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ENTRENAMIENTOS

 

 

PRINCIPIOS DEL ENTRENAMIENTO EN EL BALONCESTO

 

Principio de esfuerzo e incremento progresivo

Marca la elevación gradual de las cargas en el entrenamiento, el aumento del volumen y la intensidad de los ejercicios de entrenamiento realizados, la complejidad de los movimientos y el crecimiento de nivel de tensión psíquica.

La progresión de la carga de entrenamiento debe ajustarse según la mejora de las aptitudes motoras y atléticas. Si el estímulo fuese constante, en un principio se produciría una evolución, posteriormente, un estancamiento y finalmente una involución, es decir, un descenso del rendimiento.

Componentes de la carga:

  • Duración: tiempo durante el cual el ejercicio físico estimula las funciones del organismo. Tiempo entre 2 sesiones consecutivas.
  • Volumen: cantidad de trabajo o estimulación total en un período de tiempo (sesión, semana, mes, año...)

    Tipos de volumen:

    • Relativo: cantidad total de trabajo efectuado en un ciclo de entrenamiento
    • Absoluto: cantidad real de trabajo.

    V. Absoluto = V. Relativo – Tiempo de descanso

  • Frecuencia: combinación de variables cuantitativas. Número de estímulos y sesiones que se realiza durante un período determinado.
    • Estímulos (nº tareas en una sesión)
    • Sesiones (nº sesiones de entrenamiento)

    Se contabiliza en número de sesiones semanales.

  • Intensidad: componente cualitativo de la carga que indica la cantidad de trabajo (potencia) realizado.
    • Potencia = Trabajo x unidad de tiempo.
  • Densidad: relación entre trabajo y descanso.
  • Descanso: falta de estimulación o de ejercicio físico.

                   Tipos de descanso:

  • Pasivo: no hacer nada, no hay actividad.
  • Activo: cierta actividad muscular y metabólica.
  • Completo: en gran medida todos los procesos del organismo llegan a la normalidad.
  • Incompleto: el organismo no llega a volver a la normalidad.
  • Cambio de actividad: movilizamos otras estructuras, o las mismas de forma diferente.

           El incremento gradual de la carga puede producirse:

  • Aumentando la frecuencia de entrenamiento.
  • Aumentando el volumen de carga por unidad de entrenamiento con igual densidad de estímulo.
  • Aumentando la intensidad de estímulo en la unidad de entrenamiento.

Las capacidades biomotoras tienen diferente ritmo de desarrollo: “la Flexibilidad mejora de día a día, la Fuerza de semana a semana, la Velocidad de mes a mes, y la Resistencia de año en año”. El esfuerzo en cantidades manejables es el estímulo que genera una respuesta del entrenamiento. Deberá ser regular y fuerte, lo suficiente como para estimular la adaptación. Sin embargo no puede llegar en dosis tan pesadas y frecuentes que abrumen al sistema de adaptación, causando trastornos por lesión de origen traumático, enfermedad y problemas psicosomáticos de sobreentrenamiento. "La carga de entrenamiento debería ser severa y deberá aplicarse con bastante frecuencia y con intensidad suficiente para hacer que el cuerpo se adapte de modo máximo a una actividad particular”.

Una buena planificación incorpora el principio de esfuerzo y de sobrecarga progresiva. El estímulo del entrenamiento, vulumen e intensidad, debe incrementarse progresivamente. La aplicación del principio de esfuerzo tiene el riesgo de excederse lo que puede provocar enfermedades, sobreentrenamiento y lesiones. “Más no es siempre mejor”.

 

Principio de continuidad

Se caracteriza por la necesidad de acciones repetidas para la mejora del rendimiento bajo la influencia del entrenamiento. Solamente la repetición garantiza la fijación de los hábitos y conocimientos, la estabilidad de la técnica y los resultados deportivos, y la adquisición de experiencia. Sin repetición de las sesiones de entrenamiento no puede haber desarrollo y perfeccionamiento en el deporte.

Debe haber continuidad de una carga con respecto al tiempo tanto para el acondicionamiento general como específico. El proceso de entrenamiento debe planificarse sobre la base de todo un año, y que se adecue a un desarrollo de muchos años o a un plan de especialización.

Cada unidad de entrenamiento deberá ser una consecuencia lógica de la unidad de entrenamiento anterior y encuadrar en la planificación total.

 

Principio de reversibilidad

Se basa en que los efectos producidos por el entrenamiento son reversibles. La mayoría de las adaptaciones que se logran en muchas horas de entrenamiento pueden perderse si se deja de practicar.

