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RESPUESTA A LA CONSULTA

¿Cómo deben ser los entrenamientos con los equipos de mini?

La iniciación al baloncesto tiene una problemática singular. En esta etapa el niño es extraordinariamente receptivo para todo enriquecimiento, pero no tiene comprensión alguna para el movimiento formal, es decir, para el movimiento por sí mismo. Por eso no existe nunca en el niño una “necesidad de ejercicio”, en cambio sí una “necesidad de movimiento”.

Se  comprueba que el niño dejado a sí mismo en el juego, no se fatiga nunca. Tiene ya su ritmo en el movimiento. El mismo niño apenas puede dar un gran paseo con sus padres. Junto a la limitación que hay en ello de la “libertad de movimiento”, y que está en oposición a los juegos infantiles elegidos por sí mismos, no comprende la integración en la forma de movimiento del adulto. El ritmo de movimiento que no corresponde al desarrollo del niño lleva  rápidamente al cansancio y al aburrimiento.

El movimiento en sí se encuentra en todas partes en el proceso humano como uno de los fenómenos principales del concepto de la vida. Dentro de los problemas de la evolución, la cuestión nos conduce a la necesidad del movimiento, a su libre manifestación y al problema del ejercicio.

Esta “necesidad del movimiento en libertad”, fuertemente minada en la sociedad actual, precisa no sea suplantada por un esquema ideado por y para adultos. Justamente, la práctica del deporte debería crear la compensación necesaria.

El entrenador deberá dominar los efectos metódico-pedagógicos, y entender que el baloncesto es manifestación de la vida del hombre. Esta realidad deberá condicionar el tipo de trabajo a desarrollar con niños, comprender su condición “de animador”, rechazando los métodos tradicionales “de entrenador”, y marcarse el objetivo básico que los niños se diviertan y se ilusionen por el deporte.

Los cinco principios esenciales del entrenamiento deportivo con niños son:

  • El centro de atención es el niño y su aprendizaje.
  • Utilizar ejercicios en competición y juegos en los que los niños puedan percibir, analizar y decidir.
  • Dar libertad para improvisar y componer formas de movimiento. 
  • Mostar cada día pocas cosas.
  • Nadie parado, pocas interrupciones, pocas explicaciones