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RESPUESTA A LA CONSULTA

El entrenamiento en los equipos "senior" de elite

A diferencia de los equipos de base que deben buscar la formación deportiva y humana de los jugadores, el principal objetivo de los equipos “senior” de elite es el rendimiento a corto-medio plazo,

El entrenamiento de estos equipos, por lo tanto, debe dirigirse hacia el objetivo de rendir al máximo en los partidos de competición, siendo la principal tarea del entrenador encontrar la forma o el método para que el trabajo a realizar permita conseguir las cotas marcadas de antemano.

Más específicamente, la tarea del entrenador de un equipo “senior”, consiste en sacar el máximo partido de sus jugadores, individualmente y sobre todo como conjunto, de forma que el rendimiento del equipo durante los partidos de competición sea el más alto posible.

Para ello, no basta con que el entrenador tenga unos amplios conocimientos de técnica y táctica, sino que, fundamentalmente, es necesario que sepa sacar partido de estos conocimientos, transmitiéndoselos de manera apropiada a sus jugadores y logrando que los pongan en práctica de la mejor forma posible en el momento oportuno.

Debe utilizar un método de entrenamiento que facilite la habituación de los jugadores a la situación de la competición; es obvio, que la sesión de entrenamiento no permite reproducir exactamente las condiciones de la competición, pero sí puede lograrse una considerable aproximación.

En líneas generales, se pueden acortar las diferencias entre sesión de entrenamiento y partido de competición si, en el entrenamiento, las acciones de los jugadores generan consecuencias, el rendimiento de los jugadores es evaluado con continuidad y se plantean dificultades similares o mayores a las de la competición, exigiéndoseles a los jugadores un alto grado de trabajo mental que debe basarse, fundamentalmente, en una elevada concentración en la tarea a realizar y un importante esfuerzo de toma de decisiones.

Para trabajar con fuerte ritmo de entrenamiento, no necesariamente físico ya que ello dependerá de la tarea a realizar pero sí mental, es necesario que los jugadores se encuentren motivados. La motivación puede aumentar considerablemente, si las propias acciones tienen consecuencias a corto plazo, con lo cual no sólo se reproduce una situación característica de la competición, sino que además, contribuye a una mayor motivación por el trabajo diario. Las tareas a realizar deberían incluir un trabajo mental variado, por ejemplo concentrarse unos días en unas cosas y otros días en otras, etc., marcando unos objetivos individuales durante cortos periodos de tiempo.

Veamos a continuación, diversas estrategias concretas que el entrenador puede incluir como parte de su método de entrenamiento:

Entrenamiento de alta intensidad.

Los ejercicios que requieren una alta intensidad de trabajo físico y mental son los que más contribuyen a la habituación a la competición; lógicamente, no siempre pueden hacerse sesiones muy intensas, pero éstas deben ser muy habituales en el plan de entrenamiento de un equipo “senior”, pudiéndose alternar este tipo de trabajo con otro más individualizado en el que se pretenda la mejora técnica de los jugadores.

Premios y castigos.

Por ejemplo, se pueden anotar puntos negativos como consecuencia de un pase perdido, una falta personal realizada o cualquier otra acción negativa que se considere oportuno castigar; finalizado el entrenamiento, cada punto negativo corresponderá a un sprint extra, una subida de gradas o una serie de abdominales. Las acciones positivas pueden contrarrestar los puntos negativos o servir para, por ejemplo, poder beber agua en los periodos de descanso.

Este método puede utilizarse, paralelamente, a nivel de equipo; por ejemplo, en un ejercicio de tres contra tres o cinco contra cinco, se anotan puntos positivos o negativos en función de las acciones de los jugadores; finalizado el ejercicio, que puede tener un limite por tiempo o por puntos alcanzados, el equipo ganador puede beber agua mientras el equipo derrotado debe correr sprints extra o jugarse el castigo mediante lanzamientos de tiros libres;  en este caso si el jugador encesta los dos tiros salva al equipo del castigo, pero en ningún caso pueden acceder al premio del agua; si falla el primer lanzamiento todo el equipo corre ida y vuelta y si falla el segundo todo el equipo corre ida y vuelta medio campo.