Todo parámetro fisiológico, que se gana lentamente y en un lapso prolongado se mantiene con más facilidad y se pierde con más lentitud que las aptitudes ganadas con rapidez y en un tiempo corto. Eso significa que si un atleta se entrenó correctamente durante el período de pretemporada, no es necesario que dirija una proporción grande del tiempo disponible de entrenamiento al mantenimiento de tales aptitudes. El entrenamiento puede dirigirse a la exigencia específica de una competición sin temor de perder el nivel de desarrollo alcanzado.

 

Principio de recuperación

El descanso es necesario contemplarlo como una parte inseparable del proceso de entrenamiento y ejecutarlo de modo que, en el organismo del jugador, la capacidad de trabajo se mantenga en un alto nivel y esté preparado para su ulterior mejoramiento. Hay que contemplar el denominado “entrenamiento recuperativo” mediante el cual realizamos un cambio en el entrenamiento a otros deportes.

El principio del esfuerzo que se alterna con recuperación y descanso se aplica a todo el entrenamiento, sin tener en cuenta los métodos que se emplean. Los períodos de recuperación son esenciales, tanto durante la sesión de entrenamiento como durante todo el año. El descanso, con la consiguiente relajación física y mental, deberá combinarse con dosis de ejercicios. Debe establecerse un ciclo rítmico de ejercicio y recuperación.

Todos los programas coherentes dejan lugar para el descanso y la recuperación. Hay un tiempo de actividad y un tiempo de descanso. La rigurosidad de un programa demasiado definido puede llevar fácilmente al sobreentrenamiento. Tal estado de fatiga podrá predisponer al atleta para la lesión, la enfermedad y el dolor físico.

En la recuperación influyen:

  • La capacidad individual de adaptación.
  • La alimentación.
  • Las medidas complementarias (masaje...)
  • La carga anterior y la nueva carga de entrenamiento.

El tiempo de recuperación variará en función del nivel del deportista y del tipo de carga en cantidad y en calidad.

 

Principio de periodización

Cuando se compite en niveles de alta exigencia no son aconsejables los entrenamientos fuertes todo el año.

El deportista podrá mantenerse en forma tres o cuatro meses, pero luego tendrá que volver a empezar a construirse nuevamente. Si un deportista tiene buena suerte, podrá con esfuerzo obtener dos períodos pico de competición en el año con una duración de cada uno de no más de tres meses.

Estos períodos se alternarán con interrupciones de recuperación y fases de reacondicionamiento. Se la conoce como “teoría de la periodización”

Los componentes de la carga se modifican a lo largo de los diferentes períodos de la temporada:

  • Período preparatorio: acumulación.
  • Período competitivo: tope de las adaptaciones.
  • Período transitorio: reducción.

La variación de la carga también se aplica en períodos medios.

El incremento de la carga no puede mantenerse indefinidamente, pues llegaría un momento en que el estímulo sería excesivo, tanto si se incrementa el volumen como la intensidad. Fundamento biológico: el rendimiento fluctúa a lo largo de un período de tiempo.

Estado de forma:

  • Incremento.
  • Estabilización.
  • Descenso.

 

Principio de individualización

No hay un plan o programa de entrenamiento adaptable a todos. Cada programa debe adaptarse a las costumbres, los gustos, necesidades, aptitudes y metas de quien particularmente los usa a fin de obtener máximos beneficios. Lo más importante a considerar será comprobar cómo el individuo responde al entrenamiento; si el deportista soporta la carga física del entrenamiento sin esfuerzo excesivo o si el cuerpo pierde lentamente su capacidad para adaptarse. Por tanto el entrenamiento será siempre un problema individual y no se debe seguir rigurosamente un programa fijo.

Seguir ciegamente cualquier programa escrito es una imprudencia, pues el entrenamiento deberá ser cortado a medida para que se adecue al individuo a fin de obtener los mejores resultados. Los programas de entrenamiento deben seguir un plan, pero deberán ser evaluados constantemente bajo la ley de las circunstancias específicas. Los entrenadores deberán ser siempre flexibles a fin de tener en cuenta la situación del deportista. "Es el deportista el que está haciendo el trabajo no el entrenador".

Cada persona responde de forma diferente al mismo entrenamiento por diversas razones:

  • Herencia: tamaño corazón, pulmones, composición fibras musculares, biotipo, etc.
  • Maduración: a mayor madurez mayores cargas de entrenamiento
  • Nutrición: la alimentación influye en el rendimiento
  • Descanso y Sueño: los más jóvenes necesitan más descanso que lo normal
  • Nivel de condición: mayor mejora si la condición física es más baja. Si la condición física es más alta se necesitan muchas horas de entrenamiento para pocas mejoras
  • Motivación: mayor beneficio si existe relación entre trabajo duro y logro de metas personales
  • Influencias ambientales: estrés emocional, frío, calor, altitud, polución, etc.

