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OPINION

 

 

Evolución Social del Deporte

 

La política es uno de los elementos que más ha transformado el deporte de nuestro tiempo, el deporte como ocio pasivo.

 El deporte es un gran ocio activo pero por las estadísticas del número de personas que se sientan ante la televisión o por la presencia directa en las competiciones deportivas se deduce que es el más importante ocio pasivo. Es decir que el deporte, que por esencia es actividad física, se ha convertido en un ocio pasivo.

El deporte cumple funciones muy distintas en la sociedad:

  • El deporte como educación, como elemento de integración, para la adquisición del carácter, para aprender a colaborar con los demás, para la adquisición de valores de tipo pedagógico-social, etc.
  • El deporte como higiene física, como prevención y recuperador de la salud, como terapia, etc.

Las funciones que cumple el deporte en nuestra sociedad se reducen a dos grandes direcciones:

  • El deporte como espectáculo, desarrollado por unas demandas concretas de la sociedad actual.
  • El deporte como práctica, el que subsiste como lo que era originalmente, el deporte práctica, el ejercicio físico.

 

El deporte como espectáculo.

El deporte es una de las grandes fuerzas sociales. El deporte contemporáneo existe en todas las culturas con modalidades de uno u otro tipo y con mayor o menor significación social. Son los llamados deportes populares. Pero cuando se habla de deporte hoy no se hace referencia a ese tipo de modalidades deportivas populares.

A principios del siglo XX, el exhibicionismo moderno descubre en los políticos que el deporte es una gran ocasión de propaganda de un sistema, de un gobierno, porque el deporte tiene un lenguaje fácil, inteligible por todas las mentalidades. Y entonces el deporte se convierte en uno de los modos más habituales de diálogo, buscando el prestigio internacional. Pero como no se puede entablar diálogo internacional decoroso sin grandes campeones, aparece la búsqueda directa de los grandes campeones, la separación de los mejores en grupos especiales.

Así, los grandes campeones no son producto natural de una masa de practicantes; son buscados y logrados “artificialmente” en pequeños grupos seleccionados. El número de campeones olímpicos no hace referencia alguna al desarrollo del deporte en un país a otros niveles. El número de campeones olímpicos es consecuencia de una organización técnico-científica para fabricar campeones, de ahí viene la gran escisión entre la masa de practicantes y el nivel de los grandes campeones. A veces sucede que un país donde se practica mucho el deporte, también tiene organizada la fabricación científica de campeones, y entonces coincide, pero no son producto del número elevado de practicantes.

El deporte de base, como actividad formativa integral del hombre, y el deporte de elite, de alta competición, son dos deportes que tienen objetivos distintos con presupuestos económicos distintos.

 

La función educativa del deporte

El deporte-práctica tiene muchos valores pedagógicos. Uno de los aportes importantes a la función educativa y de comportamiento es el valor comunitario de la actividad deportiva.

El hombre se especifica como hombre, es decir se humaniza alejándose de los animales por dos cosas: por el trabajo y por la cultura de la comunicación. El hombre se aleja de la vida animal porque, junto con el repertorio de conductas que también tienen los animales, el hombre instaura una cultura independiente del mundo instintivo, base de la comunicación. Así, aparece la vida comunitaria.

La capacidad de comunicarse con los demás le humaniza, le convierte en hombre y le aleja de los animales. Los animales tienen un tipo de comunicación, no tienen cultura, no tienen superestructuras por encima del comportamiento instintivo. El hombre crea estructuras prescindiendo del comportamiento instintivo, y estas estructuras son el trabajo y la comunicación.

El deporte, sobre todo el deporte colectivo como el baloncesto, como comunicación, puede considerase como un elemento básico de estructura comunitaria de nuestro tiempo. El deporte es una conducta corporal, elemental e inteligible. Pero es una conducta no meramente animal porque es una conducta corporal marcada de signos de significaciones corporales, marcadas de reglas metodológicas.

El hombre ha evolucionado su cerebro por el lenguaje. Sin embargo el lenguaje ha dividido al hombre por la variedad de idiomas. Tenemos en el deporte una conducta sencilla inteligible que supera las barreras idiomáticas.

La práctica del deporte lleva todas las características que los sociólogos definen como dinámica de grupo. En el deporte se instaura una relación espontánea de un individuo con otro por medio de un lenguaje comprensible.

Frente a la gran crisis de valores estereotipados a que asistimos en el mundo actual, debe existir la búsqueda de un entendimiento sencillo de valores universalmente aceptados. El terreno deportivo es un lugar donde los ciudadanos superan sus discrepancias, aprenden a entenderse y a participar. En el deporte existe originalmente este valor de tendencia comunitaria.

Uno de los grandes valores del deporte es su poder de integración comunitaria por su condición lúdica, por su condición de juego. Uno de los dramas de la sociedad de nuestro tiempo con respecto al deporte, es que en muchos aspectos ha dejado de ser un juego, se ha trascendido excesivamente casi se ha sacralizado elevándolo a categorías que están por encima de lo que es. El deporte es importante pero no es más importante que la sociedad; más importante es la economía, y es la ciencia, y es el arte y es la política también como organizador de la vida comunitaria del hombre.

El deporte tiene que estar en su sitio; es un lugar de diversión, un gran lugar de entretenimiento.

“Ni siquiera es propio de los filósofos tomarse las cosas demasiado en serio”

Si no es propio de los filósofos, menos de los deportistas, menos debemos tomarnos el deporte trágicamente, si no como un gran juego que siempre tiene que conservar su condición lúdica que es la que tienen los niños cuando juegan, se organizan y se divierten, niños que a veces nos enseñan a reflexionar sobre la realidad del deporte.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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