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RESPUESTA A LA CONSULTA

¿Cuáles son las cualidades físicas del jugador de baloncesto?

El baloncesto tiene una fisonomía técnico-táctica y un procedimiento pedagógico particular convirtiéndose en un deporte altamente formativo, si se entiende como juego de movimiento, pero obligando a los practicantes a limitaciones psico-físicas una vez se avanza en la especialización.

Mientras se avanza en la especialización se limita la propia evolución gestual y la estructura físico-orgánica y motora. Por ello alargar lo más posible la aplicación plural de los métodos formativos permite adquirir capacidades superiores para el futuro deportivo.

El procedimiento pedagógico impone definir, al menos de forma sintética, las cualidades fundamentales para la correcta construcción atlética y las indicaciones sobre el concepto de entrenamiento.

En el entrenamiento deportivo, hay que seguir tres principios fundamentales, que son:

  • La progresión biológica.
  • La progresión técnica.
  • La progresión pedagógica.

Respecto al primer principio nos referimos sobre todo a la edad de los jugadores con los que debemos trabajar y atenernos a criterios de formación general:

  • La capacidad de prestación individual.
  • La disponibilidad a la prestación individual.

En lo que respecta al segundo principio, o sea el de la progresión técnica, tenemos que recordar que esta progresión no puede ser infinita, y que habrá siempre un momento en el que no será posible perfeccionar el gesto especializado, por lo que convendrá aceptar la situación de hecho intentando automatizar el gesto en provecho de la economía. Realmente esta economía energética podrá llevar a un posterior mejoramiento del rendimiento técnico, que no tendrá que confundirse con el perfeccionamiento en la ejecución.

La progresión pedagógica se refiere al comportamiento psicológico y más específicamente a las necesidades neuro-musculares del gesto por perfeccionar. Para que el aprendizaje se pueda realizar es necesario que las exigencias técnicas sean posibles de alcanzar, pero recordando que en cualquier caso las tentativas de progreso deben orientarse en los márgenes superiores de lo posible hacia lo imposible.

El jugador puede mejorar la potencia física y técnica después de que los entrenadores hayan definido con la mayor precisión posible las cualidades fundamentales por desarrollar y que el propio jugador tenga la voluntad de emplear todas las facultades de las que dispone para llegar al fin prefijado.

El entrenamiento puede ser definido de muchas formas distintas, pero sustancialmente se concreta siempre en los siguientes puntos:

  • Sistematización de las intervenciones. Comprende la organización de los criterios de entrenamiento de forma tal que se conozca siempre el alcance de los entrenamientos.
  • Planificación y programación de la preparación general del jugador. El entrenamiento tiene que tener en cuenta que las cualidades generales tienen que ser desarrolladas antes que las específicas.
  • Planificación y programación de la preparación específica del jugador. Dirigida a la formación especializada del jugador, desarrollando progresivamente las cualidades motoras.

Pasando a analizar detalladamente cada una de las cualidades físicas diremos que:

La resistencia orgánica.

Es la cualidad física que permite prolongar un esfuerzo muscular relativamente generalizado en condiciones anaeróbicas. Aquí, el acento fisiológico se pone en la capacidad por parte del sujeto de acumular la mayor cantidad de oxigeno posible. Naturalmente, todas estas  subdivisiones son más teóricas que prácticas, ya que no podemos en absoluto pensar que el organismo humano, tan complejo en sus estructuras y en sus adaptaciones fisiológicas actúe después, prácticamente, en compartimientos estancos; es decir separando netamente en el tiempo y en el desarrollo bioquímico las reacciones metabólicas que condicionan su vitalidad. No obstante, estos principios teóricos  acerca del proceder de las reacciones energéticas son esenciales para la precisión aplicativa de los métodos tal como propone la ciencia del entrenamiento.

La potencia muscular.

La potencia muscular es aquella cualidad que permite al músculo o a un grupo de músculos producir trabajo físico de forma explosiva. La intensidad de la contracción muscular deriva de la movilización voluntaria del mayor número de unidades motoras y del volumen muscular; por tanto en esta cualidad física una baza importante es la constituida por el factor nervioso con todas las implicaciones consiguientes de tipo fisiológico, psicológico y práctico. Esta característica es evidente en el baloncesto así como en todas aquellas disciplinas en las que la rapidez de ejecución es uno de los factores esenciales para la ejecución del movimiento técnico específico.

La elasticidad o movilidad articular.

Es la cualidad que permite a todas las partes del cuerpo su movimiento en el espacio según el máximo de posibilidades estructurales de cada elemento y de cada articulación.

Para el desarrollo de estas cualidades hace falta intervenir precozmente y aunque cada disciplina deportiva requiere a este respecto características específicas, podemos afirmar que las intervenciones no pueden ser tan marcadamente específicas. El estilo personal generalmente viene  condicionado y dictado por cada situación específica, hasta crear un sometimiento del primero a la segunda y no al contrario; bien por la concomitancia entre situaciones mental-ejecutivas particulares, o bien por el concepto antes expresado sobre la imposibilidad de una progresión técnica indefinida.

La rapidez de reacción.

Es la cualidad que permite iniciar una reacción cinética lo más rápidamente posible, inmediatamente después de un estímulo cualquiera. Implica procesos mentales bastante complejos, incluso en la simple realización lenta de un movimiento elemental y, en consecuencia, esa complejidad sugiere la necesidad de buscar soluciones nuevas para renovar algunos problemas de entrenamiento y  llegar a nuevas formas de exigencia del sistema neuro-muscular para lograr estereotipos motores racionalizados.

La velocidad de movimiento.

Es la cualidad que permite efectuar uno o más movimientos, iguales o distintos, con la mayor rapidez posible. Dicho de otra manera, nos permite actuar rápidamente con parte o la totalidad del cuerpo en la ejecución de una acción o de un gesto en coordinación perfecta entre las exigencias técnicas y las posibilidades motoras.

La precisión motora.

Es aquella cualidad que permite ejecutar un movimiento o un acto motor entendido más bien genéricamente. Resulta evidente que la precisión motriz es una cualidad exclusiva ya que está determinada por las dimensiones corporales de cada sujeto. Es una cualidad que, como las otras citadas anteriormente, corresponde principalmente a la técnica de ejecución por lo que podría parecer fuera de lugar incluirlo en una exposición referida a la polivalencia formativa. Pero la precisión en la ejecución es, además de una dimensión estilística,  una aptitud espacial que deriva de las relaciones corporales disponibles en mayor o menor grado.

El esquema corporal.

Es la cualidad que permite percibir exactamente situaciones corporales y la propia movilidad respecto a lo que nos rodea. Puede ser ésta la cualidad que más que ninguna otra condiciona la progresión en el aprendizaje o, por lo menos, que más condiciona la aplicación de ese progreso a la asimilación de las técnicas especializadas. De hecho, esta cualidad varía según las dimensiones corporales individuales, según la edad, o según las modificaciones consecuencia del entrenamiento.

Sin embargo, la experiencia enseña que en este caso específico las dificultades técnicas imprevistas en las que llega a encontrarse el jugador como consecuencia precisamente del efecto de esas modificaciones, son eliminadas tanto más rápidamente y más fácilmente cuanto más numerosas y variadas son las ocasiones de toma de conciencia de la propia realidad física.