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El Entrenamiento del Baloncesto

Un plan de entrenamiento perfectamente definido es una tarea multidimensional en la que se relacionan diferentes factores que inciden unos sobre otros, y que requiere del entrenador grandes dosis de experiencia y de paciencia. La correcta planificación del proceso de entrenamiento es una tarea muy laboriosa.  
En el proceso de entrenamiento intervienen los siguientes tipos de materias: 
Preparación física: parte del entrenamiento que busca mejorar el potencial físico y la capacidad de trabajo, en base a sistemas de carga.
Preparación técnica: el objetivo es el aprendizaje y perfeccionamiento de gestos motrices que permiten resolver los problemas que plantea la competición.
Preparación táctica: parte del entrenamiento cuyo objetivo es el de dosificar el esfuerzo y establecer la estrategia de cara a los oponentes.
Preparación psicológica: parte del entrenamiento que utiliza recursos psicológicos para disponer del máximo potencial para entrenar o competir.
Preparación biológica: parte del entrenamiento que engloba medidas para facilitar la recuperación del deportista, asimilar el trabajo y evitar lesiones. Se aplica tras el deterioro del cuerpo por el entrenamiento.
. Medios naturales de recuperación (horas de descanso)
. Medios psicoterapéuticos (masaje, hielo, sauna...)
. Nutrición (antes, durante y después)
. Farmacológica (vitaminas, ayudas ergogénicas)
. Medios permanentes (alternar trabajo y descanso, revisiones médicas, alimentación, etc.)
Preparación teórica: parte del entrenamiento que busca darle información y enriquecerlo, que permite competir y entrenar más y mejor, educarle como ser humano, etc.
. Reglamento y normas.
. Comprensión y análisis de la técnica deportiva.
. Conocimiento del fundamento sobre el desarrollo de las capacidades motrices coordinativas y condicionales.
. Planificación del entrenamiento ¡que conozca y participe!.
. Lesiones: prevención y tratamiento (conocimientos elementales).
´Relaciones interpersonales.
. Bases psicológicas.
. Nutrición y alimentación.
. Adaptaciones como consecuencia del proceso de entrenamiento.
La elaboración de los planes de entrenamiento, tradicionalmente, ha sido un proceso autodidacta y subjetivo en el que los entrenadores registraban o anotaban algunos de los elementos que definen una tarea/ejercicio en un entrenamiento. Hoy día se debe seguir un proceso de planificación del entrenamiento completo, temporada, macrociclos, mesociclos, microciclos, sesiones y tareas.
La concreción de la planificación aumenta cuando más nos acercamos a la sesión de entrenamiento especificando las tareas/ejercicios a realizar y las variables que intervienen en el proceso de entrenamiento (objetivos, contenidos, relación volumen de entrenamiento/carga, etc.). De esta forma analizando el entrenamiento diario, podremos conocer cómo ha sido el trabajo durante un periodo concreto, extrayendo de él las variables anteriormente expuestas.
Es necesario establecer, definir y concretar inicialmente antes del desarrollo de una temporada todas las variables que inciden en el desarrollo del proceso de entrenamiento.
Además, el proceso de planificación es un proceso dinámico, ya que el entrenador debe ir comparando lo planificado con lo ejecutado y realizar las pertinentes modificaciones al diseño inicial, adaptándose a las necesidades reales del entrenamiento.
El análisis previo de estas variables de entrenamiento facilitará el proceso de planificación, mientras que el análisis posterior de éstas nos permitirá el control del entrenamiento.
El contenido de los objetivos de trabajo deben tender a elaborar, precisar e introducir en la práctica del entrenamiento los siguientes factores:
. Distribuir convenientemente en períodos de entrenamiento, las tareas, los medios y los métodos de la preparación física, técnica, táctica y psicológica de los jugadores y si es posible el control médico y pedagógico para determinar el estado de salud, el nivel de entrenamiento y la forma deportiva de los jugadores.
. Una regulación precisa en la interrelación del volumen y la intensidad de los entrenamientos y las competiciones según los períodos y ciclos de entrenamiento.
. Elaborar todo el trabajo del equipo en base de un sistema de entrenamiento que cree todas las premisas para que los jugadores alcancen la forma deportiva y el desarrollo adecuado a la edad y que estimule su ulterior crecimiento.
El entrenamiento deportivo, al igual que cualquier proceso pedagógico, está subordinado a las leyes de la enseñanza. Por ello al ponerlo en práctica es necesario regirse por los principios didácticos de la conciencia y la actividad, la observación, la sistematización, la accesibilidad y la sencillez.
La aplicación consecuente de principios de metodología y de contenidos de entrenamiento tiene efectos de prevención, de economía del entrenamiento y de incremento del rendimiento. La estructura temporal de los contenidos de entrenamiento no sólo ha de considerarse bajo los aspectos del aumento del rendimiento, sino que con ello también se cumplen las exigencias de un diseño preventivo del entrenamiento. Al proceso de entrenamiento, como una forma particular de la educación física, han sido llevados sus principios y reglas específicas que concretan los principios didácticos que se utilizan en el deporte.

PRINCIPIOS DEL ENTRENAMIENTO EN EL BALONCESTO

  Principio de esfuerzo e incremento progresivo  

Marca la elevación gradual de las cargas en el entrenamiento, el aumento del volumen y la intensidad de los ejercicios de entrenamiento realizados, la complejidad de los movimientos y el crecimiento de nivel de tensión psíquica.

La progresión de la carga de entrenamiento debe ajustarse según la mejora de las aptitudes motoras y atléticas. Si el estímulo fuese constante, en un principio se produciría una evolución, posteriormente, un estancamiento y finalmente una involución, es decir, un descenso del rendimiento. 

Componentes de la carga:

Duración: tiempo durante el cual el ejercicio físico estimula las funciones del organismo. Tiempo entre 2 sesiones consecutivas. 

Volumen: cantidad de trabajo o estimulación total en un período de tiempo (sesión, semana, mes, año...)

Tipos de volumen: 

---- Relativo: cantidad total de trabajo efectuado en un ciclo de entrenamiento 

---- Absoluto: cantidad real de trabajo. 

---- V. Absoluto = V. Relativo – Tiempo de descanso 

Frecuencia: combinación de variables cuantitativas. Número de estímulos y sesiones que se realiza durante un período determinado.

---- Estímulos (nº tareas en una sesión) 

---- Sesiones (nº sesiones de entrenamiento) 

---- Se contabiliza en número de sesiones semanales. 

. Intensidad: componente cualitativo de la carga que indica la cantidad de trabajo (potencia) realizado.

---- Potencia = Trabajo x unidad de tiempo. 

Densidad: relación entre trabajo y descanso. 

Descanso: falta de estimulación o de ejercicio físico. 

---- Tipos de descanso:  

-------- Pasivo: no hacer nada, no hay actividad. 

-------- Activo: cierta actividad muscular y metabólica. 

-------- Completo: en gran medida todos los procesos del organismo llegan a la normalidad. 

-------- Incompleto: el organismo no llega a volver a la normalidad. 

-------- Cambio de actividad: movilizamos otras estructuras, o las mismas de forma diferente. 


El incremento gradual de la carga puede producirse: 

Aumentando la frecuencia de entrenamiento. 

Aumentando el volumen de carga por unidad de entrenamiento con igual densidad de estímulo. 

Aumentando la intensidad de estímulo en la unidad de entrenamiento. 

Las capacidades biomotoras tienen diferente ritmo de desarrollo: “la Flexibilidad mejora de día a día, la Fuerza de semana a semana, la Velocidad de mes a mes, y la Resistencia de año en año”. El esfuerzo en cantidades manejables es el estímulo que genera una respuesta del entrenamiento. Deberá ser regular y fuerte, lo suficiente como para estimular la adaptación. Sin embargo no puede llegar en dosis tan pesadas y frecuentes que abrumen al sistema de adaptación, causando trastornos por lesión de origen traumático, enfermedad y problemas psicosomáticos de sobreentrenamiento. "La carga de entrenamiento debería ser severa y deberá aplicarse con bastante frecuencia y con intensidad suficiente para hacer que el cuerpo se adapte de modo máximo a una actividad particular”.  

Una buena planificación incorpora el principio de esfuerzo y de sobrecarga progresiva. El estímulo del entrenamiento, vulumen e intensidad, debe incrementarse progresivamente. La aplicación del principio de esfuerzo tiene el riesgo de excederse lo que puede provocar enfermedades, sobreentrenamiento y lesiones. “Más no es siempre mejor”. 


Principio de continuidad

Se caracteriza por la necesidad de acciones repetidas para la mejora del rendimiento bajo la influencia del entrenamiento. Solamente la repetición garantiza la fijación de los hábitos y conocimientos, la estabilidad de la técnica y los resultados deportivos, y la adquisición de experiencia. Sin repetición de las sesiones de entrenamiento no puede haber desarrollo y perfeccionamiento en el deporte. 

Debe haber continuidad de una carga con respecto al tiempo tanto para el acondicionamiento general como específico. El proceso de entrenamiento debe planificarse sobre la base de todo un año, y que se adecue a un desarrollo de muchos años o a un plan de especialización. 

Cada unidad de entrenamiento deberá ser una consecuencia lógica de la unidad de entrenamiento anterior y encuadrar en la planificación total. 


Principio de reversibilidad

Se basa en que los efectos producidos por el entrenamiento son reversibles. La mayoría de las adaptaciones que se logran en muchas horas de entrenamiento pueden perderse si se deja de practicar. 

Todo parámetro fisiológico, que se gana lentamente y en un lapso prolongado se mantiene con más facilidad y se pierde con más lentitud que las aptitudes ganadas con rapidez y en un tiempo corto. Eso significa que si un atleta se entrenó correctamente durante el período de pretemporada, no es necesario que dirija una proporción grande del tiempo disponible de entrenamiento al mantenimiento de tales aptitudes. El entrenamiento puede dirigirse a la exigencia específica de una competición sin temor de perder el nivel de desarrollo alcanzado.  


Principio de recuperación

El descanso es necesario contemplarlo como una parte inseparable del proceso de entrenamiento y ejecutarlo de modo que, en el organismo del jugador, la capacidad de trabajo se mantenga en un alto nivel y esté preparado para su ulterior mejoramiento. Hay que contemplar el denominado “entrenamiento recuperativo” mediante el cual realizamos un cambio en el entrenamiento a otros deportes.  

El principio del esfuerzo que se alterna con recuperación y descanso se aplica a todo el entrenamiento, sin tener en cuenta los métodos que se emplean. Los períodos de recuperación son esenciales, tanto durante la sesión de entrenamiento como durante todo el año. El descanso, con la consiguiente relajación física y mental, deberá combinarse con dosis de ejercicios. Debe establecerse un ciclo rítmico de ejercicio y recuperación.  

Todos los programas coherentes dejan lugar para el descanso y la recuperación. Hay un tiempo de actividad y un tiempo de descanso. La rigurosidad de un programa demasiado definido puede llevar fácilmente al sobreentrenamiento. Tal estado de fatiga podrá predisponer al atleta para la lesión, la enfermedad y el dolor físico. 

En la recuperación influyen: 

La capacidad individual de adaptación. 

La alimentación. 

Las medidas complementarias (masaje...) 

La carga anterior y la nueva carga de entrenamiento.  

El tiempo de recuperación variará en función del nivel del deportista y del tipo de carga en cantidad y en calidad.  


Principio de periodización

Cuando se compite en niveles de alta exigencia no son aconsejables los entrenamientos fuertes todo el año.  

El deportista podrá mantenerse en forma tres o cuatro meses, pero luego tendrá que volver a empezar a construirse nuevamente. Si un deportista tiene buena suerte, podrá con esfuerzo obtener dos períodos pico de competición en el año con una duración de cada uno de no más de tres meses.  

Estos períodos se alternarán con interrupciones de recuperación y fases de reacondicionamiento. Se la conoce como “teoría de la periodización”  

Los componentes de la carga se modifican a lo largo de los diferentes períodos de la temporada: 

Período preparatorio: acumulación. 

Período competitivo: tope de las adaptaciones. 

´. Período transitorio: reducción.  

La variación de la carga también se aplica en períodos medios. 

El incremento de la carga no puede mantenerse indefinidamente, pues llegaría un momento en que el estímulo sería excesivo, tanto si se incrementa el volumen como la intensidad. Fundamento biológico: el rendimiento fluctúa a lo largo de un período de tiempo.  

Estado de forma: 

Incremento. 

Estabilización. 

Descenso.  


Principio de individualización

No hay un plan o programa de entrenamiento adaptable a todos. Cada programa debe adaptarse a las costumbres, los gustos, necesidades, aptitudes y metas de quien particularmente los usa a fin de obtener máximos beneficios. Lo más importante a considerar será comprobar cómo el individuo responde al entrenamiento; si el deportista soporta la carga física del entrenamiento sin esfuerzo excesivo o si el cuerpo pierde lentamente su capacidad para adaptarse. Por tanto el entrenamiento será siempre un problema individual y no se debe seguir rigurosamente un programa fijo.  

Seguir ciegamente cualquier programa escrito es una imprudencia, pues el entrenamiento deberá ser cortado a medida para que se adecue al individuo a fin de obtener los mejores resultados. Los programas de entrenamiento deben seguir un plan, pero deberán ser evaluados constantemente bajo la ley de las circunstancias específicas. Los entrenadores deberán ser siempre flexibles a fin de tener en cuenta la situación del deportista. "Es el deportista el que está haciendo el trabajo no el entrenador". 

Cada persona responde de forma diferente al mismo entrenamiento por diversas razones: 

Herencia: tamaño corazón, pulmones, composición fibras musculares, biotipo, etc.  

Maduración: a mayor madurez mayores cargas de entrenamiento 

Nutrición: la alimentación influye en el rendimiento 

Descanso y Sueño: los más jóvenes necesitan más descanso que lo normal 

Nivel de condición: mayor mejora si la condición física es más baja. Si la condición física es más alta se necesitan muchas horas de entrenamiento para pocas mejoras 

Motivación: mayor beneficio si existe relación entre trabajo duro y logro de metas personales 

Influencias ambientales: estrés emocional, frío, calor, altitud, polución, etc. 

Para preparar al atleta a fin de alcanzar resultados de elite, llevarlo a la forma deportiva y prolongar este estado, es preciso conocer bien y tener en cuenta tanto las peculiaridades físicas como psicológicas del atleta e individualizar la dinámica de los entrenamientos en la medida de lo posible. 


Principio de la participación consciente del deportista 

Contempla una preparación y conducción del entrenamiento y una actividad tal entre el entrenador y sus jugadores que posibiliten a cada deportista saber por qué y para qué actúa. El conocimiento de los resultados obtenidos no sólo es necesario durante el aprendizaje, sino al realizar cualquier ejercicio de entrenamiento.  


Principio de desarrollo multilateral

Este principio dice que es imposible alcanzar grandes resultados deportivos sin una cuidadosa preparación técnica, táctica y teórica, y resulta irrealizable hacer esto sin un desarrollo multilateral. Es necesario exponerse a un desarrollo multilateral con el fin de adquirir los fundamentos para una especialización posterior. En ocasiones se observa un desarrollo excesivamente rápido de algunos jóvenes deportistas. En tales casos, hay que evitar la tentación para desarrollar un programa de entrenamiento que conduzca a la especialización prematura. 

En el aspecto físico, se propone crear una base multilateral amplia de desarrollo físico general, para posteriormente proceder al entrenamiento más especializado. Dicho principio tiene mayor importancia en niños y jóvenes. 


Principio de especialización

El organismo humano se adapta al tipo de actividad a que se expone. Esta adaptación no es solamente fisiológica sino que es aplicable también a aspectos técnicos, tácticos y psicológicos. La especialización está basada en un sólido desarrollo multilateral para posteriormente ir aumentando el volumen total de entrenamiento del repertorio de ejercicios especiales del deporte, lo cual conllevará además a alteraciones morfológicas y funcionales relacionadas con la especificidad del deporte.  


Principio de especificidad

Los efectos producidos por el entrenamiento son específicos al tipo de estímulo proporcionado, es decir, específico al sistema de energía, al grupo muscular, al tipo de movimiento. El rendimiento mejora más cuando el entrenamiento es específico a la actividad en un tiempo determinado. 

Hay que recordar que una adecuación inapropiada del entrenamiento con el deportista puede provocar frustración, sobreentrenamiento o lesión. 


Principio de calentamiento y vuelta a la calma

El calentamiento debe preparar al organismo para la actividad posterior, mediante ejercicios que permitan un estado óptimo de preparación psicofísica y motriz. También sirve para prevenir lesiones. No se puede entender el desarrollo de alguna actividad motriz de alto rendimiento deportivo que no implique una fase previa de calentamiento. 

La metodología a seguir en el calentamiento varía según distintos factores. Así no es lo mismo realizar un calentamiento para una sesión de entrenamiento que para una competición. También hay que tener en cuenta que en función de las edades a las que va dirigido habrá diferencias de contenido; la temperatura ambiental también influirá en la intensidad. Todos los jugadores deberían saber de la importancia de su correcta aplicación. 

“El calentamiento es el conjunto de acciones previas a un esfuerzo de cierta intensidad con la finalidad de acondicionar el organismo tanto física como psicológicamente. Además, tiene un efecto preventivo sobre la posibilidad de sufrir lesiones durante el esfuerzo”. 

