas son oro que hay que aprovechar para aprender de ellas”

Si creemos que lo que hace crecer son las Experiencias Reflexionadas para nuevas Acciones, debemos nosotros mismos provocar experiencias que nos interesen. Por ejemplo:
 

  • Actividades a favor del grupo: preparación y recogida conjunta del campo, bancos, balones, porterías, mesa; pintar campos; llevar un Tablón de anuncios; tener determinadas llaves; Ayudar en equipos inferiores o en Torneos internos como arbitros, mesa, Monitores... Todo lo contrario de fomentar la pasividad y el todo hecho. Nos lo hacemos nosotros; lo hacemos juntos”
  • Hacer al jugador partícipe de su propio aprendizaje: No pararse en lo malo que es. Tener el arte de sugerir cómo dar el pequeño paso siguiente que está a su alcance. Puede ser en el plano técnico, en el físico, en el psicológico o en el social. Tal vez respondan pocos, pero hay que sembrar con generosidad y recoger lo que se pueda.
  • Acomodarse a los lugares, tiempos y personas. Fuera nostalgias. No existen más jugadores que éstos, los actuales. Debo tener claros los puntos débiles de la cultura del chaval de hoy (para aminorarlos o corregirlos) y los puntos fuertes (para, aprovecharlos e insistir en ellos).

Puntos débiles:

  • Todo fácil, abundante: Descubrimiento por experiencia del valor de superar dificultades.
  • Comodidad:    Valorar con los hechos al que se esfuerza. Ejemplos de deportistas brillantes y trabajadores.
  • Dificultad para aguantar las dificultades, para ser constante, etc.    Hay que sostenerles en el esfuerzo, tratar de hacerles ver su valor para todo, no permitir que se entreguen ("para nosotros como si fuéramos 0-0; vamos a tratar de ganarles en este tiempo que queda").
  • Individualismo, necesidad de brillo personal: No somos nada sin los demás. A la larga se quiere alque aporta al grupo. Ese recuerdo y cariño me acompañará siempre.

Puntos fuertes:

  • Gusto por lo bello, bonito, brillante: Dar su ocasión al riesgo y a la creatividad.
  • Deseo de lo gozoso y expansivo: Combinar el entrenamiento exigente con algún rato de diversión yexpansión.

“El Entrenador nunca puede abstraerse del partido o del entrenamiento. Nunca puede dejar abandonado el equipo, ni material ni moralmente”
 

 

RESUMEN DE ASPECTOS QUE NO PUEDEN FALTAR EN UN DEPORTE EDUCATIVO

Son aspectos necesarios siempre, pero de renovada actualidad ante el ambiente que nos rodea y modela nuestra mentalidad sin darnos cuenta:

1. Ética y deportividad absoluta, que no están para nada reñidas con el juego intenso, fuerte y combativo. Ha entrado un estilo de relativización ética muy peligroso: fingimientos de faltas, faltas "tácticas" aplaudidas por el comentarista... ¿Nos estamos habituando a que el fin justifica los medios?

2. Hay que aprender, hay que evolucionar, hay que "arriesgar" en los entrenamientos para dar un paso técnico más, hay que saber el momento oportuno para ello y alentarlo, hay que trabajar en los defectos. Somos jóvenes, tenemos que crecer, abajo el conservadurismo   (pero el entrenador se debe guardar una carta en la manga para cuidar la fe y la moral de su equipo).

3. Experiencia, Reflexión, Acción. Constante, sobre cualquier hecho relevante. Se aprende con los hechos, se aprende viviendo... Eso sí con los hechos iluminados por la reflexión y la palabra breve y sabia. Luchamos así contra la invasión de imágenes y eslóganes que nos entran sin reflexión. Y no olvidar lo dicho sobre la Acción.

4. Nos lo hacemos nosotros. Lo hacemos entre todos. También, de algún modo, el entrenador.

5. Del sentido de equipo (vital) al aprecio por los otros equipos, por las otras funciones (árbitros, padres, directivos), por los "otros". Con sentido crítico: para valorar, agradecer y aprender de lo bueno; para evitar lo malo y no justificarnos con sus fallos.

 

Juan José Moreno Pérez de A., sj
Promotor Deportivo. Colegio San José. Durango (Bizkaia)

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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