Para preparar al atleta a fin de alcanzar resultados de elite, llevarlo a la forma deportiva y prolongar este estado, es preciso conocer bien y tener en cuenta tanto las peculiaridades físicas como psicológicas del atleta e individualizar la dinámica de los entrenamientos en la medida de lo posible.

 

Principio de la participación consciente del deportista

Contempla una preparación y conducción del entrenamiento y una actividad tal entre el entrenador y sus jugadores que posibiliten a cada deportista saber por qué y para qué actúa. El conocimiento de los resultados obtenidos no sólo es necesario durante el aprendizaje, sino al realizar cualquier ejercicio de entrenamiento.

 

Principio de desarrollo multilateral

Este principio dice que es imposible alcanzar grandes resultados deportivos sin una cuidadosa preparación técnica, táctica y teórica, y resulta irrealizable hacer esto sin un desarrollo multilateral. Es necesario exponerse a un desarrollo multilateral con el fin de adquirir los fundamentos para una especialización posterior. En ocasiones se observa un desarrollo excesivamente rápido de algunos jóvenes deportistas. En tales casos, hay que evitar la tentación para desarrollar un programa de entrenamiento que conduzca a la especialización prematura.

En el aspecto físico, se propone crear una base multilateral amplia de desarrollo físico general, para posteriormente proceder al entrenamiento más especializado. Dicho principio tiene mayor importancia en niños y jóvenes.

 

Principio de especialización

El organismo humano se adapta al tipo de actividad a que se expone. Esta adaptación no es solamente fisiológica sino que es aplicable también a aspectos técnicos, tácticos y psicológicos. La especialización está basada en un sólido desarrollo multilateral para posteriormente ir aumentando el volumen total de entrenamiento del repertorio de ejercicios especiales del deporte, lo cual conllevará además a alteraciones morfológicas y funcionales relacionadas con la especificidad del deporte.

 

Principio de especificidad

Los efectos producidos por el entrenamiento son específicos al tipo de estímulo proporcionado, es decir, específico al sistema de energía, al grupo muscular, al tipo de movimiento. El rendimiento mejora más cuando el entrenamiento es específico a la actividad en un tiempo determinado.

Hay que recordar que una adecuación inapropiada del entrenamiento con el deportista puede provocar frustración, sobreentrenamiento o lesión.

 

Principio de calentamiento y vuelta a la calma

El calentamiento debe preparar al organismo para la actividad posterior, mediante ejercicios que permitan un estado óptimo de preparación psicofísica y motriz. También sirve para prevenir lesiones. No se puede entender el desarrollo de alguna actividad motriz de alto rendimiento deportivo que no implique una fase previa de calentamiento.

La metodología a seguir en el calentamiento varía según distintos factores. Así no es lo mismo realizar un calentamiento para una sesión de entrenamiento que para una competición. También hay que tener en cuenta que en función de las edades a las que va dirigido habrá diferencias de contenido; la temperatura ambiental también influirá en la intensidad. Todos los jugadores deberían saber de la importancia de su correcta aplicación.

“El calentamiento es el conjunto de acciones previas a un esfuerzo de cierta intensidad con la finalidad de acondicionar el organismo tanto física como psicológicamente. Además, tiene un efecto preventivo sobre la posibilidad de sufrir lesiones durante el esfuerzo”.

De esta definición se deducen los dos aspectos relevantes del calentamiento:

  • Acondicionamiento. Para realizar esfuerzos físicos de los diferentes sistemas del organismo, sobre todo del sistema neuromuscular y del cardiorespiratorio.
  • Prevención de las posibles lesiones que se puedan producir en músculos, tendones y ligamentos.

 

Bases fisiológicas del calentamiento:

Funciones cardio-vasculares:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca, regulando el nivel necesario para el esfuerzo.
  • Aumento de la presión sanguínea, por el aumento de la cantidad de sangre en circulación, incremento del débito cardíaco y  aumento de la resistencia periférica.
  • Aumento del volumen sanguíneo en circulación, que permite conducir más substratos y oxígeno para el metabolismo de los músculos en el esfuerzo.

Sistema respiratorio: Aumento de la frecuencia y amplitud respiratoria, en función de la intensidad del esfuerzo, aportando el oxígeno necesario y eliminando el dióxido de carbono producido.