De esta definición se deducen los dos aspectos relevantes del calentamiento: 

Acondicionamiento. Para realizar esfuerzos físicos de los diferentes sistemas del organismo, sobre todo del sistema neuromuscular y del cardiorespiratorio. 

Prevención de las posibles lesiones que se puedan producir en músculos, tendones y ligamentos.  

Bases fisiológicas del calentamiento:

Funciones cardio-vasculares: 

Aumento de la frecuencia cardíaca, regulando el nivel necesario para el esfuerzo. 

Aumento de la presión sanguínea, por el aumento de la cantidad de sangre en circulación, incremento del débito cardíaco y aumento de la resistencia periférica. 

. Aumento del volumen sanguíneo en circulación, que permite conducir más substratos y oxígeno para el metabolismo de los músculos en el esfuerzo.  

Sistema respiratorio: Aumento de la frecuencia y amplitud respiratoria, en función de la intensidad del esfuerzo, aportando el oxígeno necesario y eliminando el dióxido de carbono producido. 

Musculatura: 

Disminución de la viscosidad muscular. La elevación de la irrigación sanguínea y el calor causado por el trabajo muscular aumentan la temperatura de los músculos y el conjunto del organismo. Esto provoca una disminución de los roces internos de la musculatura y mejora al mismo tiempo la elasticidad de los músculos, de los tendones y de los ligamentos, diminuyendo así los riesgos de lesiones 

Mejora de la alimentación en energía y en oxígeno. La elevación de la temperatura del organismo implica una disociación más rápida del oxígeno fijado por la hemoglobina en la sangre, y un mejor rendimiento en la utilización del oxígeno. 

Mejora de los procesos neuromusculares. El calentamiento disminuye la viscosidad y aumenta la elasticidad del músculo, lo cual mejora paralelamente la cooperación neuromuscular y la coordinación motriz, reduciendo al mismo tiempo las necesidades de substratos energéticos y la fatiga. 

Parámetros psíquicos del rendimiento:

Se produce una mejora del rendimiento de la atención y especialmente de la percepción visual. 

Factores que intervienen: 

Edad: cuanto mayor sea el deportista, más lento y cuidadoso será el calentamiento. 

Nivel de entrenamiento: cuanto mejor sea el nivel de entrenamiento del deportista, mayor será el tiempo que requiere para adaptar todos los parámetros fisiológicos. 

Actitud: la actitud del deportista influye en la duración y efecto del calentamiento. La actitud y con ella el estado previo, dependen de manera decisiva de la valoración que se da al partido en cuanto a su importancia. 

Hora del día: por la mañana temprano se requiere un mayor tiempo de calentamiento que a mediodía. Una temperatura corporal óptima se alcanza sobre las 3 p.m. El incremento de la temperatura corporal también es objetivo del entrenamiento. Influye positivamente en la flexibilidad y en las capacidades coordinativas. Una temperatura ambiental elevada ayuda a reducir el tiempo de calentamiento. 

La vuelta a la calma es tan importante como el calentamiento de tal forma que una ligera actividad después del trabajo intenso favorecerá la acción de bombeo de los músculos sobre las venas, ayudando a la circulación en la renovación de los productos de desechos en la sangre. 


Principio de variedad y ciclicidad del entrenamiento

El volumen y la intensidad del entrenamiento y de las competiciones, las diferentes materias a asimilar, y la alternancia de los entrenamientos y los descansos, exigen la variación periódica del contenido y la estructura del entrenamiento dentro de los límites de un período o etapa determinada. 

El alto volumen de entrenamiento va unido a que ciertos elementos técnicos o ejercicios sean repetidos muchas veces, suponiendo monotonía y aburrimiento. Por ello habrá de existir un gran repertorio de ejercicios técnicos o que desarrollen las capacidades biomotoras. 


Principio de entrenamiento a largo plazo

El entrenador deberá ajustarse a la evolución psicológica del jugador y su etapa de formación. Antes de los 12 años el niño vive para jugar porque juega para vivir. Se le debería plantear tareas que él perciba como juego. A partir de los 12 años el joven entra en la fase del pensamiento abstracto. Se plantea el porqué de las cosas y presenta cierta capacidad para prever el futuro. Es el momento del perfeccionamiento técnico.  

No conviene acelerar el proceso de entrenamiento. Mucho entrenamiento demasiado pronto puede llevar al fracaso por causas físicas o mentales. El buen camino está en una planificación a largo plazo, sin presiones ni especialización prematura. 

“La aplicación de los principios del entrenamiento, concretamente los de carga continua, alternativa y variada, del incremento progresivo de las cargas, del orden correcto de aplicación de cargas, de los estímulos efectivos de entrenamiento y del entrenamiento general y específico puede ser preventiva para las situaciones de sobreesfuerzo”.

El Aprendizaje

Los actos reflejos y los instintos  

Los actos reflejos innatos, llamados incondicionados, son conductas simples y muy limitadas a la supervivencia. Algunos ejemplos de actos incondicionados son: salivar ante ciertas sustancias, mover la pierna si damos un golpe en un lugar determinado de la rodilla, cerrar los ojos ante un foco de luz muy fuerte, asustarse ante un ruido inesperado, etc.

Los instintos son mecanismos de conducta más complejos que los actos reflejos. Están organizados jerárquicamente en un complicado mecanismo nervioso y son respuestas complejas a determinado estímulos. Los instintos también son innatos y disponen de unos centros nerviosos que los “organizan”. Un instinto no es una simple acumulación de actos reflejos sino un proceso mucho más complicado, en el que intervienen muchos factores. 

Los instintos y los reflejos tienen graves inconvenientes: son poco flexibles ante las múltiples situaciones que se nos presentan y son inmediatos, es decir, no ofrecen la posibilidad de “prevenir”.  

El aprendizaje.

El hombre posee un mecanismo magnífico para adaptarse a las nuevas situaciones ambientales sin estar limitado a los instintos y los actos reflejos: el aprendizaje. 

Los condicionantes del aprendizaje se presentan de formas diversas. Los básicos son:  

. El condicionante clásico. 

. El condicionante operante. 

El condicionamiento clásico es el primer estadio de la conducta, el mecanismo más sencillo de aprendizaje. Se basa en el tipo de estímulo. El neurólogo Pavlov revolucionó el estudio de la psicología relacionándola con la fisiología, con investigaciones sobre los actos reflejos de la salivación en la comida. Pavlov observó que los perros salivaban cuando oían los pasos de quien les llevaba la comida, aunque no le vieran. A partir de este hecho elaboró la teoría del condicionamiento clásico.  

Para adquirir un condicionamiento necesitamos estímulos incondicionados. Normalmente, los psicólogos trabajan con el acto reflejo de la alimentación, o bien con un estímulo negativo, el dolor. Esta estructura, la asociación de estímulos, es el fundamento del aprendizaje. 

La teoría del condicionamiento operante elaborada por Thorndike y Skinner se basa en que para conseguir una respuesta se ha de hacer alguna cosa, es decir se ha de “operar” con el medio. El objetivo es el placer, el premio, es decir un refuerzo positivo.  

Edward L. Thorndike enunció la ley del efecto. Decía que una conducta que obtiene un resultado satisfactorio tiene muchas posibilidades de repetirse en situaciones similares. El resultado de sus estudios fue la elaboración de la teoría del aprendizaje por ensayo y error. Según esta teoría, el proceso de aprendizaje se puede reducir a varias leyes: la ley de la disposición, que establece la preparación de las conducciones neurológicas en la conexión estímulo-respuesta; la ley del ejercicio, o del uso y desuso, en la que la conexión estímulo-respuesta se refuerza con la práctica o a la inversa; y la ley del efecto, la más importante de ellas, que describe cómo en el proceso de ensayo y error, si se produce una respuesta seguida por una satisfacción, la conexión se hace más fuerte y conduce a su aprendizaje, y al contrario, si hay un displacer o refuerzo negativo, la conexión estímulo-respuesta se debilita y acaba desapareciendo.  

El perfeccionamiento posterior de esta ley llevó al principio del reforzamiento formulado por B. F. Skinner. Introdujo los conceptos de la motivación, como refuerzo positivo a la respuesta correcta, y la transferencia o introducción de elementos similares a los ya resueltos en los nuevos ejercicios para facilitar la tarea de aprendizaje; estas nociones resultaron fundamentales en el desarrollo de la Psicopedagogía y están en la base de las técnicas usadas por dicha disciplina. 

El aprendizaje técnico-táctico individual.

El aprendizaje técnico del jugador se basa en su aptitud motriz y consiste en adaptarla a las exigencias que plantea el juego. Los fundamentos técnicos constituyen un conjunto de mecanismos cuyo dominio mejora el rendimiento deportivo del jugador al permitirle resolver con éxito las situaciones a las que se va a enfrentar.  

En el proceso de aprendizaje el jugador debe seguir los siguientes pasos: 

Ver y comprender el gesto técnico. 

. Ensayar su ejecución.  

. Repetir, aumentando progresivamente la velocidad de ejecución. 

. Aplicar el gesto en condiciones espacio-temporales similares a las de la competición. 

Automatizarlo; convertir el mecanismo de respuesta automática ante la percepción de determinadas situaciones de juego. 

Los fundamentos técnicos constituyen la base que permite al jugador manifestar su comportamiento táctico individual. El baloncesto es un deporte colectivo que se basa en la cooperación entre los jugadores de un equipo para superar la oposición planteada por el equipo contrario. Dentro de un espacio y un tiempo determinados se produce una interacción constante entre la conducta del jugador, la de los compañeros y la de los adversarios. 

Durante el juego se plantean unos conceptos tácticos fundamentales y característicos del baloncesto que el jugador debe percibir, comprender su intención y, en consecuencia, decidir la acción más conveniente para lograr la anticipación al contrario o el apoyo del compañero. 

Supuestas la capacidad físico-motriz y la capacidad técnica, la táctica individual es un aspecto determinante del juego que pone de manifiesto la aptitud del jugador: 

Su capacidad intelectiva (percepción, atención, comprensión) 

Su capacidad volitiva (motivación, concentración, decisión) 

Los refuerzos.

Un refuerzo es un estímulo que provoca el que una conducta se repita en el futuro. En este sentido, el refuerzo es un estímulo positivo porque provoca que se repita la conducta. También puede existir el refuerzo negativo que tiene como consecuencia la desaparición de la conducta. Así pues, en función del refuerzo se podrá modificar la conducta. 

El funcionamiento del refuerzo es un tanto complejo. Básicamente es una relación estímulo-respuesta como en el condicionamiento clásico, pero la relación entre estímulo-respuesta no es automática sino solo probable.  

Cuanto más refuerzo, más posibilidades de respuesta. En función de los refuerzos la posibilidad de una conducta será mayor. El estímulo inicial que genera la conducta se llama estímulo discriminatorio y es la clave de muchas conductas. La conducta es una cadena entre: 

Estímulo discriminatorio. 

Respuesta. 

Refuerzo posterior. 

A continuación analizamos diversos tipos de condicionamiento operante. 

El condicionamiento de recompensa. Es el mecanismo más común: un refuerzo, un premio. Esta estructura responde directamente al planteamiento teórico de Skinner. 

El condicionamiento de recompensa genera una consecuencia peligrosa: la frustración cuando no se recibe la recompensa.  

El condicionamiento de castigo. El condicionamiento de castigo es un refuerzo negativo que tiene como finalidad disminuir la frecuencia de una conducta determinada. El condicionamiento negativo, el castigo, es muy complejo. Un castigo se limita a evitar una conducta en una persona sin darle otras conductas alternativas. Este esquema de conducta origina un conflicto, una frustración.  

Por eso se han de tener en cuenta los siguientes puntos: el castigo ha de ser proporcional a lo que se castiga; si es demasiado fuerte puede producir respuestas irreversibles, y si es muy débil no produce efecto. También ha de ser constante en su aplicación. 

La eficacia del castigo se basa fundamentalmente en la existencia de refuerzos alternativos: de esta manera se evita la frustración y sus consecuencias. Otro riesgo que se corre con el castigo es que la persona se habitúe a él, y en consecuencia, pierda la eficacia. 

El condicionamiento de omisión. Consiste en aprender a no hacer una conducta determinada que dispone de un refuerzo positivo. Respondería al esquema: si no haces esto, te daré un premio. En los procesos educativos, el condicionamiento por omisión se da con frecuencia. 

Los refuerzos intermitentes. Son unos procedimientos para conseguir que un condicionamiento dure el máximo de tiempo posible. Los estudios han demostrado que es una mala táctica el reforzar siempre una conducta; en cambio da más resultado reforzarla de manera intermitente. Este hecho explica el funcionamiento de los juegos de azar. Las tómbolas del “siempre toca” no tienen tanto interés como los juegos en los cuales no se sabe cuando tocará el premio; el jugador sabe que, de manera intermitente, habrá un premio, un refuerzo.  

Un buen juego de azar es el que va reforzando, de manera periódica, la conducta aprendida; si no hubiese nunca refuerzo, o si el refuerzo se diera después de cada jugada, el juego fracasaría. 

En el estudio de la conducta hay otros factores que, paralelamente, determinan la conducta humana. Estos son:  

. La imitación y la observación. Los hombres aprenden observando la conducta de otros hombres, y posteriormente la imitan; es una afirmación que se puede comprobar continuamente. Además, los niños aprenden a imitar. Los padres no se cansan de hacer “monerías” que los niños rápidamente imitan porque reciben un refuerzo: una sonrisa, una felicitación, etc. Esta imitación posibilita que el niño conozca desde el lenguaje hasta qué personas son buenas y cuáles malas. La imitación de los modelos sociales, que son recompensados, se produce desde la infancia hasta la madurez.  

La imitación y las emociones. Una persona está motivada para realizar una cierta conducta, si asocia un estímulo a una situación de placer, que actúa, como ya sabemos, de refuerzo. El placer y el dolor son emociones y las emociones, de hecho, no son conductas sino actos reflejos. Pero en la conducta del hombre, las emociones tienen un papel primordial. 

Biológicamente, las emociones son respuestas primarias del organismo, que sirven para adaptarse ante un cambio brusco del medio. El miedo o la cólera provocan una serie de respuestas automáticas, las cuales “preparan” al cuerpo para la nueva situación. 

El lenguaje. Se ha estudiado en profundidad cómo una palabra, un tono de voz, un sentido irónico de una frase, modifican nuestra conducta; nuestras actitudes, nuestros prejuicios, nuestros valores van ligados a las palabras.  

Desde que el hombre dispone de lenguaje escrito, las palabras han sido el motor de muchísimas conductas. Conducta y lenguaje forman un conjunto indisoluble ligado a la cultura. 

El grupo y la sociedad. El grupo social, el club de baloncesto, también determinan la conducta humana. 

Una rama de la Psicología, la Psicología Social y la dinámica de grupos han estudiado estas relaciones que hay entre la conducta individual y la grupal. 

Es muy cierto que un grupo modifica la conducta de un individuo; esta modificación puede ser de vinculación o de rechazo. 

La cultura. Los antropólogos han estudiado de qué modo la cultura determina las conductas de los individuos y de los grupos. Está muy clara la diferencia cultural entre un hindú y un europeo, y hasta entre dos individuos de la misma cultura. Una cultura se concreta en una conducta aprendida, en un resultado de un proceso de aprendizaje. Las diferencias culturales, pues, se concretan en diferentes estímulos, y por lo tanto, en diversas respuestas o conductas.  

El entrenador y los refuerzos

La aplicación de refuerzos es el mejor método para corregir los errores. Con la utilización de los refuerzos los entrenadores disponen de un apoyo magnífico para mejorar el número y la calidad de las conductas adecuadas, y disminuir las no deseables 

El reforzamiento de la conducta se fundamenta en aplicar conclusiones de forma que para el jugador sea patente la calidad de la ejecución realizada. El primer paso es asentar una relación óptima entre el entrenador y los jugadores sobre la base de la aceptación y el reconocimiento de ayuda.  

Modelos de motivación: 

Los refuerzos positivos. Las palabras de aliento o el aplauso son refuerzos positivos. Con ellos el entrenador incita al jugador para que repita la conducta en situaciones posteriores teniendo como base los mismos estímulos.  

Los entrenadores también suelen utilizar los reforzadores sociales y materiales.  

Los reforzadores sociales son manifestaciones de satisfacción: elogio o reconocimiento público del progreso y del esfuerzo por parte del entrenador. Pero, no todos los refuerzos positivos valen para cualquier jugador; el reconocimiento público puede convertirse en embarazoso para algunos jugadores. 

Los reforzadores materiales son premios perceptibles para el jugador: beber agua, un minuto de descanso, etc. 

Los refuerzos negativos. Los refuerzos negativos son otro medio para reducir las conductas incorrectas, pero puede tener efectos negativos:  

---- Falta de entusiasmo en el entrenamiento  

---- Miedo al fracaso.  

---- Aparición de conductas no deseadas.  

---- Hostilidad, resentimiento. 

---- Antipatía hacia el entrenador y sus métodos.  

Como caso límite, los refuerzos negativos pueden llevar a cohesionar a los miembros del equipo en base a una animadversión generalizada hacia el entrenador.  

Los refuerzos negativos pueden ser utilizados de forma no habitual con fines instructivos teniendo en cuenta las desventajas que puede ocasionar su aplicación. 

