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RESPUESTA A LA CONSULTA

¿Qué es la táctica individual?

La Táctica Individual es “la aplicación correcta en cada momento, por parte del jugador, del fundamento adecuado para realizar una acción en la situación más beneficiosa”.

En esto interviene la capacidad intelectual del jugador, la de análisis rápido de la situación, la de saber elegir “cómo” y después “aplicar” el fundamento correcto. Todo esto a la máxima velocidad.

Howard Gadner, psicólogo de Harvard, tratando el tema del coeficiente intelectual de las personas, y los famosos test para dar baremos individuales, reconocía dentro de lo que consideramos inteligencia, una “serie” de inteligencias y decía a modo de ejemplo: “Tomemos a un as del baloncesto; es un hombre que sabe exactamente donde arrojar una pelota, prever donde están situados sus compañeros de equipo y rivales, juzgar donde es posible que se desplacen, y emplear análisis e inferencias; planificar y resolver problemas para decidir qué hacer en un momento dado. Una serie de inteligencias diferentes entran en juego en estas decisiones, pero está claro que, aún cuando sólo sea en los movimientos del cuerpo, existe en este jugador un proceso inteligente”.

Si a la frase “planificar y resolver problemas para decidir qué hacer en un momento dado”, le añadimos “apoyándose en el fundamento adecuado”, tendremos lo que es Táctica Individual.

Muchos entrenadores limitan el crecimiento de sus jugadores enseñándoles una serie de fundamentos estereotipados.  Además, la posibilidad de que puedan hacer aflorar el talento se ve muy limitada por el sitio donde se les hace jugar y, sobre todo, por los movimientos de los demás compañeros en sistemas excesivamente rígidos. 

En los últimos años ha colaborado a agudizar el problema el que muchos jugadores jóvenes no juegan apenas al baloncesto fuera de las horas de entrenamientos y partidos por problemas de horarios escolares,  por tener otras ocupaciones o simplemente por no disponer de espacio para entrenar. Jugar con otros amigos 1x1, 2x2, 3x3, etc., o simplemente sólo con un balón, sin ninguna limitación o vigilancia, son fundamentales en la formación del jugador.

Al jugador se le puede ayudar a mejorar este aspecto: 

  • Capacitándole para que maneje todos los fundamentos de la forma más correcta posible. Para ello es necesario hacer un análisis de qué tipo de fundamento hay que enseñar específicamente según las características físicas e intelectuales de cada jugador una vez cumplida la primera etapa de aprendizaje genérico. En principio todos los jugadores deben hacer todo tipo de movimientos, sobre todo en los comienzos de su formación. Tal vez sea el puesto de Pívot donde los movimientos a enseñar sean más específicos por su condición de recibir generalmente de espaldas a la canasta y cerca de ella, pero esos movimientos específicos deben realizarse además de los movimientos que realizan el resto de jugadores.
  • Dándole criterios claros de cómo coger ventaja con respecto a su posición dentro del campo y a sus características como jugador, y teniendo en cuenta la actuación del defensor.
  • Dominando varias soluciones una vez empezada la acción elegida, según la respuesta  de los defensores.
  • Teniendo iniciativa en la acción para que, al tratar la defensa de contrarrestarla (reacción) nos facilite una ventaja. El jugador debe manifestar una “inteligencia táctica”, realizando una serie de fintas para conseguir ventajas y también moviéndose con el balón de tal forma que la reacción de la defensa le facilite un beneficio propio o el de algún compañero después de asistencia.

Los recursos serán diferentes según diversos factores:

  • La posición en la cancha.
  • Las capacidades de polivalencia del jugador.
  • Si está defendido por un jugador más bajo o más alto y más fuerte.
  • La distancia del defensor.
  • Las faltas personales del defensor.
  • Las ayudas del resto de los defensores.

Una vez aprendido el fundamento al nivel básico, aunque todavía no se realice a la perfección es decir con los movimientos adecuados y a la velocidad exigida, es importante que para el desarrollo de la habilidad los ejercicios no sean monótonos, evitando trabajar exclusivamente el fundamento, sino incorporando la posibilidad de otras soluciones para conseguir el mismo objetivo, incluso en el supuesto que defiendan bien la decisión adoptada. La fórmula es introducir en el ejercicio opciones de variación a elección del jugador.

En el aspecto defensivo se puede añadir a lo anterior la “selección del riesgo”, estoes, dejando al atacante una opción en la cual creamos que tendrá menos posibilidades de éxito. Un buen defensor es el que debería impedir el acierto del rival en cualquier faceta, pero como esto es poco menos que imposible, el defensor debe elegir qué opción le deja el rival, al no poder defender todas. 

La estrategia defensiva estará facilitada por el conocimiento del rival, ya que la mayoría de los jugadores realizan mejor unas cosas que otras: si es o no buen tirador el jugador a marcar, si domina una mano mejor que la otra, si le gusta determinadas zonas del campo y juega más cómodo por un lado que por el otro con respecto al campo y al tablero. Si esto se conoce el defensor puede mejorar tácticamente y crear problemas en aquellas habilidades en las que el rival tiene mayor porcentaje de éxito.