Musculatura:

  • Disminución de la viscosidad muscular. La elevación de la irrigación sanguínea y el calor causado  por el trabajo muscular aumentan la temperatura de los músculos y el conjunto del organismo. Esto provoca una disminución de los roces internos de la musculatura y mejora al mismo tiempo la elasticidad de los músculos, de los tendones y de los ligamentos, diminuyendo así los riesgos de lesiones
  • Mejora de la alimentación en energía y en oxígeno. La elevación de la temperatura del organismo implica una disociación más rápida del oxígeno fijado por la hemoglobina en la sangre, y un mejor rendimiento en la utilización del oxígeno.
  • Mejora de los procesos neuromusculares. El calentamiento disminuye la viscosidad y aumenta la elasticidad del músculo, lo cual mejora paralelamente la cooperación neuromuscular y la coordinación motriz, reduciendo al mismo tiempo las necesidades de substratos energéticos y la fatiga.

Parámetros psíquicos del rendimiento: Se produce una mejora del rendimiento de la atención y especialmente de la percepción visual.

Factores que intervienen:

Edad: cuanto mayor sea el deportista, más lento y cuidadoso será el calentamiento.

Nivel de entrenamiento: cuanto mejor sea el nivel de entrenamiento del deportista, mayor será el tiempo que requiere para adaptar todos los parámetros fisiológicos.

Actitud: la actitud del deportista influye en la duración y efecto del calentamiento. La actitud y con ella el estado previo, dependen de manera decisiva de la valoración que se da al partido en cuanto a su importancia.

Hora del día: por la mañana temprano se requiere un mayor tiempo de calentamiento que a mediodía. Una temperatura corporal óptima se alcanza sobre las 3 p.m. El incremento de la temperatura corporal también es objetivo del entrenamiento. Influye positivamente en la flexibilidad y en las capacidades coordinativas. Una temperatura ambiental elevada ayuda a reducir el tiempo de calentamiento.

La vuelta a la calma es tan importante como el calentamiento de tal forma que una ligera actividad después del trabajo intenso favorecerá la acción de bombeo de los músculos sobre las venas, ayudando a la circulación en la renovación de los productos de desechos en la sangre.

 

Principio de variedad y ciclicidad del entrenamiento

El volumen y la intensidad del entrenamiento y de las competiciones, las diferentes materias a asimilar, y la alternancia de los entrenamientos y los descansos, exigen la variación periódica del contenido y la estructura del entrenamiento dentro de los límites de un período o etapa determinada.

El  alto volumen de  entrenamiento va unido a que ciertos elementos técnicos o ejercicios sean repetidos muchas veces, suponiendo monotonía y aburrimiento. Por ello habrá de existir un gran repertorio de ejercicios técnicos o que desarrollen las capacidades biomotoras.

 

Principio de entrenamiento a largo plazo

El entrenador deberá ajustarse a la evolución psicológica del jugador y su etapa de formación. Antes de los 12 años el niño vive para jugar porque juega para vivir. Se le debería plantear tareas que él perciba como juego. A partir de los 12 años el joven entra en la fase del pensamiento abstracto. Se plantea el porqué de las cosas y presenta cierta capacidad para prever el futuro. Es el momento del perfeccionamiento técnico.

No conviene acelerar el proceso de entrenamiento. Mucho entrenamiento demasiado pronto puede llevar al fracaso por causas físicas o mentales. El buen camino está en una planificación a largo plazo, sin presiones ni especialización prematura.

“La aplicación de los principios del entrenamiento, concretamente los de carga continua, alternativa y variada, del incremento progresivo de las cargas, del orden correcto de aplicación de cargas, de los estímulos efectivos de entrenamiento y del entrenamiento general y específico puede ser preventiva para las situaciones de sobreesfuerzo”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Pase y Recepción con una mano

 

 

En 1955 BRUCE DRAKE, entrenador de la UNIVERSIDAD DE OKLAHOMA crea el sistema “SHUFFLE”.

Es el primer sistema en el baloncesto de movimientos coordinados de los cinco jugadores.

Posteriormente fue perfeccionado por BOB SPEAR y por DEAN SMITH.

 

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En 1896 se incorpora por vez primera el tablero y esto da lugar al rebote. De forma obligatoria se introduce en el año 1906.

 

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En el año 1915 surge el concepto “pasa y va”.

 

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CLAIR BEE utiliza la defensa en zona 1-3-1 por primera vez en 1938.

 

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En 1960 aparecen las primeras defensas mixtas.

 

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En 1936 se populariza el tiro con una mano. Anteriormente se lanzaba a canasta con dos manos desde el pecho o desde la altura de las rodillas. Su autor fue HANK LUISETTI.