Entrenamientos amenos. Buen ambiente de trabajo conseguido mediante la utilización de ejercicios variados y atractivos para los jugadores. 

Factores que contribuyen al aprendizaje.

El proceso de aprendizaje se asienta en los siguientes factores:  

El conocimiento de los jugadores: 

---- Aptitud física: -  El tipo morfológico.  - La estatura o predicción futura. - La edad biológica. - Las cualidades físicas básica. 

---- Aptitud técnica:  - La destreza gestual deportiva. - El nivel de conocimiento del baloncesto. - La capacidad de percibir las situaciones de juego y de anticipación. - La capacidad de análisis de las situaciones de juego respecto del espacio, tiempo y ritmo. - La capacidad de decidir.  - La capacidad de ejecutar la respuesta motriz y gestual más conveniente. 

Además, el estudio de la personalidad de los jugadores y de sus circunstancias personales permitirá conocer: 

---- La capacidad de concentración. La concentración depende de los siguientes factores: 

---- La motivación, relacionada con la voluntad y el interés. Son los estímulos que mueven a la persona a realizar determinadas acciones.  

---- La autoconfianza. 

---- La actitud. 

El jugador adolescente experimenta continuas trasformaciones psicosociológicas, morfo-funcionales y psicomotrices. Durante estas crisis inherentes al desarrollo de los jóvenes el entrenador deberá tener cuidado en la aplicación de determinados ejercicios para pudieran perjudicar dicho desarrollo. El entrenador deberá tener conocimientos de la psicología evolutiva para afrontar con éxito el proceso de aprendizaje. 

El establecimiento de los objetivos deberá estar fundamentado en el conocimiento de los jugadores y en el punto de partida. El entrenador debe conocer cómo interactúan los jugadores, los liderazgos y dependencias y el nivel de cohesión como grupo:  

---- La voluntad de compromiso con los objetivos del equipo. 

----  La aceptación de las normas del club. 

---- El equilibrio afectivo con todos los componentes del equipo. 

---- La aceptación de la función dentro del equipo. 

El conocimiento de los medios: 

---- Las instalaciones: cancha de juego, gimnasio, salas auxiliares, vestuarios, etc. 

---- Material de trabajo: número de balones, material de apoyo para la práctica del baloncesto, material de gimnasio, etc. 

---- Tiempo de las sesiones: Disponibilidad de la instalación.  - Programación y objetivos. 

El establecimiento de los objetivos. Conocimiento claro de los objetivos del entrenamiento. El establecimiento de los objetivos permite: 

---- Determinar los objetivos. Planificar el proceso de aprendizaje. 

---- Seleccionar los contenidos. Distribuir las tareas y cargas. 

---- Determinar la metodología adecuada. 

---- Evaluar el proceso. 

La motivación. Es el factor que más condiciona el aprendizaje. Cuando un jugador se encuentra motivado, aumenta su capacidad de asimilación. Una motivación gana en intensidad cuando se ve reforzada. Encontrar el motivo que conduzca al individuo hacia el progreso va muy unido a los métodos de enseñanza. De aquí la importancia del equilibrio entre las correcciones técnicas y los refuerzos positivos y negativos.  

La motivación existe cuando el entrenador: 

---- Dispone objetivos claros, con la participación activa de los jugadores, metas altas pero posibles de alcanzar.  

---- Planifica los entrenamientos de acuerdo con las necesidades de los jugadores. 

---- Ayuda a los jugadores a construir la confianza mediante:  - El conocimiento de sus progresos. - Los refuerzos positivos.  

---- Une las enseñanzas técnicas con las necesidades de la competición real para que los jugadores valoren el trabajo que desarrollan y descubran su utilidad. 

El proceso de aprendizaje.  

El aprendizaje se asienta en tres apartados básicos: 

Descubrimiento y adquisición de nuevas habilidades. 

Perfeccionamiento.  

Eliminación de ejecuciones incorrectas.  

En las etapas tempranas el aprendizaje requiere la mayor parte del tiempo de entrenamiento. A medida que los jóvenes adquieren nuevas habilidades, necesitan de una mayor atención para el perfeccionamiento y para la eliminación de las conductas incorrectas.  

En las primeras etapas formativas, el aprendizaje deberá asentarse en la práctica de las habilidades y en la calidad de las ejecuciones. Más adelante, la mejora de las destrezas estará centrada en las decisiones y en la selección del gesto técnico. Se puede decir que el aprendizaje se sitúa dentro del proceso de adquisición de habilidades técnicas, mientras que el de la decisión y selección se ubica en el campo táctico individual o colectivo.  

En estas etapas una preparación generalista proporcionará mejores resultados que la preparación especializada. Con la preparación multifacética los jugadores ponen en acción un mayor dominio de las conductas motrices y una mayor cantidad de movimientos técnicos. Por consiguiente los jugadores están en disposición, en las sucesivas etapas formativas, de asimilar técnicas y métodos de entrenamiento más complejos, respetando el principio que dice que “los aprendizajes derivan sobre la base de otros ya afianzados”.  

Para mejorar determinadas acciones técnicas incorrectas y afrontar con eficacia su entrenamiento el entrenador debe conocer el campo en donde se genera el problema. Veamos dos casos:  

Un jugador tiene buenos porcentajes de tiro a canasta y lo realiza técnicamente de forma adecuada pero, a la hora jugar los partidos, se inhibe.  

En el caso opuesto, un jugador que no consigue un buen porcentaje de tiros y el entrenador lo achaca a su mala selección de tiro. 

En el primer supuesto el problema se asienta dentro del campo de la decisión, dando por sentado que la técnica del tiro a canasta es correcta y no presenta problemas de ejecución. 

En el segundo caso, nos encontramos con un jugador que ensaya el tiro a canasta un número elevado de veces con bajo acierto. Aquí el problema no está en la decisión, sino en la selección o en las carencias técnicas que impiden que la ejecución sea la correcta y elevan el porcentaje de errores más allá de la media. 

A lo largo de un partido, las decisiones sólo pueden ser tomadas por el jugador que en la mayoría de los casos dispone de muy poco tiempo para adoptar la correcta. Es por esto por lo que deben de ser entrenadas de forma muy específica puesto que la elección incorrecta o el desfase en el tiempo de la misma, precipitación o tardanza, suele llevar a un déficit táctico del equipo. De aquí que la táctica de conjunto se encuentre sólidamente relacionada con la individual. 

La decisión, más bien la libertad de elección, depende de la flexibilidad o rigidez del sistema de juego. Una excesiva flexibilidad que deje en manos de cada jugador la interpretación de la situación hará al equipo imprevisible para el contrario, pero también para el resto de los compañeros.  

Por el contrario, una gran rigidez táctica hará más previsible al adversario la evolución del equipo pero generará un juego más cohesionado y mayor seguridad en los compañeros.  

Se ha de tener en cuenta que para que la adquisición y consolidación de nuevas habilidades se produzca de un modo metódico, han de estar basadas en circunstancias similares en cuanto a ejecución y decisión. Es decir, hasta la asimilación de la nueva habilidad con un mismo estímulo externo, el jugador debe de adoptar una misma solución. Cuando la habilidad esté consolidada, podrá comenzar a emplearla en otras situaciones concretas.  

El flujo de la información.

La comunicación que se establece entre el entrenador y el jugador se caracteriza, entre otras cosas, por una sensación de admiración y respeto de este último hacia la persona que le está enseñando las herramientas técnicas del juego. El entrenador le está proporcionando una información a la que el jugador es especialmente receptivo.  

Según la etapa de formación, hablarle a un niño en su etapa inicial de “tensión defensiva”, de “transiciones” o de “leer un partido”, son conceptos excesivamente genéricos alejados del registro que los niños manejan en razón de su edad. Incluso un concepto tan claro para los adultos como puede ser la “concentración” resulta excesivamente confuso y puede ofrecer resultados no deseados.  

La concreción y la claridad en la información que proporcionamos al jugador adolescente cuando lo enfrentamos a nuevas experiencias le ayudarán a adquirir nuevas habilidades de una forma sencilla. Con el mismo fin, la capacidad de persuasión del entrenador le allanará el camino. Raramente podrá ser capaz de asimilar una nueva técnica si cree que no puede hacerlo. En este caso se produce un diálogo interno, basado en hechos y razones, que rechaza la posibilidad de obtener éxito en la empresa que se le plantea. Mediante el diálogo y la observación el entrenador podrá analizar la situación de rechazo en la que el joven se esconde sustituyendo los argumentos negativos por otros con mayor carga de motivación.  

Las sensaciones

El aprendizaje de las destrezas motrices en una sesión de entrenamiento requiere que el joven ponga en marcha su pensamiento en la dirección adecuada, que realice movimientos coordinados.  

En principio el jugador se fija en la ejecución de una determinada habilidad o escucha una explicación sobre cómo se realiza la misma y a continuación intenta ejecutarla reconstruyendo la secuencia de movimientos observada o visualizada mentalmente. Como se puede deducir, para una correcta evolución del aprendizaje las habilidades se sucederán de las más sencillas a las más complejas.  

Durante y después de la ejecución, el joven percibe sensaciones cualitativas sobre la habilidad realizada. Para ello se hace necesario que el jugador reciba informaciones por parte del entrenador que deberá recurrir a las correcciones técnicas y a los refuerzos. 

Ahora entra en juego la capacidad de análisis del entrenador que le explicará al jugador lo que debe de corregir antes de la siguiente tentativa. El joven intentará entender la relación que se ha producido entre sus movimientos y el resultado final, ensayando mentalmente la habilidad, haciendo uso de la experiencia anterior, de los consejos del entrenador e incluso de la observación de sus compañeros para el ensayo siguiente.  

A medida que aumenta el número de ensayos el número de sensaciones se multiplican y se concretan. El jugador comienza a ser capaz de disociar por sí mismo las partes de las que se compone la habilidad y es capaz de aplicar los ajustes necesarios sobre la base del repaso mental y la información recibida. 

Objetivos técnicos

Con los más pequeños los entrenamientos deben de ser divertidos. Divertidos pero con un objetivo. Sin él, todo lo que se haga en la cancha de juego será una pérdida de tiempo. En esta fase del desarrollo humano, el niño aún no conoce bien su cuerpo por lo que no se le debe obligar al perfeccionamiento técnico.  

En esta etapa los niños tienen una gran facilidad para el aprendizaje de movimientos disociados y la precisión de movimientos puede alcanzar un alto grado de perfección teniendo presente no conferirle potencia, ya que en tal caso se pierde la perfección de gestos y movimientos. De cualquier modo conviene no olvidar que, pedagógicamente, los niños no se especialicen. Al contrario, una especialización temprana conduciría a una limitación de las condiciones de desarrollo.  

Durante el proceso del entrenamiento todo tiene su momento. Los objetivos de trabajo pasan de una formación multilateral general en la segunda etapa escolar a una genérico-específica en la primera etapa puberal. Es cuestión de que se produzca la especialización en el momento justo con el fin de aprovechar al máximo la capacidad de adaptación del individuo.  

En las primeras etapas el interés se centrará en la enseñanza de la habilidad para, en un futuro inmediato, cuando se domine aceptablemente la nueva técnica, encauzar el interés en la oportunidad y la decisión de la ejecución. De nada vale ser poseedor de una técnica exquisita si no existe una relación entre la misma y el momento de ejecución. 

Objetivos condicionales

El entrenamiento con niños, a diferencia del que se realiza con los adultos, no se caracteriza por una sucesión alterna de cargas de diferente intensidad sino por el entrenamiento del conjunto de los gestos deportivos. El concepto de incremento del rendimiento debido al aumento del volumen global del entrenamiento no es aplicable. Se ha de buscar el aumento de las cargas mediante el incremento cualitativo de las mismas.

Si los gestos objeto de los entrenamientos guardan una relación de proporcionalidad con las capacidades de cada niño y además son propuestos de forma y manera que capten su atención, les resulten amenos y les produzcan sensaciones placenteras, estaremos en el camino correcto para la consecución de los objetivos propuestos.  

Los métodos utilizados tradicionalmente para la enseñanza y práctica del deporte se han basado en la adquisición de las habilidades mediante la demostración y la repetición que conducen a métodos escasos de motivación, más parecidos a los entrenamientos de adultos, con estructura muy jerarquizada, alejados de los intereses del niño. Este tipo de método pasa por alto el adecuado desarrollo psicomotor del niño encaminándolo hacia una especialización temprana. 

Muy a menudo se introduce al niño en el deporte competitivo en lugar de hacerlo en el deporte educativo. No se debe olvidar que fundamentalmente en estas edades el entrenador es ante todo un educador. No se puede caer en la idea de que el deporte, por el mero hecho de serlo, es por sí siempre beneficioso.  

Con la especialización precoz y la adquisición de conductas automáticas en edades tempranas el joven podrá encontrarse en dificultades tanto para la adquisición de movimientos nuevos como para la eliminación de conductas incorrectas.  

En las etapas iniciales debe prevalecer el entrenamiento técnico y la adaptación al espacio y al tiempo de las acciones motrices. El aprendizaje también se ve facilitado por la resistencia a la fatiga, el gusto por la realización de actividades dinámicas y una creciente capacidad de atención. Los ejercicios más apropiados para estas etapas serán aquellos que vayan encaminados a potenciar el desarrollo psicomotor del joven.  

Todos estos condicionantes obligan a desarrollar un sistema de entrenamiento caracterizado por un aumento progresivo y racional del tiempo y del volumen de trabajo.  

Objetivos psicológicos.

A medida que se van quemando las etapas, el joven muestra una mayor disposición hacia el aprendizaje de técnicas nuevas. Desde los once años son adecuados los aprendizajes razonados con ejercicios ricos en sensaciones perceptivas y todo tipo de coordinaciones motrices.  

Aunque en esta segunda etapa de la formación base se debe de seguir realizando ejercicios de forma globalizada, se empieza a dar cabida a los ejercicios analíticos prevaleciendo los relacionados con los aprendizajes técnicos del baloncesto.  

Las tácticas deportivas no empiezan a ser asimiladas correctamente hasta esta etapa; por ello las estrategias tendrán que caracterizarse por una paulatina evolución. 

La aparición de juegos aporta, colateralmente, la noción de normas. Esta característica permitirá empezar a dar a conocer las principales reglas del baloncesto.  

Planificación Diaria

Para planificar un buen entrenamiento diario, el entrenador debe, ante todo, querer pensar. Después será preciso que conozca las herramientas para desarrollar un programa con base en los objetivos a largo, medio y corto plazo.  

Lo primero será conocer que es lo que precisa el equipo para que progrese adecuadamente. Una vez analizada la situación actual del equipo y lo que necesita para mejorar, el entrenador deberá preparar el entrenamiento teniendo en cuenta una serie de normas. 

El plan diario se comienza confeccionando un guión con los puntos que se van a desarrollar durante el entrenamiento. Una vez indicados estos, se eligen los ejercicios más adecuados para dicho fin anotando la duración de cada ejercicio, y observando si forma un todo homogéneo con el tiempo de entrenamiento disponible.  

La duración de los ejercicios la marcará la lógica, la experiencia y el aumento de nivel que se desee para cada actividad, sin olvidar la apreciación personal, que servirá de base para un próximo entrenamiento, y teniendo en cuenta el nivel de exigencia.  

La planificación de un entrenamiento puede durar una hora como mínimo.  

Llevando una planificación bien medida se evita: 

Alargar unos ejercicios demasiado y otros hacerlos muy cortos por no disponer de tiempo. 

No cumplir el programa previsto. 

. Que en los ejercicios de larga duración los jugadores comiencen fuerte, pero que al cabo de cierto tiempo se aburran y no aumenten su rendimiento sino que baje. 

Que en los entrenamientos de corta duración no se produzca el estímulo ni el hábito necesario. 

Que el entrenador intervenga excesivamente cortando el juego. “Mientras el entrenador habla, el equipo no practica”. Lo que necesita el equipo es practicar y repetir para adquirir hábitos. 

Que los jugadores se queden “fríos”. Si el jugador se queda frío se rompe el ritmo y no hay manera de ponerle en movimiento. 

Que nada ni nadie interrumpa el entrenamiento. 

La improvisación del entrenador, son los resultados que suelen acarrear las derivaciones de la planificación. 

Algunas de las ventajas que cabría destacar son: 

Con el entrenamiento fraccionado se aumenta la resistencia de los jugadores, aplicando el “principio de intervalos” (entre dos estímulos debe haber una pausa, proporcional al estímulo que se acaba de realizar) Según la elección del ejercicio y cómo se realice, marcará el esfuerzo a desarrollar: alternando los requerimientos con descansos parciales o totales, con ejercicios de menor esfuerzo, o con una corrección o explicación que puede ser más o menos corta con el fin de controlar dicha pausa. Dentro de un mismo ejercicio se puede aumentar o disminuir el rendimiento y el esfuerzo, al ir dando variedad al propio tiempo, de manera que los jugadores estén trabajando fuerte con recuperaciones parciales marcadas por ejercicios más suaves encaminadas a dicho fin. 

Un control de esfuerzos y la posibilidad de conocer el tipo de rendimiento de los jugadores, observando su evolución a través de su condición física. 

Controlar el porcentaje de aciertos o número total de la aplicación de un fundamento determinado, durante un tiempo estipulado. Por ejemplo controlar el número de canastas que se meten por parejas durante seis minutos. 

