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RESPUESTA A LA CONSULTA

¿Qué es el “espíritu de equipo” en el Baloncesto?

Lo característico del juego del baloncesto es la integración del individuo en una idea común. El equipo se convierte así en comunidad de intereses, que no obra por sus individualidades, sino por un todo cerrado. El jugador tiene que entregar una parte de su libertad personal de acción al equipo y recibe de él, en cambio, pleno apoyo para todo lo que emprenda en interés del pensamiento colectivo.

La personalidad de los jugadores más adecuados será la que les permita  integrarse en el equipo y combatir por él ya que no todas las personas son aptas para este trabajo o juego en equipo. Las voluntades individuales han de fundirse en la lucha del equipo, en una voluntad de comunidad, la única decisiva y a la que se somete también el entrenador. Este es, por otra parte, la encarnación del espíritu del equipo.

Tendrán que ser ante todo sus cualidades las que den el nivel. A su energía, su capacidad y su previsión corresponden una gran parte del éxito, en caso contrario también del fracaso. Tiene que mantener la cabeza alta en toda situación y conservar la cohesión del grupo. Así el equipo, desde el primer momento, es una unidad. Por eso es fundamental dirigir la atención en la composición del equipo. La selección de los componentes del grupo ocupa, por ello, el período más importante de la temporada.

No conquistará la victoria, por lo general, el equipo con las individualidades más notables y con los más capaces particularmente, sino aquel con mejor espíritu de grupo y mejor cohesión. Esto se nos ha probado a nosotros y a muchos otros siempre y puede ser admitido como un hecho firme.

En decenios de trabajo deportivo, apenas he visto triunfar a un equipo que no haya poseído en alta medida ese espíritu de equipo. Pero conozco una cantidad de rendimientos insuficientes que se explican por la falta de cohesión de las gentes, es decir, que no están en la capacidad técnica o en el fracaso intencional de los individuos, sino en la ausencia de la solidaridad. También aquí garantizan el éxito los aspectos psíquicos y de personalidad de los jugadores sobre los físicos o técnicos.