Mediante este sistema, se consiguen múltiples ventajas a través, fundamentalmente, de dos vías:

  • Se reproduce la situación delpartido, donde los aciertos y los errores generan consecuencias positivas o negativas; además, las consecuencias no las disfruta o sufre únicamente el jugador que las genera sino todo el equipo, tal y como ocurre en los partidos de baloncesto donde gana o pierden todos como consecuencia de los aciertos y errores de cada uno.
  • Aumentan la motivación y cocentración de los jugadores en el ejercicio,con las múltiples ventajas que ello conlleva, incluidos el mayor aprovechamiento general del ejercicio y la mayor aproximación a las condiciones de la competición.

La utilización de un sistema mixto entre consecuencias colectivas e individuales puede ser muy interesante: por un lado se reproduce la responsabilidad que uno tiene para con el equipo en la competición y, por otro, se pueden acentuar aquellos objetivos individuales que más convengan en cada momento; por ejemplo, en el ejercicio de tres contra tres o cinco contra cinco, además del procedimiento comentado en el párrafo anterior, se pueden incluir puntos negativos o positivos a titulo individual, debiendo canjearse los puntos al finalizar el entrenamiento.

Otro sistema hace referencia a la puesta apunto en el tiro a canasta. Muchos entrenadores hacen entrenamientos de tiro en las posiciones desde las que se efectúan los lanzamientos en los partidos pero no en cuanto a las consecuencias de los aciertos y errores. Se puede hacer un ejercicio de tiro durante dos minutos marcándose unos objetivos en cuanto a encestes que deben lograrse; pasado este tiempo, un determinado número de encestes equivale a beber agua, una segunda marca a permanecer en el campo, sin más, esperando el siguiente ejercicio sin beber agua, y marcas por debajo de lo establecido suponen, inmediatamente, sprints o abdominales extra; finalizado el periodo para beber agua, esperar o cumplir el castigo respectivamente, se lleva a cabo otra serie y, así, hasta un mínimo de tres (en seis minutos de tiro se consigue un mayor rendimiento de los jugadores que en veinte minutos tirando con la mente en cualquier sitio; además de reproducirse, en cierta medida, las condiciones de la competición)

Clarificar los objetivos.

Para el máximo aprovechamiento de un ejercicio y con vistas a favorecer un alto grado de concentración de los jugadores, es necesario clarificar los objetivos exactos de cada ejercicio; no basta, por lo tanto, con decir “vamos a practicar el sistema 2”, sino que, dentro de este trabajo, conviene marcar objetivos más concretos como, por ejemplo, “vamos a centrarnos en el pase a los Pivots cuando los aleros reciben en la prolongación de la línea de los tiros libres”. Estos objetivos pueden ser y conviene que sean, colectivos e individuales.

Ejercicios con un doble objetivo.

Cuando se utilizan ejercicios de carácter dual ataque-defensa, conviene marcar objetivos en ambos casos; suele ocurrir que los entrenadores deciden practicar, por ejemplo ataque, y entonces se centran en esta parcela y olvidan a los defensores que se convierten en meros “sparrings” sin un objetivo que cumplir; esta situación conduce a que los defensores apenas trabajen y, mucho más aún, a que los atacantes no se enfrenten a dificultades similares a las de la competición.

Controlar los efectos favorables de no alcanzar los objetivos.

El entrenador debe cuidar que los jugadores no puedan obtener consecuencias favorables por no alcanzar los objetivos de trabajo; si, por ejemplo, un equipo recupera el balón después de recibir canasta como consecuencia de una mala defensa está obteniendo una consecuencia favorable, la posesión del balón por defender mal; del mismo modo, si el objetivo es hacer presión después de encestar y el equipo nunca encesta, quiere decir que nunca hace presión, lo que puede resultar, cuando los jugadores están cansados, una consecuencia favorable para éstos por no encestar.

El ritmo y las condiciones de trabajo que se pretende en los entrenamientos pueden deteriorarse si los jugadores obtienen consecuencias favorables por acciones que perjudican el ritmo y la condición de trabajo.

Estadísticas objetivas de los jugadores. 

De la misma forma que durante los partidos se toman estadísticas diversas, también pueden tomarse durante los entrenamientos, facilitándose, de esta forma, un conocimiento del rendimiento y de la habituación de los cometidos de los jugadores durante las sesiones de entrenamiento. Esas estadísticas deberán ser lo más objetivas posibles respecto del rol y los objetivos individuales. A este efecto no sirven las valoraciones “totum revolutum” y poco realistas respecto de los diferentes roles de los jugadores de las estadísticas oficiales al uso. Será el propio entrenador el que marque los objetivos de decisión, de rendimiento y/o las actuaciones individuales.

Entrenamientos conjuntos con otro equipo.