Crear ejercicios competitivos y, por tanto, la mejora del equipo. 

No deja tiempo a los jugadores para distraerse o para relajarse, excepto cuando esté programado. 

Obliga a poner más atención al entrenador. 

Aumenta la psicología y la experiencia del entrenador, y detecta mejor los fallos, tanto individuales como colectivos.  

Es difícil que los jugadores se queden fríos. 

Obliga a un orden adecuado de ejercicios. 

El jugador se hace rápido y se acostumbra a estar en movimiento constantemente durante el entrenamiento y, como consecuencia, durante los partidos. 

El jugador observará en el entrenador la profesionalidad y la dedicación que éste presta a su equipo, aumentando su confianza en él. 

PRINCIPIOS

Para elaborar cualquier tipo de entrenamiento hay que tener en cuenta una serie de principios que se deben utilizar y recordar. 

Dentro de estos principios, algunos conceptos se mezclan por tratarse de aspectos lógicos que llevan a un mismo fin. Estos principios no sólo son válidos en el baloncesto, sino en la propia vida.  

Método. En todo entrenamiento se debe llevar un sistema, un orden y un método. Es importante el método y la forma de realizar los ejercicios: se han de utilizar métodos sencillos y no demasiado complicados.  

Se debe tener al máximo de jugadores trabajando a la vez, no dejándoles demasiado tiempo para “mirar cómo lo hacen los demás”.  

. Tener en cuenta el número de balones, de manera que se utilicen los más posibles en los ejercicios que se requieran.  

Utilizar mucho “tráfico” en los ejercicios técnicos, esto es, entrenar ejercicios con gran número de participantes en los que los jugadores tengan que reaccionar por la limitación del espacio.  

Racionalidad. Hay que usar la razón y el sentido común, teniendo en cuenta que se trabaja con personas y que ha de tenerse mucho cuidado con lo que se manda. Se han de hacer planteamientos basados en la lógica y la experiencia, y si el entrenador es novato deberá aprender sobre la base de otros entrenadores mientras acumula la suya propia. 

Repetición. Una vez aprendidos los movimientos básicos, hay que repetir y repetir hasta coger el hábito correcto. 

Si se trabaja hoy un fundamento durante largo tiempo y no se vuelve a hacer hasta dentro de un mes, no habrá servido de nada y es imposible que el jugador aprenda dicho fundamento. Es mejor hacerlo menos tiempo pero repetirlo en varias sesiones que, por supuesto, no tienen por qué ser seguidas, pero sí lo suficientemente cercanas como para no olvidar dicho hábito, e irlo perfeccionando. 

Progresión. El principio de progresión supone ir de poco a mucho, de lo sencillo a lo complicado, del desconocimiento al conocimiento, de lo imperfecto a lo perfecto, de lo genérico a lo específico. Hay que tener mucha paciencia y, sobre todo, cuando se trabaja con gente joven que aún no tiene hábitos adquiridos. 

El progreso no es siempre uniforme y hay momentos en que los jugadores se desaniman y parece que no avanzan, pero si se insiste y se aumentan los estímulos, se progresará siempre. 

Estímulos. Estimular es aumentar la cota y el rendimiento a alcanzar por un jugador o por el equipo poniendo los objetivos difíciles, para que el jugador se supere, pero no imposibles. Tan malo es no llegar a producir estímulos como superar el nivel de posibilidades.  

Variedad. Evitar el aburrimiento y la monotonía. Cuando se hace algo que nos gusta o algo distinto, se pasa el tiempo rápidamente. No es así cuando siempre se hace lo mismo: produce monotonía. Hay que tratar de evitarla. Muchos entrenamientos se vienen abajo por la falta de variedad y por el alargamiento excesivo de los ejercicios. 

Intervalos y recuperaciones. Después del trabajo es necesario el descanso. Cuanto más intenso ha sido el trabajo más necesario será el descanso. Este puede ser total si se deja recuperar totalmente al jugador sin ninguna actividad o bien hacer que baje poco a poco su fatiga. 

Psicología. El aspecto psicológico interviene de una forma total en lo físico. Con una riña o un grito a destiempo, un entrenador puede producir tal desánimo en el jugador que le afecte de una manera importante en su rendimiento. Asimismo, puede crear una corriente negativa a las órdenes del entrenador, y al no cumplirlas con el rigor necesario, producir una falta de respeto personal y del equipo si logra contagiar a éste.  

Aquí conviene recordar que las intervenciones del entrenador deben limitarse a los refuerzos y a las correcciones técnicas, sin entrar en descalificaciones personales. 

A los jugadores les ayuda mucho los refuerzos de ánimo, pues ven que el entrenador se fija en ellos y en su esfuerzo. El entrenador deberá cuidar el aspecto psicológico de los entrenamientos, procurando no olvidar su función educadora. 

Relaciones humanas. El entrenador debe buscar el respeto de sus jugadores y una forma de encontrarlo es respetando a los que tiene a sus órdenes. Debe tratar con corrección y educación a sus jugadores y debe exigir que éstos lo hagan a su vez entre sí. No hay que olvidar que se necesita gran compañerismo en todo momento y no solo en los partidos donde hay espectadores observando, sino también en los entrenamientos. 

El entrenador debe ser un moderador en todo momento y estar atento a las posibles fricciones que pudiera haber. A su vez, dará ejemplo con su forma de proceder y con sus cualidades morales. Asimismo, debe aprender a dominar ciertos impulsos cuando las cosas no salen bien, sin pasarse ni por exceso ni por blando. Será importante que el entrenador cuide estos detalles y tenga una filosofía ante los casos que se puedan presentar. 

PLANIFICACIÓN DIARIA

Un ejemplo de plan diario de entrenamiento puede contar con alguno o con todos los bloques de trabajo siguientes: 

Calentamiento/estiramientos. 

Fundamentos. 

---- Posición básica. 

---- Cambio de ritmo y dirección. 

----  Cambio de dirección y rebote. 

----  Pases con defensores. 

---- Dribling/pase y entrada a canasta. 

---- Dribling, parada y tiro. 

---- Dribling, parada, pivote, pase y cambio de dirección. 

---- Paradas/pivotes.  

---- Trabajo de bases, aleros y pivots. 

---- Movimientos defensivos sin atacantes. 

---- Defensa del pasador y del receptor. 

---- Defensa del pívot. 

Desplazamientos por la cancha/contraataq. 2x1, 2x2 con apoyos,3x2, etc. 

. Ataque/defensa en 1x1-2x2-rebotes, etc. 

---- Defensa del corte, lado fuerte y lado débil. 

---- Defensa del Poste Bajo. 

---- Defensa del tirador. 

---- Defensa del bloqueo. 

. Defensa en presión. 

---- Press 1x1, 2x2, 3x3. 

---- Parar al driblador. 

---- Interceptar el pase. 

---- Trap 2x1. 

---- Saltar y cambiar. 

---- Rotaciones. 

Tiros a canasta. 

---- Competiciones. 

---- Con dribling y tiro. 

---- Con finta, dribling y tiro. 

---- Tiro desde la esquina: un pase más. 

---- Tiros con acompañamiento a la penetración. 

Contraataque. 

---- Salidas del contraataque: espacios, primer pase, trayectorias. 

5x5 sistemas de juego. 

---- Pasar y cortar. 

---- Puerta atrás. 

---- Bloqueos: directos, indirectos y ciegos. 

---- Cortes sobre el Pívot. 

---- Snack. 

---- Cortes desde el lado débil. 

---- Sistemas específicos contra diversas defensas. 

Situaciones especiales. 

---- Saques de banda. 

---- Ultimos segundos. 

---- Salida contra press. Etc. 

Tiros libres 

Estiramientos. 

CALENTAMIENTO 

Las formas de calentamiento son muy variadas. Se puede hacer con ejercicios físicos con o sin balón, o bien utilizando ejercicios de baloncesto de baja exigencia, para pasar a realizar una serie de estiramientos previos a los ejercicios técnicos con aumento de la intensidad. Si la sesión de ejercicios físicos se hace en la misma sesión de entrenamiento se recomienda se efectúen antes de la práctica técnica.  

ENTRADAS A CANASTA 

El momento de utilizarlas es a continuación del calentamiento y en ejercicios combinados con pases en recorridos definidos o en prácticas individuales de 1x0 junto al entrenamiento de diferentes técnicas de drible.  

DOS CONTRA UNO, TRES CONTRA DOS

Los recorridos por toda la cancha en situaciones de 2x1 ó 3x2 se pueden utilizar preferiblemente a continuación del calentamiento o de los fundamentos. 

TIROS LIBRES 

Se utilizan como pausa tras los ejercicios de fuerte intensidad y en condiciones similares a las que los jugadores se pueden encontrar en los partidos. Se recomienda tirar los tiros libres de dos en dos, cambiando el sitio una vez se hayan tirado las dos, hasta completar diez por jugador. 

Es conveniente llevar una cuenta del porcentaje de aciertos de cada jugador. 

REBOTES

Los ejercicios de rebote se pueden utilizar para trabajar distintos aspectos (físico, técnico, defensivo y ofensivo) y se pueden utilizar de diferentes maneras a lo largo del entrenamiento. 

Se aconseja que en ejercicios competitivos con defensores los jugadores se acostumbren a pelear el rebote hasta que se haya metido la canasta o hasta que el defensor recupere el balón.  

TIROS A CANASTA

Es uno de los fundamentos que se puede practicar de muchas formas e intensidades, dependiendo del conjunto de trabajo y del período del entrenamiento. 

DEFENSA

Dependiendo del objetivo de la sesión y del día de la semana, en el entrenamiento se puede incorporar diversos ejercicios de entre los que se señalan a continuación: 

Uno contra uno. 

Dos contra dos. 

Tres contra tres. 

Cuatro contra cuatro. 

Lado fuerte. 

Lado débil. 

Presión. 

Los ejercicios de lado fuerte y débil es conveniente ir variándolos de posición. 

Los ejercicios en presión se deben trabajar diariamente durante diez minutos, alternando ataque y defensa en intervalos de tiempo controlado.  

CONTRAATAQUE

Dada la importancia que tienen los contraataques, tanto como sistema de ataque como en el balance defensivo, se le debe prestar atención dentro del contexto adecuado.  

Entrenar el contraataque es situaciones preparadas de antemano o con ventajas definidas no parece adecuado. Por ello se recomienda utilizarlo entre diversas fases del trabajo táctico colectivo. 

TACTICA 

Cuando se comienza a hacer un sistema o como recordatorio de los ya introducidos se debe realizar sin contrarios. La introducción de los sistemas supone una actividad baja, por lo que es buena norma utilizar los movimientos del sistema sin defensa como calentamiento al principio del entrenamiento. Este modelo también se puede utilizar como intervalo de intensidad baja en momentos convenientes del entrenamiento, distribuyendo los jugadores con un balón en las dos canastas y durante un tiempo no superior a cinco minutos.  

Posteriormente, en el último bloque del entrenamiento, se pondrá en acción el sistema de forma competitiva. Para el entrenamiento es situación real, similar a los partidos, se pueden utilizar diversas fórmulas: 

Primera. Se disponen dos grupos: uno que denominamos grupo A y el otro Grupo B.

Durante un tiempo determinado, el grupo A solamente hará ataque y el B solamente defensa, cambiando los términos después de un determinado tiempo. Se trabaja en media cancha por lo que el objetivo es afianzar las situaciones de juego. La variante consiste en que cuando el equipo que ataca no mete canasta y el defensor coge el rebote, éste último deberá contraatacar, jugando esta vez en toda la cancha, con la respuesta en balance defensivo del equipo que inicialmente ha atacado. Esta situación se repite durante un tiempo establecido, con el equipo que ha contraatacado de nuevo en defensa. Este modelo tiene varias ventajas:  

La repetición permite al equipo atacante mejorar situaciones mal resueltas. 

Los jugadores que defienden tienen el estímulo de poder contraatacar si recuperan el balón. 

Aprenden a valorar el balón, pues si los atacantes pierden el balón o no meten canasta, el equipo adversario puede contraatacar y a ellos les corresponderá correr tras el balón en balance defensivo. 

Se entrena en situación real parecida al partido. 

Normalmente la táctica se trabajará en la última parte del entrenamiento. Este modelo de entrenamiento táctico produce gran motivación en los jugadores con lo que irán complacidos al vestuario tras los minutos de vuelta a la calma.  

Segunda. La fórmula anterior se repite, solo que esta vez el equipo atacante presiona cada vez que hace una canasta. Otra variante para poner en marcha el mecanismo de la presión es utilizarla cuando se produzcan tiros libres como consecuencia de las faltas personales que se produzcan durante el entrenamiento táctico. De esta forma, los jugadores tienen tiempo para organizar diferentes tipos de presión, sea individual, en zonas de toda o media cancha, organización defensiva que los propios jugadores ponen en acción después de una pequeña reunión.

Tercera. El juego se desarrolla de forma normal en toda la cancha poniendo en acción las estrategias del equipo. Si un equipo mete una canasta rápida en contraataque o en transición, repite en ataque desde la media cancha. El objetivo es que tras un contraataque, pueda ponerse en marcha los diversos sistemas posicionales. De esta forma se cubren todas las fases del juego: defensa, contraataque, ataque posicional y balance defensivo, además de los rebotes ofensivos y defensivos. Cuando se repite la posesión del balón, consecuencia de un contraataque o transición rápida, el entrenador tiene la opción de corregir con intervenciones de corta duración. Por ello, el balón deberá ser pasado rápidamente al entrenador cada vez que ésta situación se produzca, siendo él quien lo devuelva al equipo atacante después de su intervención correctora.

EL ENTRENADOR

El método de entrenamiento variará según el nivel y los objetivos de formación o de rendimiento del equipo. No obstante, es necesario no olvidar los principios fundamentales y la preparación, filosofía, interés y profesionalidad a la que el entrenador se debe cuando entrena a un equipo. 

Para desarrollar bien su labor el entrenador debe saber lo que quiere realizar y cómo llegar a ello. 

Las intervenciones del entrenador deberán estar bien medidas. Generalmente es en el entrenamiento de la táctica cuando los entrenadores en general intervienen en exceso cortando el juego con explicaciones continuas. Es en el entrenamiento táctico cuando el entrenador debe ajustar más que en ningún otro ejercicio sus intervenciones, corrigiendo sólo lo necesario para mantener la dinámica del juego.  

Cuando las cosas no salen bien se aconseja no insistir demasiado, dejarlo para otro día y pasar a otro ejercicio. No es conveniente que el entrenador pierda los nervios por ello o que haga que los jugadores comiencen a perder interés por aprender nuevas técnicas o situaciones de juego. No olvidar que el entrenador debe ganarse el respeto y la confianza de sus jugadores y esto se consigue día a día.

Entrenamiento Mental

Un buen entrenamiento deportivo abarca cuatro aspectos fundamentales: el físico, el técnico, el táctico y el mental. Uno de los elementos más importantes del deporte es el acondicionamiento mental que permite superar, cuando se aplican estas técnicas, a quien estando en condiciones físicas y técnicas superiores tiene una mentalidad menos preparada.

En el campo de la psicología del deporte se hace uso de técnicas que ayudan al deportista a potenciar sus prestaciones y a elegir el estado de ánimo óptimo para la competición. De entre ellas destaca el entrenamiento mental para la optimización del rendimiento deportivo.  

“El objetivo estratégico de la psicología deportiva es conseguir el máximo rendimiento de los deportistas. Las habilidades mentales pueden contribuir a desarrollar las posibilidades físicas y técnicas al máximo” 

Muchas veces para corregir no basta la comunicación verbal, ya que se puede entender pero no se logra realizar, por ejemplo, una habilidad motriz. El problema se encuentra en el cerebro, ya que hay una falta de conexión entre la parte responsable de la comunicación verbal, del análisis y el razonamiento lógico y la parte encargada del movimiento y la imaginación. También puede deberse a las costumbres adquiridas durante tiempo que hace difícil cambiar un mal hábito que está muy grabado en el cerebro. 

El entrenamiento mental es un medio de aprendizaje y perfeccionamiento por medio de la representación mental sin necesidad de realización física simultánea. Hace referencia a las experiencias sensoriales o perceptivas en ausencia de estimulaciones externas. El interés fundamental del proceso de entrenamiento mental se centra en la importancia que tiene el facilitar la adquisición inicial de una capacidad motora. Se cree que el entrenamiento mental ayuda a retener esa capacidad o a promover su inmediata aplicación: describe los aspectos relacionados con el aprendizaje y el entrenamiento de la capacidad motriz obtenido a través de la imagen mental, cuyo proceso parte de la psicología cognoscitiva, como comprensión funcional y estructural del pensamiento. 

El entrenamiento mental opera a nivel específico y general: 

La función cognoscitiva en un nivel específico, involucra al ensayo de ejecuciones de la habilidad específica. Esta función ayuda a los deportistas al aprendizaje de nuevas habilidades, trabajando en la técnica y haciendo las correcciones pertinentes. 

. La función cognoscitiva en el ámbito general se refiere al ensayo de planes, tácticas, estrategias y rutinas, siendo utilizada por los deportistas para aprender las estrategias y ensayar cómo se llevarán a cabo tanto en el entrenamiento como en la competición. 

Motivación especifica. El deportista se imagina en la escena específica para alcanzar el mejor rendimiento. 

. Cognoscitivo específico: el deportista se imagina ejecutando correctamente una habilidad deportiva específica durante la competición. 

El proceso del entrenamiento mental incluye el componente cognoscitivo y el motivador tanto para la ejecución como para aumentar la auto-confianza. El entrenamiento mental utiliza los sentidos para recrear una experiencia en la mente de donde se deducen tres particularidades: 

La primera, que el entrenamiento mental está basado en la memoria, la cual se experimenta internamente para reconstruir situaciones externas, para imitar a otros o para retomar y evaluar experiencias propias pasadas; por otra parte el entrenamiento mental permite crear situaciones nuevas, utilizando la experiencia de diferentes maneras. 

La segunda particularidad del entrenamiento mental es que puede utilizar todos los sentidos, es decir las imágenes pueden incluir los sentidos visual, auditivo, táctil y kinestésico. 

La tercera particularidad es que no requiere necesariamente de un estímulo, puesto que se produce en la mente sin la necesidad de un ambiente externo propicio. 

El entrenamiento mental pertenece a la realización interna como oposición a la realización externa del ejercicio práctico. El proceso de aprendizaje para mejorar el rendimiento es una combinación de entrenamiento práctico y de la técnica psicológica, siendo el entrenamiento mental una actividad psicológica cuyo proceso por lo general es interno, mientras que el entrenamiento físico es un proceso externo. En aquélla, el individuo evoca las características físicas de un movimiento o situación que ha sido percibido en el pasado o que puede ocurrir en el futuro, mientras que el entrenamiento práctico enfocado a una actividad motora realizada en el presente puede ser contemplado y objetivamente calificado mientras la realiza el individuo.  

La mayoría de los jugadores dedican innumerables horas en el entrenamiento de la técnica del tiro, del dribling y combinaciones de ambas como si después de tantos años de práctica necesitasen aprenderlo de nuevo cada día de sus vidas. 

La razón para justificar interminables horas de entrenamiento es el sistema propioceptivo o “memoria del músculo”. Este concepto significa que los músculos recuerdan la acción técnica sin que el deportista deba pensar en la mecánica del movimiento, es decir el automatismo. Pensar en la manera de hacer un movimiento, en pleno acto, arruina el resultado. Con la práctica le estamos enseñando a nuestra mente qué comandos dados a los músculos producen un resultado bueno. Por repetición, el movimiento se “automatiza”, en un proceso que se conoce como el paso de la competencia consciente a la competencia inconsciente. Sin embargo, los músculos no tienen memoria. Esa supuesta memoria muscular está registrada en realidad en la mente del jugador: el músculo, que no es nada más que fibras, no es el que aprende el movimiento sino una parte del cerebro llamada “sistema límbico”. 

“El sistema límbico está compuesto por un conjunto de estructuras cuya función está relacionada con las respuestas emocionales, el aprendizaje y la memoria. Nuestra personalidad, nuestros recuerdos y en definitiva el hecho de ser como somos, depende en gran medida del sistema límbico”. 

La visualización mental

El entrenamiento mental es una función cognoscitiva básica que parte de un conjunto de técnicas sencillas, de las cuales las más notorias son la relajación y la visualización mental.  

Dentro de los estudios realizados en psicología del deporte, cuando se habla de la preparación mental de un deportista para la competición se suele utilizar el término “visualización”. El proceso de visualización mental supone una vuelta a la memoria de bloques de información almacenados, modelándolos hasta formar imágenes significativas. Esta técnica es una destreza que se adquiere mediante el entrenamiento. Es una forma de simulación y nos sirve para recrear experiencias que deben ser realistas, concretas y operativas. 

El entrenamiento mental es útil para la “mejora del rendimiento que resulta cuando el individuo visualiza la destreza que quiere realizar o ve a otra persona realizarla”. La visualización mental hace referencia al “uso de todos los sentidos para recrear o crear una experiencia en la mente” (Vealey y Greenleaf) 

La visualización mental puede describirse desde varias perspectivas. Aquí nos interesa como conjunto de imágenes. Cuando vemos una canasta de baloncesto, cerramos los ojos y la recordamos con todos los detalles, estamos teniendo una imagen en sentido estricto. El jugador que observa una acción técnica determinada y más tarde la recrea mentalmente, la está visualizando.  

Pero la capacidad de reproducción de imágenes percibidas a través de los distintos sentidos, no es la misma para todos los individuos. Como con otras cualidades las personas difieren considerablemente. Todos tenemos capacidad de imaginar lo que hemos percibido pero no todos poseen en igual grado o con la misma habilidad de precisión y viveza de reproducción. 

Nuestra imaginación no es sólo capaz de reproducir cosas observadas o situaciones experimentadas o percibidas, sino que también puede crear hechos nuevos en nuestra mente. Aunque nuestra imaginación es fundamentalmente un producto de nuestra memoria, nuestro cerebro es capaz de juntar piezas pertenecientes a numerosas imágenes archivadas en la memoria. 

Todos tenemos “imágenes en la mente”. Algunos las usan de manera intuitiva, pero los deportistas lo hacen de manera más sistemática. 

La concentración y la repetición mental se caracterizan por la repetición simbólica (es decir, mental) de una acción o de un movimiento sin mover la más mínima parte del cuerpo. En cierto modo se trata de una película que se desarrolla en nuestra mente. Este entrenamiento se puede realizar de dos maneras: siendo el protagonista o siendo el espectador.  

Siendo protagonista, el individuo se siente implicado en la acción, la vive desde el interior cuando imagina su cuerpo y sus músculos en acción como protagonista.  

También puede imaginar el cuerpo de otro para después copiar esa acción o esa habilidad, con lo que sería una perspectiva externa, como espectador. Este procedimiento se utiliza en el entrenamiento. Puede ser espontánea o dirigida por un entrenador. Tiene tres funciones: - Adquirir una nueva técnica. - Reforzar una técnica.  - Corregir una técnica que se domina mal 

También en la competición el deportista puede vivir mentalmente su partido. Puede conseguir imaginarse antes y durante la competición, preparando su estrategia e intentando percibir las reacciones del adversario. La representación y la visualización mental permitirá al deportista aprender, mejorar y prepararse mentalmente para la competición. 

La capacidad de visualizar

Una buena representación mental está ligada a la capacidad para imaginar, pero también al nivel del individuo como deportista. El entrenamiento mental puede ayudar a los deportistas a lo largo de su aprendizaje y permitirles adquirir una mejora motriz: 

A los principiantes, les permite adquirir la visión global de la acción y llegar a programas motores cada vez más afinados, que serán registrados y codificados en la memoria. Hay que hacer notar que si la repetición mental aumenta la precisión de un gesto o inserta en la memoria una habilidad gestual, no es menos peligrosa para los principiantes que se arriesgan a aprender mal una técnica y a memorizarla. Necesita la ayuda de un entrenador que corrija el gesto. Además, para ser eficaz, ha de apoyarse en un fuerte conocimiento técnico. Se desaconseja a los entrenadores utilizarlo con los niños menores de once años y con los principiantes que no dominan bien la disciplina deportiva. 

Con jugadores más avezados, estos modelos podrán ser afinados y desarrollados en los entrenamientos prácticos. El deportista podrá entonces anticipar situaciones y comportamientos. 

En la etapa llamada de competición, serán capaces de identificar objetivos y llevar a cabo planes de acción. Podrá entonces visualizar mentalmente acciones relativas a los fines propuestos. 

En niveles de elite la visualización mental de los planes de acción y de los objetivos a conseguir debe ser muy intensa. 

La imaginación y la práctica deportiva

El objetivo del entrenamiento deportivo es conseguir que las destrezas se desarrollen a la perfección y lleguen a ejecutarse de forma automática. Los entrenadores y los deportistas dedican gran cantidad de tiempo en ejercitar, repetir y perfeccionar esas destrezas. El ensayo mental o práctica imaginada puede facilitar este proceso, acortar el tiempo de aprendizaje y optimizar el rendimiento.  

La representación imaginada en el deporte se ha centrado fundamentalmente en perfeccionar las habilidades motoras.  

La imagen motora puede describirse como el ensayo mental de la actuación que se quiere realizar, imaginando por ejemplo un movimiento técnico. También se utiliza la imaginación para crear imágenes de estrategias determinadas. Primero se observaba las tácticas en una grabación de vídeo y seguidamente se elabora, mediante la imaginación, los patrones de oposición para superar al equipo contrario. 

Así, se puede aplicar en muchísimas situaciones como las que se especifican a continuación como ejemplos: 

Después de un periodo de intensa actividad física, el entrenador hace ejecutar ejercicios de práctica imaginada mientras se relajan. 

Antes del partido para la representación de jugadas específicas. 

En el aspecto individual el jugador se imagina a sí mismo llevando a cabo un determinado movimiento de forma satisfactoria. 

Para mostrar lo que es el entrenamiento mental se puede hacer una división rudimentaria en cuatro fases: 

Fase de familiarización con el objeto; transmite al sujeto, por medio de una percepción figurativa y una información verbal, una imagen exacta y bien estructurada que más tarde, durante el desarrollo del entrenamiento mental, puede ser recordada intensivamente (series fotográficas, películas, explicaciones, demostraciones, etc.) 

Fase de identificación; el deportista adquiere y desarrolla una fuerte identificación con las formas de los movimientos representados visualmente durante el proceso de percepción. 

Fase de relax; la mejor condición es la relajación que permita la concentración total de la atención en el contenido de la percepción. El entrenamiento mental, para ser eficaz, depende de la capacidad de concentración de cada individuo sin tensiones externas. Por ello, el entrenamiento mental ha de ir precedida de una fase de relajación psíquico-física. 

Fase final. Tan pronto como el sujeto conozca los movimientos por medio de la observación, la información verbal y/o figurada y haya desarrollado las fases de “identificación” y “relajación” estará en condiciones de comenzar con el entrenamiento mental propiamente dicho. 

Aplicaciones del entrenamiento mental

Teniendo en cuenta lo expuesto, podemos resumir las aplicaciones del entrenamiento mental como sigue: 

Para la adquisición inicial de la habilidad motriz, es decir el aprendizaje propiamente dicho.  

Para la retención de la habilidad. Consolidación.  

Como método complementario del entrenamiento técnico-táctico.  

Para recuperar la coordinación motriz deteriorada por enfermedad o lesión. 

Los métodos del entrenamiento mental han sido aplicados al baloncesto por diversos profesionales en psicología, llegando a las siguientes conclusiones: 

Hay pruebas de que el grado de familiarización técnica-práctica está relacionado con la eficacia del entrenamiento mental. 

. Aunque las pruebas son difíciles de evaluar, parece que el resultado del entrenamiento combinado del entrenamiento mental y del entrenamiento práctico es superior al entrenamiento práctico exclusivo. 

La capacidad sensitivo-motriz puede mejorarse por medio del entrenamiento mental. 

En determinadas circunstancias, el entrenamiento mental puede producir más mejoras en los resultados que el entrenamiento práctico. 

La combinación del entrenamiento práctico y el mental parece producir un efecto máximo y se retiene con mayor constancia en la mente del alumno. 

Podemos afirmar que la eficacia del entrenamiento mental aumenta con el grado de complicación del ejercicio a realizar. 

El entrenamiento mental permite alcanzar perfeccionamientos sin aumentar la carga física y sin riesgo de lesiones. 

Proceso de aprendizaje

El entrenamiento mental tiene una aplicación amplia en cuanto a “consolidación” y “perfeccionamiento”. El proceso de aprendizaje se puede dividir en tres fases: 

El aprendizaje propiamente dicho: permite al alumno la ejecución del movimiento con relativa facilidad y promueve la aptitud para ejecutar ese movimiento. 

La consolidación: consolida y mejora la “facilidad de ejecución, prestando seguridad al sujeto en la realización del movimiento, en diversas condiciones. El alumno va desde “soy capaz de hacerlo” hasta “puedo repetirlo con facilidad y seguridad en distintas situaciones”, es decir el automatismo. 

Perfeccionamiento: aumenta la capacidad de ejecución del movimiento hasta el punto que debería demostrarse “ejecución ideal” 

Los parámetros a tener en cuenta para planificar un entrenamiento mental son: 

El método ideal es una combinación de entrenamiento práctico y visualización mental. 

Tipos de entrenamiento. Existen dos tipos básicos de entrenamiento mental, externo e interno. Algunos expertos afirman ser más eficaz el entrenamiento mental interno, especialmente con deportistas de elite. 

Tipo de tarea. Algunos expertos afirman que el entrenamiento mental es tanto más eficaz cuantos más componentes cognitivos se tenga. 

Nivel de experiencia. No hay acuerdo absoluto entre los psicólogos sobre la eficacia del entrenamiento imaginado en función del nivel de experiencia. Sí están de acuerdo al considerar que los deportistas deben tener un mínimo de experiencia y que cuanto mayor sea la experiencia mayor rendimiento se obtiene del entrenamiento mental. 

Duración e intervalo. Parece demostrado que la práctica distribuida es la mejor estrategia de entrenamiento, con intervalos de una semana. 

Visualización mental y control. La visualización hace referencia al grado de claridad y de elaboración de la imagen. La variable importante es el control que el deportista posee sobre la imagen. 

El entrenamiento mental es más eficaz en la medida que se integren todas las modalidades sensoriales. 

El esquema corporal y la visualización mental propia.

El esquema corporal es la representación que cada uno se hace de su cuerpo y que le sirve de referencia en el espacio de cara a conseguir una toma de conciencia de todos los grupos musculares, pero en especial de aquellos más directamente implicados en la ejecución motriz, sea esta correr, saltar o lanzar a canasta. 

Los objetivos en la preparación mental son: 

Adiestramiento básico de las técnicas de cara a conseguir una familiarización en su manejo para su utilización en el período siguiente en el que comienza la competición. 

Utilización de las sesiones de relajación como regenerador de las cargas de trabajo. 

Auto-instrucciones, en dos tipos de situaciones:

---- En competición o entrenamiento que iría encaminada a mantener la concentración  

---- En situación puntual de una ejecución en la que el individuo verbaliza todas aquellas acciones conducentes a una optimización del rendimiento, y como técnica básica de mantener la motivación durante la competición. 

Etapas del entrenamiento mental

En el entrenamiento mental podemos distinguir dos etapas claramente definidas, que son: 

Primera etapa: consiste en instalar la habilidad general de imaginar. 

Segunda etapa: es la de aplicar esta habilidad al aprendizaje de tareas motoras concretas. 

La eficacia de la repetición mental.

Muchas teorías neuro-musculares y cognitivas intentan explicar la eficacia de la repetición mental: 

Teorías neuro-musculares: una práctica mental no sólo tiene implicaciones mentales. Se observa una actividad muscular muy débil en las personas a la que se le pide imaginar una acción motriz. Esta actividad subliminal dejaría una huella, que podría ser concebida como una representación del movimiento, conservada y más tarde reutilizable en el momento de la ejecución real. 

Teoría cognitiva: la repetición mental supondría una mejor representación de las tareas. Los deportistas deberían ser capaces, por ejemplo, de revivir mentalmente las estrategias desarrolladas durante la competición o de los planteamientos del partido. La representación mental favorecería la actuación en la medida en que enseña al individuo a concentrarse en la tarea y a ignorar cualquier pensamiento negativo. 

Ventajas de su utilización

La representación y la repetición mental permiten a los deportistas asimilar técnicas más rápidamente y con más precisión. El hecho de visualizar mentalmente un movimiento, algo así como una película a cámara lenta en la que cada detalle tiene su importancia, les permite estabilizar su habilidad gestual; por tanto se produce una economía de tiempo y también de energía. 

También es útil cuando el entrenador ha de corregir un gesto mal aprendido: la representación mental del movimiento elimina los malos reflejos gestuales y programa otros nuevos. Este método permite igualmente al deportista controlar mejor el estrés previo a la competición: está menos tenso porque ya se ha visto mentalmente muchas veces en la acción. Sabe cómo va a empezar y ya está preparado. Ponerse en situación, en una competición, es esencial; de lo contrario, algunos perderán una parte importante de su capacidad debido al estrés. Hay que saber cómo se va a iniciar una competición. 

Este método se revela como muy eficaz en el caso de tener que reanudar un entrenamiento tras una interrupción por lesión. El deportista conserva sus capacidades motrices representándose mentalmente acciones que ya ha realizado; con ello ralentiza el proceso de atrofia muscular. Esto es importante cuando se sabe, por ejemplo, que un deportista de cada diez es operado cada año y ocho de cada diez padecen traumatismos que les obligan a parar el entrenamiento al menos una semana al año. 

En resumen, el entrenamiento mental tiene las siguientes ventajas: 

Mejora la concentración. 

Crea confianza. 

Controla las respuestas emocionales de manera positiva en momentos adversos. 

Prepara visualmente las estrategias. 

Puede afrontar al dolor y las lesiones. 

Inconvenientes

La eficacia de la repetición mental depende de la experiencia y del conocimiento técnico del deportista. En efecto, es muy difícil representarse mentalmente una imagen gestual, si en la realidad no se domina perfectamente. Los movimientos negativos pueden añadirse a los gestos que eran buenos en inicio. Será difícil modificarlos y volverlos a programar.  