Este sistema de entrenamiento resulta muy útil para reproducir condiciones similares a las de la competición; consiste, básicamente, en oponer jugadores de un equipo a los de otro. Cada equipo puede tener sus propios objetivos dentro de cada ejercicio, con lo que la sesión de entrenamiento se aprovecha al máximo.

El entrenamiento de nuevas habilidades

Aunque el principal objetivo de los equipos de base es la formación de los jugadores y el de los equipos “senior” es el de rendimiento a corto-medio plazo no debe entenderse por ello que en estos equipos no debe llevarse a cabo un trabajo dirigido a la mejora individual de los jugadores.

Precisamente, un grave error de muchos entrenadores consiste en limitarse a aprovechar al máximo las mejores habilidades de sus jugadores, olvidando desarrollar otras habilidades que les convertirían en jugadores más completos y que, por lo tanto, les permitirían rendir a un nivel más elevado. Limitarse a trabajar utilizando casi exclusivamente aquello que los jugadores saben hacer, equivale a limitar las posibilidades de rendimiento presentes y futuras del equipo, mientras que trabajar para la mejora individual de los jugadores, aunque sean veteranos, supone abrir nuevas posibilidades que pueden beneficiar el rendimiento del equipo.

El aprendizaje y puesta en práctica de habilidades nuevas que amplíen el repertorio de recursos de los jugadores, constituye un área de trabajo que no se debe olvidar si el entrenador pretende no limitar las posibilidades de su equipo. Este trabajo, sin embargo, resulta en muchos casos muy difícil, debido a que los jugadores se habitúan a jugar utilizando unos determinados recursos y les cuesta habituarse a la utilización de nuevas habilidades. Por ello, conviene que el entrenador, como parte de su método de entrenamiento, haga uso de una serie de estrategias que faciliten la tarea.

  • Informar sobre lo que se pretende y sobre la importancia del nuevo aprendizaje.
  • Delimitar el objetivo final y los objetivos parciales.
    • Aproximaciones sucesivas.
    • Establecer criterios objetivos para evaluar los logros alcanzados.
  • Modificar pensamientos negativos que pueden interferir con el nuevo aprendizaje o perfeccionamiento (“esto no me sale”, “esto no vale para nada”)
    • Aportar información objetiva.
    • Discusión racional basada en la información objetiva.
    • Tareas a realizar para obtener información.
    • Discusiónracional basada en los datos recogidos a través de la práctica.
  • Centrar la atención en los estímulos y en las respuestas má relevantes.
    • Enfasis en los objetivos y no en otros.
    • Correcciones en relación con ellos.
    • Feedback y refuerzo sólo en relación con ellos.
    • Sistema de preguntas.
    • Llamadas de atención previas a la conducta.
    • Auto-instrucciones.
    • Trabajo en imaginación
  • Aportar Feedback.
  • Reforzar los logros alcanzados.
    • Reforzamiento social.

Explicar el objetivo del nuevo aprendizaje.

El entrenador debe explicar al jugador el objetivo que se persigue mediante el aprendizaje de nuevas habilidades; debe comentar con él las ventajas que le supondrá disponer de un repertorio de recursos más amplio e informarle, también, de los problemas que pueden surgir a corto plazo como consecuencia del aprendizaje y puesta en práctica de la nueva habilidad.

  • Objetivos del nuevo aprendizaje.
  • Ventajas de la técnica propuesta.
  • Información de los pasos a seguir.
  • Posibles altibajos durante el periodo de aprendizaje. 

Eliminar las dudas en el rendimiento.

Es posible que el jugador tenga dudas sobre su rendimiento como consecuencia de la puesta en práctica de la nueva habilidad.  Este temor puede aliviarse ofreciéndole al jugador datos que le permitan tener una visión objetiva de la situación; así, se pueden estudiar estadísticas o videos en los que el jugador, como consecuencia de lo limitado de su repertorio, no pudo rendir a un alto nivel;  a partir de este análisis se puede volver a insistir en las ventajas que tendría dominar otros fundamentos del juego. Estos análisis deben basarse en el mayor número posible de datos objetivos.

Además, se le debe insistir al jugador en que para lograr un alto rendimiento mediante la puesta en práctica de un determinado fundamento o habilidad se necesita tiempo, al igual que se necesitó en el caso de las habilidades que ya domina; mientras tanto, hasta que se domine la ejecución del nuevo movimiento y el jugador se habitúe a ponerlo en práctica, será inevitable que se produzcan errores que, por otra parte, también suelen producirse cuando se utilizan las viejas habilidades aun no aconsejándolo las circunstancias del juego.