Claves para mejorar las habilidades

Muchas veces admiramos a alguien por su habilidad técnica. Si deseamos alcanzar un rendimiento similar existen posibilidades. Pero es muy importante tener presente y ser coherente con los siguientes principios: 

Simulación mental. El entrenamiento mental puede ser tan importante como el entrenamiento práctico. “Imagínate realizando el acto perfectamente, y estarás acercándote a él. El simulacro mental puede mejorar la auto-confianza. La actitud hacia lo que queremos hacer siempre es muy importante”. 

Inteligencia emocional. Si queremos rendir al máximo debemos tratar de aumentar nuestra verdadera capacidad para manejar las emociones. La emoción juega una parte importante; no debemos confundir la inteligencia emocional con ser sujetos emocionales. 

Control mental. Debemos ser capaces de controlar nuestros pensamientos. Esto siempre ayuda a la capacidad para obtener resultados. Cualquier mensaje negativo que estemos diciéndonos debemos detenerlo y sustituirlo por mensajes de la corriente inversa. Debe llegar a ser una respuesta natural. 

Sobre la memoria

Algo que no se dice con frecuencia es que la capacidad de recordar no depende de la memoria sino de la comprensión, la imaginación y la atención. Pensar bien, imaginar bien, y atender bien, derivan naturalmente de la capacidad de retener y de recordar. 

Si no comprendemos bien, no podemos imaginar bien ni atender bien. 

Si no imaginamos bien, no comprendemos bien ni atendemos bien. 

Si no atendemos bien no comprendemos bien ni imaginamos bien. 

 Sugerimos apoyar los esfuerzos de memorización en los siguientes principios: 

Las imágenes son los signos con los que se articula la memoria. 

Lo que genera memoria no son las imágenes sino la relación o conexión entre las mismas. En la memorización, una imagen no tiene otra función que la de ayudar a establecer conexiones.  

Para generar memoria se necesita saber generar conexiones visuales. 

No existe ninguna necesidad de hacer relaciones lógicas entre las imágenes. 

Hay que tratar de que las imágenes sean de tal tamaño que ocupen eficientemente el campo visual imaginativo. No tiene sentido que sean pequeñas, tampoco que sean demasiado grandes. 

Si algo no se puede representar mentalmente es casi seguro que no está asimilado.  

La mejor prueba del control de la imaginación es poder aumentar o disminuir a voluntad el tamaño de las imágenes, poder rotarlas a voluntad, diferenciar sus partes, y poder verlas, incluso en colores. 

“No intentes memorizar lo que no puedas imaginar”.  

Existen cuatro particularidades que se deben dominar para que el entrenamiento mental sea eficaz:  

El conocimiento de la sensibilización del individuo para que desarrolle la capacidad de auto-observación de sus emociones, sensaciones y estados de ánimo, relacionados con su experiencia. 

La agilidad imaginativa, la cual abarca la habilidad de representar escenas nítidas, claras y detalladas. 

La capacidad de controlar las imágenes, teniendo estabilidad, manipulación y transformación de las imágenes según las exigencias específicas de su actividad. 

La capacidad para comparar la propia imagen con la ejecución ideal. 

La técnica del entrenamiento mental se debería planificar en un entorno adecuado, en un ambiente sin distracciones, para luego poder practicar esta técnica en ambientes difíciles de entrenamiento y en competición; por otro lado, es más eficaz si va precedido de la relajación, utilizando técnicas que se adapten a los deportistas. Se debe resaltar que el manejo y control de una adecuada relajación y el control mismo de la respiración ayudan a tal efecto. 

Las formas de utilización del entrenamiento mental, que van enlazadas con el control y el manejo adecuado de la imaginación, son: 

El entrenamiento mental tiene lugar durante el entrenamiento y después del entrenamiento. 

En la competición, el entrenamiento mental tiene lugar antes, durante y después de la competición. 

Se utiliza junto a otras técnicas como la respiración y la relajación. La utilización de la relajación en el entrenamiento mental es altamente favorable. 

El entrenamiento mental tiene una aplicación en el deporte muy amplia debido a que facilita al deportista su práctica deportiva en los diferentes momentos que este le plantea. Entre las aplicaciones más frecuentes se pueden citar: 

---- En el entrenamiento, para: 

-------- Lograr un estado de motivación ante un periodo específico del entrenamiento. 

-------- Vencer la indecisión y el temor ante ejercicios nuevos. 

-------- Superar la sensación de dolor y fatiga ante ejercicios de resistencia. 

-------- Mantener un alto nivel de concentración por períodos de tiempo prolongados. 

-------- Ayudar al perfeccionamiento técnico  

---- En la competición para: 

-------- Superar la ansiedad pre-competitiva 

-------- La adaptación emocional. 

-------- Para concentrarse en señales relevantes para la ejecución deportiva (acciones del oponente, el balón, la velocidad, etc.), y no centrarse en señales irrelevantes (el público, los jugadores, etc.) 

-------- Anticiparse a las acciones de los contrarios y repasar los diferentes gestos y esfuerzos ensayados. 

Los jugadores piensan antes y después de los partidos, pero no siempre de la forma adecuada; el jugador tiene que delimitar los objetivos y ver si se han alcanzado; todo ello mediante un análisis objetivo y concreto. El reconocimiento de una buena preparación para el partido es el inicio. Si los objetivos de preparación se han cumplido, la confianza del jugador estará fortalecida.  

El entrenamiento mental es un método de trabajo personal, con el que se logra que los jugadores se centren en lo que hacen, se responsabilicen de su propio progreso y saquen el máximo partido a lo que se pretende hacer. Sin embargo no basta con esto; hay que lograr aplicarlo para conseguir que la motivación y la confianza en uno mismo permitan mantener el control de la situación en todo momento.  

“La ciencia del deporte es una ciencia del hombre en movimiento y el entrenamiento mental es, sin duda, un medio excelente y complementario para el aprendizaje y el perfeccionamiento de las habilidades motoras”  

El Entrenamiento:

 Método de trabajo I

Método, en su acepción gramatical es “la forma de decir o hacer ordenadamente las cosas”. Desde el punto de vista de la enseñanza es “la suma de principios o normas que llevan a obtener el fin buscado”.

Imponerse una forma ordenada de trabajo, un método, es en esencia tanto o más importante para la obtención de resultados como el conocimiento de los elementos técnicos que nos proponemos enseñar. Para ser entrenador no basta con conocer el baloncesto, es preciso saber enseñarlo.  

La enseñanza exige una dedicación y un sentido vocacional especialísimo, por cuanto solamente un gran espíritu de tolerancia, una gran cantidad de persuasión y la suma de valores morales que deben ser base de la personalidad del entrenador, garantizarán el clima en que ha de impartirse el conocimiento. 


La forma globalizada.  

El baloncesto despierta un interés particular por su formato eminentemente dinámico. En su ritmo está su atractivo. El joven al que le guste el baloncesto, queda impresionado por la totalidad del juego y es de ese todo de donde recibe la impresión placentera que despierta su interés.  

En su enseñanza, se aprovechará esta realidad, dando al jugador esta visión total del juego mostrandolo globalmente. No referimos al Modelo Sintético. 

El centro de interés en la enseñanza.

En el proceso de enseñanza se debe tener en cuenta el interés del alumno. No se puede imponer su conocimiento, sino que se debe despertar un atractivo particular por el juego y despertar en el alumno la atención necesaria para que el aprendizaje se cumpla satisfactoriamente. 

El centro de interés se debe despertar en cada uno de los entrenamientos y en todo el período de aprendizaje. La variación del trabajo, la introducción de elementos o formas nuevas y la adecuación de la actividad al grupo o a cada uno da sus componentes, contribuyen a crearlo y a desarrollarlo.  

Muchas veces, es preferible no impartir más conocimientos nuevos y llegar a formas agradables de trabajo, juegos, ejercicios competitivos de reconocido éxito, etc., antes que dejar apagar el entrenamiento. 

De lo simple a lo complejo.

Este principio no debe dejarse de lado. Muchas veces, por impulsos de entusiasmo se llegan a impartir conocimientos o mecanismos excesivamente avanzados que entorpecen el aprendizaje. Se debe llegar a ellos con pasos intermedios que facilitan su conocimiento progresivamente. 

El valor de la repetición.

Es necesario insistir en la enseñanza de cada conocimiento y solamente la repetición logrará afianzarla totalmente. En la técnica del baloncesto existen muchos mecanismos de coordinación compleja que requieren práctica intensa y repetida para lograr su automatismo.  

El automatismo es el proceso por el cual se llega a realizar una acción sin esfuerzo consciente. Todos los mecanismos del movimiento en el juego deben ser automatizados. Siendo el baloncesto un deporte tan rico en movilidad y complejo en técnica es comprensible la dificultad en la progresión de su enseñanza.  

Complementando a lo anterior diremos que para lograr un automatismo determinado no es posible repetirlo excesivamente en un entrenamiento pues ello llevará al cansancio físico y a la pérdida del interés. Todo proceso de enseñanza tiene un tiempo lógico y debe ser tenido en cuenta para alcanzar los objetivos propuestos.  

Variación del trabajo.

Directamente vinculado al mantenimiento del centro de interés y de la capacidad de esfuerzo físico está el respetar el principio de variabilidad. La variación del trabajo debe hacerse en cada entrenamiento de acuerdo al plan general impuesto. Dentro de una misma sesión debe cuidarse la variación de los ejercicios técnicos de forma que vayan modulando el interés. 

Progresión en la dificultad del entrenamiento.

Es necesario determinar con precisión en el plan de trabajo de la temporada y en el de cada entrenamiento diario la progresión de dificultades de los mecanismos del juego. Solamente respetando ese principio se tendrá la seguridad de que cada paso se verá favorecido por lo aprendido anteriormente. 

El mecanismo neuro-muscular exige el respeto de ese principio para llegar fácilmente al proceso automático. 

Progresión en la intensidad del entrenamiento.

El esfuerzo debe seguir una curva ascendente que se inicie suavemente y que llegue al 80% del máximo de intensidad. Cada uno de los ejercicios debe ser valorado por su contenido o su repetición en lo que significa un esfuerzo para el jugador y analizarlo para saber la exigencia.  

La progresión abarcará no solamente el trabajo de un entrenamiento si no de un ciclo. Se debe cuidar mucho este aspecto al comenzar la temporada pues en esa época son muchas las ganas de entrenarse y limitadas las posibilidades físicas.  

La curva del esfuerzo está también regulada por la curva del interés. En muchos momentos del entrenamiento, se puede levantar el tono del entrenamiento incorporando una actividad agradable. Este aspecto no se debe improvisar si no tenerlo presente al determinar el plan de trabajo. 

Adecuación del contenido de la enseñanza al grupo.

Para trazar un plan de trabajo es necesario analizar el grupo para el cual se destina ese plan. 

Adecuar el contenido de la enseñanza significa suministrar los conocimientos necesarios y suficientes que pueda recibir un grupo de acuerdo a su capacidad real y al tiempo de trabajo que abarcará el plan.  

Generalmente se enseña más de lo que el grupo puede recibir en un período de tiempo determinado. Querer avanzar más de lo posible es cometer un error elemental. Un análisis continuo de los jugadores determinará las capacidades reales y permitirá adecuar el trabajo en su justa medida. En ella se determinará un programa que incluirá todos los aspectos del plan de trabajo que permita evolucionar y enseñar los fundamentos con la progresión debida. 

Lo que se vaya a enseñar debe adaptarse a las características del equipo. No es posible trazarse un plan y luego aplicarlo a cualquier grupo. Hay factores complementarios a tener en cuenta en un grupo además de los mencionados: la edad, el contexto, las características de los jugadores y las condiciones de entrenamiento.  

Entrenamiento físico y técnico.

Con el desarrollo de las capacidades físicas se alcanzan niveles de competencia superiores. En determinadas etapas de la formación se hace necesaria la incorporación de ejercicios en la cancha de baloncesto con cargas físicas controladas en intensidad, tiempo de acción y de recuperación. En este caso, el entrenamiento físico y técnico se puede ensamblar y complementar. La práctica de saltos es una actividad física y el mecanismo del tiro en suspensión responde a un aspecto técnico importantísimo. Dentro del plan de trabajo se pueden acomodar ambos aspectos de la preparación: el aspecto físico y el entrenamiento de la eficacia de las acciones técnicas.  

Las actividades físicas y técnicas, pueden tener objetivos que se complementan.  

Concepto de tareas importantes

Si como entrenadores queremos obtener el mejor resultado, será necesario dedicar muchas más energías a las actividades esenciales y por tanto, prescindir de las que no lo son propiamente. “Concentrarse en las cosas que lo merezcan”. No obstante, debe hacerse una objeción a dicho consejo. Postula atender las cosas “que lo merezcan”, es decir las más importantes, pero no dice cuáles son esas cosas y cuales no lo son. Las actividades no llevan un rótulo; hay que ponérselo. 

En la práctica, los puntos más importantes no se ponen claramente de manifiesto. Aquí influyen de manera distinta, la edad de los jugadores, su nivel físico y técnico, y los objetivos. Precisar debe ser cosa del entrenador, y aprender a hacerlo es algo que los entrenadores deben llevar a cabo acertadamente. Los entrenadores más preparados realizan un concienzudo examen de lo esencial y lo secundario; luego organizan su programa. 

Los entrenadores deben evitar creer que lo que no admite demora es el “trabajo que fluye automáticamente desde la planificación diaria”. Si se dejan llevar solamente por la presión de lo inmediato pueden descuidar importantes cuestiones. Las tareas de entrenamiento que a menudo quedan por hacer -y que no han sido definidas aún- son comúnmente las relacionadas con la planificación y las relaciones humanas. 

Importa saber que uno de los problemas del entrenador es el de valorar correctamente cuantas actividades comprende su labor. 

El entrenador dedica una gran parte de su tiempo a tomar decisiones. En particular sobre la selección de las tareas. Cuando se acumulan los objetivos y los medios para la planificación necesita saber precisar rápidamente cuáles son los planes inmediatos y cuales los que puedan ser aplazados para un segundo estadio. 

Para elevar el nivel de eficacia, he aquí los siguientes consejos:  

Acostumbrarse a anotarlo todo. No debe confiarse en la memoria. Hay que anotar las cosas que se quieran atender más tarde. La información, cuando se necesite, será más precisa. 

Escoger lugares adecuados para entrenar, materiales y ayudas visuales. 

Preparar planes de trabajo. En su forma más elemental un plan de trabajo es una lista de cosas que nos proponemos llevar a cabo durante el día, la semana, el trimestre o la temporada de baloncesto. Pero un plan de trabajo alcanza su más alto valor cuando no solamente muestra lo que hay que hacer sino que, además, señala el tiempo estipulado para cada tarea y asigna un trabajo determinado para ciertas fechas y metas a alcanzar en sus contenidos y formas.  

Emplear listas de control. Existen numerosas fichas de consulta y cuadros de control que pueden ser de gran utilidad. Aplicadas al trabajo personal, estas fichas de control ayudan a considerar puntos que de otra forma posiblemente no podrían conocerse ni apreciarse. Desde luego, constituye una gran ayuda recordar lo que ya se sabe o llegar a conclusiones desde el estudio de estas fichas.  

Prestar atención a los pequeños detalles. El entrenador debe coordinar las enseñanzas fundamentales con su sistema de juego. No debe olvidar que los pequeños detalles son los que marcan las diferencias entre los equipos. Sólo se harán grandes trabajos no descuidando los pequeños.  

Preparar el trabajo de antemano. Antes de empezar el entrenamiento debe estar previamente preparado, pensado detenidamente el tiempo a utilizar en cada ejercicio y el material que será necesario.  

Imponerse un número de obligaciones fijas que deben cumplirse durante un determinado período de tiempo.  

Usar sistemas experimentados. Una de las formas de ser eficaz es la utilización de un método que tanto el estudio como la experiencia hayan demostrado que es bueno.  

Ciertamente, en la actividad del baloncesto existen variables que son de difícil control, y consecuentemente las posibilidades de determinación previa son escasas. Sin embargo, gracias al avance de las ciencias que se ocupan del esfuerzo, la biomecánica etc. por una parte, y a la sistematización de los conocimientos en general por otra, el número de estas variables no controladas es cada vez menor lo que hace que la programación y planificación de la mayoría de las actividades del baloncesto estén a nuestro alcance.  

Las distintas facetas que engloba el entrenamiento deportivo se divide en los siguientes bloques de preparación:  

Entrenamiento físico. 

Entrenamiento técnico.  

Entrenamiento táctico.  

Psico-afectivo.  

PUNTO DE VISTA FÍSICO

La edad de nuestros jugadores y su desarrollo que nos determinará su estado entrenamiento.  

El grado de entrenamiento de las distintas cualidades físicas (fuerza, resistencia, velocidad y flexibilidad) Se determinará el volumen y la intensidad, el cuando y el cómo, y la recuperación que debemos aplicar a cada una. 

El volumen total del tiempo que ha de ocupar dentro del total del entrenamiento. 

PUNTO DE VISTA TÉCNICO

Las tres fases a las que todo aprendizaje motor se encuentra sujeto, son:  

La cognoscitiva o de conocimiento teórico de las técnicas que se quieren aprender.  

La fijación consistente en la práctica del patrón motor del movimiento que se trata de aprender hasta reducir al mínimo las respuestas incorrectas.  

La autónoma consistente en el aumento de la velocidad de ejecución y en la mejora de la precisión.  

Se establecerán prioridades sobre qué técnicas queremos enseñar y a qué jugadores y su relación con el resto del entrenamiento. 

PUNTO DE VISTA TÁCTICO

Determinar cuantos y que sistemas-conceptos, tanto ofensivos como defensivos, vamos a enseñar a nuestro equipo así como el orden de prioridades e importancia que concedemos a los mismos.  

Considerar las distintas fases que se dan en el proceso del aprendizaje de la táctica, tanto colectiva como individual, que son: La percepción o análisis de la situación. 

La solución mental del problema.  

La solución práctica y todas las implicaciones que la misma encierra.  

Las posibles modificaciones y variaciones que en función de determinados partidos o circunstancias.  

PUNTO DE VISTA PSICO-AFECTIVO

Los distintos comportamientos y actitudes de los jugadores y el tratamiento que cada uno y a todos en general se ha de dar dentro y fuera del equipo, en función de cada realidad personal, normas generales del Club y objetivos de formación integral. 

En general debemos considerar cuatro aspectos o pilares básicos que son los que nos determinan y condicionan toda la planificación y programación que pretendemos hacer, que son:  

La filosofía del Club. Objetivos según la categoría.  

Las características de nuestros jugadores.  

El calendario. 

Las posibles fases de la forma deportiva.  

Otra cosa muy distinta es el desarrollo y aplicación práctica de dicho plan al entrenamiento diario dado que un plan de entrenamiento siempre es una pauta general o guía de nuestra actuación y no un recetario estático inflexible y cerrado, sino todo lo contrario, dinámico, flexible y abierto. 

Como planificar la temporada

Definir los objetivos. Algunas veces se emprende la temporada de baloncesto sin haberse preguntado con anterioridad; ¿Cual es el objetivo? ¿Que es, concretamente, lo que nos proponemos?  

Determinar las reglas a seguir para lograr estos objetivos y establecer sus límites. Centrarlo en orden a material, jugadores y tiempo, pues de otro modo se prestará probablemente atención a facetas superfluas, capaces de entorpecer la acción principal.  . Desarrollar una política o un método para alcanzar los objetivos.  

Poner en el plan el modo de fijar el método. Si el método se ha fijado bien y el plan para desarrollarlo ha sido correctamente trazado, será mucho más fácil ponerlo en práctica.  

Proseguir, verificar y mejorar el método. 

El Entrenamiento: 

Método de trabajo II 

Si el entrenador quiere despertar el interés de sus jugadores no puede mantener los mismos contenidos de entrenamiento largo tiempo sino que ha de pasar lo antes posibles a lo nuevo en un proceso progresivo. Pero este objetivo supone un obstáculo para el avance puesto que está obligado a la repetición múltiple de lo viejo y ya conocido para mecanizar los elementos técnicos.

En los últimos tiempos la pedagogía tradicional del entrenamiento con ejercicios analíticos está en entredicho. Según los teóricos, con este método de entrenamiento tradicional -de estructura rígida-, el desarrollo de las potencialidades creadoras en el joven parece ahogado.  

Ello ha conducido al desprecio de este modelo de entrenamiento de ejercicios analíticos que no obstante, no olvidemos, son el medio para alcanzar los niveles óptimos de tecnificación y las mejoras coordinativas en el manejo del balón.  

Hay que reconocer que el ejercicio paciente de las habilidades aprendidas es imprescindible para que éstas se conviertan en patrimonio seguro a disposición de los jugadores, puesto que lo que se aprende rápidamente carece de una base segura y se pierde pronto.  

Los ejercicios analíticos, por pesados que sean, no pueden desaparecer totalmente de los entrenamientos en las etapas de base si se quiere mejorar técnicamente a los jugadores y puedan disponer con seguridad de lo aprendido. Pero habrá de introducir y dosificar este modelo de entrenamiento en las fases adecuadas.  

El entrenamiento con ejercicios analíticos por muy atrayentes que se puedan revestir es por lo menos cuestionable en determinadas etapas de la formación, pues es difícil convencer a un niño de la bondad de ejercicios repetitivos y cerrados. Pero la liberación del carácter desagradable de los ejercicios convirtiéndolos en juegos a los que los jóvenes pudieran entregarse con natural alegría limita el progreso de los jugadores. 

Los métodos y los contenidos del entrenamiento varían según las etapas de formación y se deben adaptar a los intereses de mejora. En la medida en que se acercan a las etapas de rendimiento, los jugadores suplen gustosos el deseo de diversión de aquellos entrenamientos sintéticos y juegos de las etapas iniciales por otros de utilidad productiva. 

Por ello, la mejora técnica para alcanzar niveles de excelencia requiere de un trabajo analítico en volumen y la aplicación de lo aprendido en situaciones reales de juego de forma sintética, esto es, la utilización de ambos métodos: ejercicios analíticos y aplicaciones de carácter sintético.  

Parece necesario invertir el planteamiento. En las etapas iniciales de la formación base los entrenamientos deberían realizarse por el placer que provoca el movimiento a través del juego y con ejercicios sintéticos y estrategias de carácter genérico, de manera que su práctica se realice por el placer que produce el juego y no con miras a la meta a alcanzar a través de la práctica. 

Por razones de claridad es necesario hacer algunas diferenciaciones para delimitar el campo en el que los ejercicios analíticos son oportunos y necesarios. Respecto al aspecto teórico en general, estrategias genéricas fundamentalmente, los ejercicios analíticos no son los adecuados. Por el contrario, las habilidades no se mejoran con el conocimiento del juego sino con la repetición mediante ejercicios técnicos de carácter analítico. Esto es, la mejora de la capacidad de rendimiento a través de ejercicios espec

En cada destreza hay una escala de perfección a la que todo jugador debe aspirar. Toda capacidad lograda es imperfecta, implicando el deseo de alcanzar una capacidad cada vez mejor.

“Toda voluntad de ser capaz es siempre una voluntad de ser cada-vez-más-capaz”.  

De aquí nace el peculiar ethos del entrenamiento con el método analítico, opuesto del entrenamiento a través de juegos y del modelo sintético. Mientras que éste se desarrolla dentro de una atmósfera de despreocupación, el entrenamiento analítico de los aspectos técnicos, fundamentalmente, se halla sometido a la exigencia implacable de alcanzar la perfección. El movimiento ha de ser repetido tantas veces como sea necesario para lograr el dominio perfecto de la capacidad correspondiente.  

Aquí acaba todo lo jocoso, toda conformidad con lo indeterminado e impreciso de aquellos juegos predeportivos y posteriores formas jugadas de carácter lúdico. Pero precisamente del deseo de rendimiento emana la satisfacción que convierte a los ejercicios analíticos en una actividad feliz, y cuanto mayor es el esfuerzo tanto más profunda será la satisfacción.  

El jugador pierde las habilidades técnicas logradas tan pronto como cesa de practicar, teniendo que ser recuperada de nuevo a base del ejercicio asiduo. Exige por tanto una repetición permanente durante toda la vida deportiva. Es el círculo cerrado en que se mueve el jugador de baloncesto: la satisfacción del rendimiento como objetivo, a través del esfuerzo como medio; la necesidad del entrenamiento para alcanzar el mejor rendimiento que es lo que le produce la felicidad.  

En resumen: 

El método sintético es el ideal para el entrenamiento en las etapas de formación, pero el método analítico no debería ser demonizado. 

Para que el entrenamiento en las etapas iniciales de la formación base no aparezca como una pesada carga, habrá que tratar de disponerlo de manera que cause alegría, independientemente de la meta a alcanzar. 

Los entrenamientos de técnica y la táctica genérica de base se realizan, desde los primeros pasos del jugador, inicialmente con pequeños juegos posteriormente con ejercicios dinámicos y Situaciones Simplificadas similares al juego.  

Las variaciones de los juegos y de los ejercicios y su objetivo determinan el contenido del entrenamiento.  

El placer es el resultado del éxito de una capacidad lograda a través del esfuerzo del entrenamiento. 

La ejercitación se diferencia del mero juego; exige dureza consigo mismo, por lo que no puede terminar en juego. 

Desde la etapa inicial de la formación de base el entrenamiento va modificando el concepto “juego” por el de “deporte”, de lo “lúdico” a lo “exigente”, del concepto “formación” al de “rendimiento”. 

El método analítico tiene su sitio para el entrenamiento de la técnica avanzada en determinadas etapas de la formación:  

Lanzamientos en bandeja a la canasta. 

Lanzamientos en suspensión.  

Tiros libres. 

Habilidades de manejo del balón.  

Dribling. Diferentes técnicas.  

Movimientos de pies en ataque y defensa.  

Progresión técnica en dificultad creciente. 

Variaciones y combinaciones técnicas.  

La competición es una diversión para los niños y los jóvenes y les ayuda también a aprender a perder y a ganar para construir la seguridad en sí mismos.  

Mejora técnica permanente.  

Acercamiento orientado al juego, conocimiento del juego, ofensivo y defensivo. 

Aplicaciones prácticas en condiciones de competición.  

Gestión del éxito y del fracaso. 

Formación en Valores.  

Objetivos Generales

Conocer y analizar las particularidades específicas del baloncesto. 

Hacer respetar la organización de un juego de competición con jueces y reglas así como las bases del deporte en grupo, responsabilidades y compromisos.  

Descripción de las demandas coordinativas en el baloncesto.  

Conocimiento y capacidad de demostración de las destrezas fundamentales. 

Entrenamiento de Situaciones de Juego y Tácticas de Grupo.  

Conocer los métodos y los objetivos específicos de la enseñanza. 

Atención de los aspectos de la salud que conciernen a los posibles riesgos de lesión.  

Inquietud en el conocimiento sobre medios de comunicación técnicos y estructuras de organización.  

Conocimiento general de la ciencia del deporte, y actualización constante de los avances específicos del baloncesto. 

Valorar la capacidad de acción común y cooperativa. 

Deportividad en el juego. 

Administrar los métodos específicos de enseñanza y educación. 

Conocimiento de las formas de entrenamiento y de las habilidades técnicas y tácticas. 

Contenidos Generales

. Habilidades de técnica individual. Entrenamiento 

---- Defensa: posición básica, desplazamientos. 

---- Presión en toda cancha.  

---- Dribling en carrera rápida y de protección, sincronizado o no y diferentes alturas de bote. 

---- Diferentes tiros con parada al recibir el balón y después de dribling.  

---- Tiros cerca de canasta después de dribling.  

. Capacidades tácticas individuales y habilidades:  

---- Comportamientos del atacante sin balón: colocación, espacio, etc.  

---- Comportamientos del atacante con balón: las fintas, la lectura de la situación de juego y de los compañeros, la percepción de la canasta y la oportunidad de lanzamiento o penetración a canasta.  

---- Comportamientos del defensor, la posición, la distancia, posibles receptores, etc.  

. Táctica de equipo: 

---- La colocación y reconocimiento del espacio.  

---- Dribling sólo como medio para organizar, definir y atacar.  

---- Pasar, cortar y reemplazar. 

---- Conceptos específicos del juego.  

Entrenamiento de Tácticas de Equipo. 

---- Definición de las posiciones en ataque.  

---- Defensa Individual y defensas seleccionadas en zona, según la etapa de formación base. 

Formas de juego: 

---- Entrenamiento 3x3, 4x4 y 5x5.  

---- Mejora de las capacidades específicas.  

---- Juegos interdisciplinarios, variaciones deportivas.  

Teorías asociadas a la práctica. 

---- Situaciones de juego 1x1, 2x2 y ejercicios con ventajas o desventajas.  


Medios  

Demostración técnica. Es un medio magnífico para la introducción de fundamentos técnicos.  

Secciones de entrenamiento separadas:  

---- Calentamiento 

---- Entrenamiento de Técnica Individual. Perfeccionamiento. 

---- Entrenamiento táctico. 

---- Entrenamiento en situación real y otras variaciones.  

Utilización amplia de medios: DVD, Internet, pizarra, etc.  

Los entrenadores ayudantes asumen la tarea de arbitrar las sesiones de táctica colectiva. 

Formación del entrenador.  

---- Medios de comunicación: película, vídeo, ordenador, etc. 

---- Charlas técnicas, clinics.  

---- Libros, Internet.  

---- Partidos. 

CAPACIDADES COORDINATIVAS 

Coordinación.  

Es la capacidad de coordinar movimientos dispares y útiles. La coordinación se entrena con el balón. Otros implementos pueden ayudar a mejorar la coordinación. La condición fundamental es la iniciación temprana en la formación base.  

En las primeras etapas de formación las capacidades coordinativas del baloncesto se desarrollan naturalmente con el juego mismo y con utilización del balón, la canasta y la oposición de los jugadores.  

El entrenamiento exclusivo en la cancha de juego debería mantenerse hasta los 13 años porque durante la pubertad ellos mismos desarrollan las enzimas del metabolismo anaerobio y están bastante disponibles. En las edades tempranas el entrenamiento deberá ser aeróbico.  

Un buen entrenador no subestimará la importancia de la resistencia de base en esta etapa del desarrollo. Ejercicios de movilidad fuera de las horas de entrenamiento y los estiramientos adecuados sirven también para mejorar las capacidades deportivas.  

El entrenador responsable deberá orientar el entrenamiento teniendo presente la fase de desarrollo de sus jugadores. Este modelo une el conocimiento y la experiencia.  

Adaptación.

Capacidad de ajustar el movimiento dividido en fases y a los parámetros cambiables: fuerza, espacio y tiempo. 

El entrenamiento del tiro a canasta desde la línea de 3 puntos destruye la técnica de tiro cuando se practica en edades iniciales. El reciclaje posterior es muy difícil, a veces imposible. Unos niños desarrollan la fuerza antes que otros. Por ello, la gama de tiros a canasta debe ser ampliada con cautela.  

Kinestesia.

Capacidad del organismo para determinar sus propios movimientos corporales, que son determinados mediante terminaciones nerviosas musculares, tendinosas y vestibulares -del oído interno- que permite mantener al individuo en una determinada posición y orientación espacial. 

El término Kinestesia proviene del griego kines (movimiento) y stesia (sentido). Por tanto, kinestesia significa sentido del movimiento. La medicina lo cataloga dentro del tacto profundo, sin embargo es un sentido independiente. Tiene sus terminales nerviosos mayoritariamente en las articulaciones. Es el sentido responsable de hacernos saber cómo y cuándo nos movemos. Por ejemplo cuando vamos a rascarnos la nariz, la propiocepción nos informa de cómo mover el dedo hasta ella y no hacia la oreja. El saber dónde tenemos la nariz y alcanzarla con el dedo no depende del gusto, del oído, de la vista o del olfato, ni siquiera del tacto. Depende de la propiocepción. 

La Kinestesia es un componente clave de la memoria muscular, la propiocepción, y de la coordinación óculo-manual y se puede mejorar por medio del entrenamiento.  

La habilidad avanzada del dribling requiere de un desarrollado sentido de la posición de las articulaciones. Este sentido debe hacerse automático por medio del entrenamiento, de manera que permita que el jugador pueda concentrarse en otros aspectos del juego, como mantener la motivación y tener una lectura de la situación de los jugadores.  

CONTENIDOS ESPECÍFICOS

Según sea el contenido de la sesión de entrenamiento, el entrenador utilizará el modelo Analítico o Sintético que se adecue a los fines propuestos de cada asignatura. 

Un ejemplo de contenidos puede ser el siguiente: 

Trabajo general de equipo 

Miniaturizar situaciones de juego real. 

Concienciar de la importancia del rebote defensivo y ofensivo como arma fundamental para controlar el ritmo de juego. 

Controlar el ritmo de juego sabiendo seleccionar las situaciones de ataque dependiendo de parámetros externos, tiempo-tanteo, posesión, etc.  

Definir claramente la figura del jugador Base como director de juego, motor del equipo y voz de los entrenadores dentro del campo. 

Aumento y mejora de las lecturas de 1x1, 2x2, 3x3 perfeccionando, como objetivo prioritario, la penetración con canasta, canasta y falta o doblar el balón al compañero para el tiro exterior o la asistencia cercana al aro. 

Entrenamiento 3x3 sobre una canasta y por fases en toda la cancha.  

Trabajar el 2x2 interior-exterior para lograr el equilibrio dentro-fuera. 

Hacer ejercicios de rebote defensivo abriendo espacio de rebote. 

Trabajar el rebote ofensivo logrando especialistas en esta faceta. 

Conectar la técnica individual, la táctica individual y la táctica colectiva en el entrenamiento y en la competición.  

Conocimiento de las reglas tácticas más importantes en el juego 5x5. 

Establecer situaciones de 5x5 controlado. 

---- Con marcador. 

---- Sin marcador. 

---- Tiempo-tanteo. 

---- 24 Segundos. 

---- Sólo ciertas fases de juego. 

---- Premiando el contraataque. 

---- Con inferioridad de jugadores o tanteos. 

. Trabajos de 5x5 real. 

---- Hacer los quintetos antes. 

Trabajos de táctica individual aplicados al 1x1, 2x2, 3x3. 

---- Atención a la penetración, dividir, doblar dentro o fuera. 

Dominar la fase de balance creando responsabilidades individuales. 

Conseguir que los jugadores den importancia a todas las fases del juego y reaccionen siempre ante ellas, cuidando expresamente aquellas más graves (por ejemplo el balance defensivo). 

Buscar un mayor equilibrio entre el juego interior y el exterior. 

Concienciar al equipo de que la tensión, intensidad, concentración y agresividad han de presidir todas las actuaciones en la pista de juego, así como la comunicación. 