Puesta en práctica paulatina.

La puesta en práctica de las nuevas habilidades debe hacerse poco a poco; en primer lugar, el jugador debe dominar el nuevo movimiento en entrenamientos de técnica pura, seguido pronto de aplicaciones en situación real: primero durante el entrenamiento con ejercicios de tres contra tres y de cinco contra cinco; después en partidos oficiales de poca o menor trascendencia y, finalmente, en todas las situaciones que lo requieran.

Énfasis en la toma de decisiones y no en el resultado de la acción.

En las distintas etapas de la puesta en práctica de la nueva habilidad, el énfasis debe situarse sobre la correcta toma de decisiones y no sobre el resultado de la acción. El entrenador, mediante sus comentarios, palabras de ánimo, correcciones, análisis del juego, o jugando con los minutos de participación en la competición, debe ser coherente en este punto o de lo contrario no logrará que el jugador desarrolle el hábito de poner en práctica la nueva habilidad. Si el entrenador no actúa coherentemente con el objetivo que tiene el jugador, éste perderá la confianza en las palabras de aquél y aumentarán sus temores a fallar y a rendir poco, dificultándose, en gran medida, que ponga en práctica la nueva habilidad.

Este énfasis en la toma de decisiones en función del objetivo marcado, debe predominar, también, cuando entrenador y jugador evalúan el rendimiento de éste; por ejemplo, cuando el jugador plantea que lo ha hecho mal porque ha fallado todos los tiros en suspensión de tres puntos que ha intentado, se le debe recordar que el objetivo era, simplemente, poner en práctica el tiro en suspensión en las situaciones acordadas y, asimismo, si todavía resulta necesario, se le debe recordar, en la línea de las explicaciones respecto a posibles temores, que, de momento, mientras se consolida la puesta en práctica del hábito, es lógico que se produzcan bajos porcentajes de encestes, siendo lo verdaderamente importante la ventajosa inversión que se está haciendo mediante la designación de objetivos y la toma de decisiones coherente con tales objetivos.

Aplicación de consecuencias positivas y negativas.

Una vez marcado el objetivo de poner en práctica la nueva habilidad en una determinada situación, se pueden utilizar consecuencias inmediatas positivas y negativas. Si en el entrenamiento de tres contra tres o cinco contra cinco se ha acordado que el jugador debe realizar tiros desde la distancia de tres puntos, y lo hace, a continuación el entrenador puede elogiarle por haberlo hecho, con independencia de que enceste o no, o puede anotarle un punto positivo por cada lanzamiento; si, por el contrario no lo hace, siempre según la situación de juego, puede anotarle un punto negativo; al finalizar el ejercicio o el partido los puntos negativos pueden equivaler a sprints, subida de gradas, abdominales, etc. y los positivos pueden permitir contrarrestar los negativos o pueden canjearse por periodos de beber agua o descanso (cada entrenador puede encontrar las consecuencias que se adapten mejor a sus jugadores y a las circunstancias de su equipo) La utilización de consecuencias positivas y negativas facilita enormemente el desarrollo del hábito de poner en práctica una nueva habilidad; pero debe quedar claro, que estas consecuencias deben serlo del comportamiento de poner en práctica la habilidad en cuestión, tal y como se acordó previamente al decidir el objetivo a cumplir, y no del resultado de la acción, positivo o no. 

Información al jugador.

El jugador debe tener una información objetiva continua respecto a la puesta en práctica de la nueva habilidad. Se le debe informar, sobre todo, del número de intentos realizados en las situaciones acordadas; en la medida que el jugador vaya logrando encestes, él mismo se irá percatando de ello, pero si se trata de un jugador que en lugar de fijarse predominantemente en los progresos lo hace en los errores una vez adquirido el hábito de poner en práctica la nueva habilidad, se le debe dar, también, una información objetiva de los aciertos y los errores presentes y pasados; es decir, si al encestar dos tiros de siete intentos el jugador se fija sobre todo en que ha fallado cinco, en lugar de fijarse fundamentalmente en que ha encestado dos, y sobre todo de que ha tomado la decisión de tirar siete tiros, cuando anteriormente tiraba uno o ninguno por partido; a pesar de esta información sobre el resultado de la acción, que sólo se dará cuando la realidad sea más positiva de lo que cree el jugador, conviene que el énfasis siga puesto en la ejecución del objetivo y no en el resultado de éste.