---- Buscar ejercicios cortos que desarrollen estas cualidades. 

---- Mejor poco pero intenso que mucho y relajado. 

---- Descansos adecuados. 

Fomentar la comunicación en todo momento valorando positiva o negativamente su presencia o ausencia. 

Realizar trabajos de scouting, videos, etc. tendentes a ampliar las perspectivas del conocimiento del baloncesto.  

Consolidar el equipo como un verdadero grupo, sin distinciones, para la consecución de objetivos comunes. 

Imbuir a todo el equipo de la filosofía del club.  

Técnica individual

. Combinar el trabajo de técnica individual del entrenamiento colectivo con la dedicación de un tiempo extra por parte de cada jugador. 

---- Apoyo fuera de las horas de entrenamiento colectivo. 

---- Trabajo individual antes de los entrenamientos. 

Definir, dar a conocer y concienciar a cada jugador de los trabajos que debe de realizar para su progresión adecuada. 

Combinar igualmente trabajos específicos por puestos con otros genéricos. 

Definir aquellos fundamentos más problemáticos para trabajarlos con mayor profusión. 

Sistemas

. Incorporar y/o mejorar y puntualizar en detalle cuestiones sobre los sistemas de ataque.  

---- Dentro-fuera. Equilibrio. Meter balones interiores. Hacer que se cierre la defensa. 

---- Inversiones de balón. 

---- Penetraciones. 

---- Dividir y doblar. 

---- 3x3 exterior e interior. 

---- Buscar situaciones de aclarados. 

---- Decidir: posesión larga o corta.  

---- Pick and roll.  

---- Bloqueo indirecto. Mejorar su ejecución. Cansar a la defensa. 

---- Trabajo de recepción. 

---- Rebote ofensivo-balance. Reacción. 

---- Sólo cortes y dobles cortes. 

---- Aclarados.  

---- Atención a los pases. 

---- Decidir: posesión larga o corta. 

.  Mejorar el ataque contra zona  

---- Seguir el balón. 

---- Dar balones interiores. 

---- Saltarse un pase cuando se crea oportuno. 

---- Buscar pase en lob.  

---- Cortes con buen timing. 

---- Movimientos del Pivot.  

---- Llevar el balón a las esquinas. Extender la zona. 

. Saques de fondo. 

Saques de banda. 

.Jugadas para situaciones especiales 

---- Rápida. 

---- 24 segundos. 

---- Triple. 

---- Interior. 

---- Retener balón. 

---- Falta rápida. 

---- Salida de presión. 

. Definir todas las colocaciones posibles ante distintas situaciones que se puedan producir durante el partido. 

Colocaciones en juego. 

---- Tiros libres. Ataque y defensa. 

---- Salto inicial. 


Tiro 

Fomentar la responsabilidad en el trabajo individual.  

Apartar en cierta medida el trabajo de tiro del entrenamiento colectivo. 

. Dar un salto de calidad en lo que respecta a este fundamento. 

Buscar la variedad en el trabajo. 

Reconocer que la repetición es la base de la mejora del fundamento. 

Trabajar ejercicios de tiro acorde con los sistemas de juego. 

Distintas situaciones para el trabajo del tiro. 

Mecánica correcta y velocidad en las repeticiones como base de mejora. 

Realización de planillas individuales. 

Diferenciar algunas posiciones distintas para los jugadores interiores. 

Contraataque

Concienciar que la velocidad y el ritmo alto de juego son claves.  

Corregir los errores en la salida del contraataque. 

Dejar claras las funciones de cada jugador. 

Fomentar la segunda oleada del contraataque. 

Trabajar las finalizaciones del contraataque. 

Trabajar todas las posibles salidas de contraataque 

---- Tras rebote. 

---- Tras canasta. 

---- Sin presión. 

---- Con presión. 

Trabajo de salidas de presión así como la salida tras tiro libre defensivo. 

Finalizaciones de contraataque en superioridad o igualdad. 

Concienciar individualmente del papel de cada jugador. 

Trabajar ejercicios en velocidad para que sea una constante en el juego. 

Trabajar el contraataque y el balance defensivo dentro del 5x5 controlado y real. 

Defensa

Defensas en presión. 

---- Apretar líneas de pase. 

---- Mejorar presión al balón sin que rebasen. 

Dominar las ayudas defensivas. 

No esperar las ayudas. 

Incrementar las armas tácticas. 

---- Formación defensiva con trabajo individual y zonal. 

Tomar la comunicación como una de las más importantes armas defensivas, dentro y fuera del campo. 

Intensidad, tensión, concentración, agresividad. 

Trabajar las distintas opciones defensivas como objetivo de motivación.  

Mejora constante de la defensa individual  

---- Difícil progresión del hombre balón sin que rebase. 

---- Fuerte presión a las líneas de pase. 

---- No tiros fáciles. 

---- Comunicación y actitud defensiva. 

---- Ir progresando en cuanto a minutos en que se trabaja a un 100% 

---- Trabajar la defensa de ayudas del lado contrario y la ayuda de la ayuda. 

---- Propiciar que los relevos sean bien aceptados para una mejora en los objetivos defensivos. 

---- Diferenciar para los exteriores si hay o no canasta para trabajar balance o apretar a su hombre. 

---- Que los hombres grandes hablen para dar instrucciones desde su privilegiada posición. 

---- Brazos, flexión y visión marginal a trabajar en ejercicios específicos y en 5x5. 

---- Saber cuándo, dónde, a quién y de qué manera emplear nuestra filosofía de dureza defensiva. 

---- Alta presión al balón. No tiros cómodos. 

---- Evitar penetraciones fáciles. 

---- No permitir balones interiores.  

---- Body-cheks en todos cortes aunque no sea mi hombre. 

---- Reacción rápida en cada situación. 

---- Brazos, flexión, visión marginal y fintas defensivas. 

---- Hablar mucho. 

---- Crear grandes dificultades al contrario cerca de la zona y dentro. 

---- Asegurar rebote. 

---- Evitar faltas.

Entrenamiento del Tiro 

La razón del mal porcentaje en el tiro a canasta en el baloncesto no es la falta de práctica sino la utilización de una técnica inadecuada. Una cosa es entrenar el tiro a canasta y otra distinta es tirar a canasta con buena técnica, con intensidad y con un objetivo.

“Con el entrenamiento no se consigue la perfección; con el entrenamiento perfecto se alcanza la perfección”. Este es el concepto a tener en cuenta.  

La técnica es el método que se usa para el lanzamiento del balón a la canasta.  

La intensidad es el dinamismo aplicado en la acción de tirar. 

El objetivo es el propósito del entrenamiento para la obtención de unas metas específicas.  

LA TÉCNICA

LA TÉCNICA DEL TIRO A CANASTA

Posición base. 

La posición base es la disposición de los pies para tirar a canasta en equilibrio. Las rodillas deben doblarse, la espalda recta y las manos listas para tirar.  

Las piernas flexionadas dan fuerza para saltar. Para un jugador diestro el pie derecho estará ligeramente adelantado respecto del pie izquierdo, aproximadamente ½ pie. El pie derecho apuntando a la canasta y el otro pie abierto en pequeño ángulo.  

Es importante el hábito de tener las rodillas flexionadas en el momento de recibir el balón, preparadas para el salto o la penetración hacia la canasta en una acción inmediata. 

Frecuentemente muchos jugadores cogen el balón en posición erguida, de forma que si quieren saltar en suspensión para efectuar un tiro a la canasta tendrán que flexionar primero las rodillas. Esta acción tiene dos efectos negativos:  

Al realizar una flexión rápida, el jugador tiene que obtener en esa acción el equilibrio necesario para tirar a canasta con efectividad. 

El tiro a canasta es más lento y por lo tanto menos eficiente teniendo en cuenta la obligada urgencia ante la recuperación del defensor  

“Un Jugador que coge el balón preparado para tirar es una constante amenaza” 

Focalizar el blanco

Al lanzar a la canasta el jugador debe mirar un punto del blanco. La mayoría de los jugadores fallan sus lanzamientos por no focalizar el blanco. Hay tres puntos sobre los que el jugador puede concentrar la visión:  

La parte trasera del borde del aro. 

La parte frontal del borde del aro.  

En medio del aro: los ojos no pueden enfocar sobre ningún objetivo.  

Normalmente se recomienda tirar corto sobre la parte posterior del borde aro.  

Posición del balón

El codo debe estar debajo del balón. El codo es como la bisagra de una puerta, puede ir únicamente en una dirección, por lo tanto si el codo está abierto hacia fuera, en esa dirección es hacia donde probablemente irá el balón. Si el codo se pone debajo del balón y señala el aro el tiro debería ir hacia la canasta.  

La mano, el antebrazo y el codo están alineados. La muñeca flexionada, dispuesta para el lanzamiento.  

Con esta técnica el jugador está en disposición de tener un tiro eficaz.  

La sujeción del balón es un punto importante. Los dedos de la mano lanzadora se reparten cómodamente separados sobre el balón señalando el cielo. La palma no contacta con el balón condicionado por la apertura del dedo pulgar. Los dos pulgares de las manos forman una “T”.  

La presión en el balón se debe aplicar con la yema de los dedos. La mano de apoyo, la mano izquierda en los jugadores diestros, es fundamental para el buen lanzamiento a canasta. Si el jugador la sitúa sobre el balón dejará pronto su función de apoyo, lo mismo que si la sitúa demasiado baja. La posición de la mano izquierda situada al lado, en prolongación del brazo sin flexión dorsal, efectúa la función de apoyo.  

“Un tiro con buena base en la sujeción del balón es un tiro fácil de mejorar” 

En el momento del tiro el jugador eleva el balón con el codo en dirección a la canasta evitando los tiros en desequilibrio, en movimiento o manteniendo el balón en las manos demasiado tiempo.  

Debe evitarse el tiro en movimiento porque es igual que tirar a un blanco móvil, en donde aumenta el porcentaje de fallos. Para este tipo de tiros hay un tiempo y un lugar. Por ejemplo se pueden realizar cerca de la canasta por un tirador menor en estatura que su adversario.  

Debería evitarse el exceso del tiempo de suspensión demorando el tiro y liberándolo después de alcanzar la máxima altura del salto, lo que significa que el jugador tira en la caída de la fase aérea, porque hace el tiro demasiado lento y necesita realizar un salto potente que puede ocasionar desequilibrios. 

Desafortunadamente los entrenadores no enseñan a sus jugadores cómo analizar su tiro. Sólo saben que no encestan lo que quisieran analizando los porcentajes controlados por las estadísticas. Los jugadores deben de saber por qué fallan los tiros, si no saben hay poca esperanza de que sean buenos tiradores. Algunos defectos son los siguientes: 

Balance inadecuado, pies no alineados respecto del aro. 

No mirar el blanco, no enfocar un punto del aro. 

No situar el codo debajo del balón.  

Lanzar el balón después de alcanzar el punto alto de su salto.  

No extender totalmente el codo.  

Recuerda el dicho, "Si das un pescado a un hombre comerá un día; si le enseñas a pescar comerá siempre” 

EL TIRO LIBRE 

Fase de preparación 

Concentración y afirmaciones positivas fuera de la línea de tiro. 

Poner el pie que corresponde con la mano que tira cerca de la línea, ligeramente adelantado respecto del otro pie.  

Desarrollar una rutina. 

.En perfecto equilibrio. 

La mano de apoyo situada al lado del balón. 

La mano lanzadora situada detrás del balón. 

Codo en posición natural. 

Balón a la altura de la clavícula. Un buen método para alinear la cadera, el codo y el balón con jugadores en formación es que el balón inicie la elevación después de tocar el muslo del lado del lanzamiento.  

Hombros relajados. 

Concentración en el objetivo. 

Respirar hondo.  

Apnea respiratoria 

Fase de ejecución

Mirar el objetivo. 

. Extender las piernas, espalda y hombros. 

. Extender el brazo.  

Flexión anterior de la muñeca y dedos. 

. El balón sale dando vueltas. 

Tener el balón controlado hasta que se suelta hacia la canasta. 

Fase de seguir el balón

Seguir mirando el aro. 

Brazo en extensión. 

El dedo índice señala el objetivo. 

La palma de la mano lanzadora hacia abajo. 

. Los dedos de la mano de apoyo miran hacia arriba frente a la muñeca de la mano lanzadora.  

. Mantener el brazo arriba y la mano hasta que el balón pasa por la red. 

LAS CORRECCIONES DEL TIRO A CANASTA

El balón se desvía al lado derecho de la canasta.  

Causa Probable: El codo no apunta hacia el aro o tiene poca influencia la mano de apoyo en el equilibrio del balón.  

Solución: Codo debajo del balón en dirección al borde del aro o más control del balón con la mano izquierda.  

El balón sobrepasa la canasta.

Causa Probable: Los hombros o las piernas se mueven interviniendo negativamente en el tiro. Intervención de estímulos extras.  

. Solución: Economía en los movimientos. Control de los hombros y caída después del salto en el sitio de partida. Verticalidad en el salto. 

Lanzamiento raso con mala incidencia respecto del aro.

Causa Probable: El codo no inicia el lanzamiento desde la posición elevada.  

Solución: Elevación vertical del balón desde el inicio coincidente con el salto, hasta situar el codo en dirección hacia el aro. Extensión coordinada del brazo y de la muñeca de la mano lanzadora. 

El tiro queda corto.

Causa Probable: Excesiva elevación del balón o tiro fuera de distancia. El balón no gira.  

Solución: Limitar el ángulo de la extensión del brazo o realizar tiros más cerca de la canasta adaptados al desarrollo físico y a las características particulares. Verificar que el balón se libera desde la punta de los dedos y no desde la palma. 

Estas son algunas razones comunes de por qué se malogran los tiros. Pero, a veces el caso no puede ser tan simple. Cada jugador es diferente y cada problema debería de tratarse como tal. Hay factores biomecánicos que impiden el cambio técnico y cuya solución consiste en que el jugador se adapte a sus condicionantes. Por ello, cada jugador debe desarrollar su propio tiro conservando los elementos técnicos fundamentales.

LA INTENSIDAD

Tirar es una cosa, pero tirar con la intensidad que exige el juego en situación real es otra. “Jugarás como entrenas”. El jugador debe entrenar la técnica del tiro con la intensidad del juego, recibiendo en movimiento y cansado, porque es así como frecuentemente tirará en el juego real. 

Muchos jugadores entrenan el tiro desde diferentes marcas descuidando una cadena entera de sucesos en el juego que conduce a esos lanzamientos. Por ejemplo, el jugador que entrena desplazamientos defensivos alternando con tiros libres, tiros desde dribling y tiros desde marcas de diferentes distancias con recepción en movimiento va a tener mejores porcentajes en el juego que el jugador que practica los tiros estáticos.  

La imaginación es importante cuando se entrena el tiro. Debe fingir ver la defensa y representar la mejor opción. Por lo tanto el jugador ha de imaginar la reacción del defensor a la finta aunque el adversario no esté ahí y repetir las acciones cuando juegue contra un adversario real. El entrenamiento refuerza los buenos hábitos enviando señales a los músculos para reaccionar en las situaciones previstas.  


LOS OBJETIVOS

El jugador debe tener un objetivo concreto. Tener objetivos significa que el jugador debe marcarse metas y tratar de alcanzarlas. Debe marcarse metas para tratar de ser mejor de lo que era antes de iniciar un programa de entrenamiento. Cada vez que el jugador inicia una sesión de entrenamiento debería tratar de ser mejor que lo fue en el entrenamiento anterior.  

Tirar con un propósito de mejora progresiva. Si el jugador tira diez tiros desde cinco marcas diferentes debería colocar una meta, por ejemplo conseguir el 50%. Si no consigue el 50% desde una marca se penaliza con una carga física de velocidad o desplazamientos defensivos. Una vez alcanzado el porcentaje del 50%, se aumenta la meta al 60%. De esa manera alcanzará la mejora. Cuando se consigue un porcentaje conforme a los objetivos marcados, aumenta el número de lanzamientos, por ejemplo, a 15 o 20 tiros desde la marca.  

Este modelo para la mejora del tiro se aplicará con acciones más dinámicas una vez conseguida la técnica apropiada de tiro, teniendo en cuenta la actividad que demanda el juego real, como por ejemplo: 

Diferentes tipos de dribling y paradas. 

Recepciones en movimiento en todas las direcciones.  

1x1 con recuperación defensiva tardía.  

Los jugadores deberían ejercitar este u otro modelo de entrenamiento para mejorar el tiro, registrando los porcentajes de cada participación sobre un período de tiempo determinado. 

DETERMINAR LOS OBJETIVOS

Decide 

Cual es el objetivo. Sé específico. Escribiéndolos tienen más sentido y hacen mayor impresión en el subconsciente.

Establece

Una fecha tope para cuándo quieres conseguir tus metas. Pon un tope y así podrás evaluar la progresión. Ponlas en orden de prioridad y por tiempo.

Disciplina

Conseguirás tus metas a través de la autodisciplina. Aprende a decir “no” a ti mismo.

Imagina

Tienes que imaginarte consiguiendo el objetivo. El trabajo mental ayuda a conseguir las metas.

Constancia

Pon las metas y los resultados parciales en un sito que los puedas ver fácilmente. Haz realidad tus deseos con un trabajo constante y tenaz. 

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